Más papista que el Papa. Así se mostró el portavoz de los obispos, monseñor Martínez Camino, a la hora de explicar las declaraciones de Benedicto XVI sobre el preservativo. Lícito en «algunos casos», según Benedicto XVI. «El preservativo nunca se puede aconsejar» y «su uso siempre se da en un ambiente de inmoralidad», a juicio del secretario del episcopado. El «nunca» de Camino frente a las excepciones de las palabras del Papa, que el portavoz del episcopado no quiso, de ninguna de las maneras, explicitar ni hacer «exégesis».
Y eso que tuvo que responder al menos a seis preguntas sobre el mismo tema. En todas ellas, se le pedía al secretario de la Conferencia episcopal que explicase al público lo que el Papa había querido decir. Pero Camino se negaba constantemente a entrar en materia. A la primera pregunta se limitó a decir que «hay que leer el libro». A la segunda, lo mismo. A la tercera ya se vio obligado a añadir que «no hay en las declaraciones del Papa ni de lejos una legitimación de la prostitución ni del preservativo».
Y así a la tercera, la cuarta, la quinta y la sexta. «No quiero interpretar ni hacer exégesis de las palabras del Papa», repetía. Al final y a fuerza de preguntas y como de mala gana, fue añadiendo alguna otra explicación o matiz, siempre en una confusión buscada y querida.
Por ejemplo, a su juicio, lo dicho por el Papa en su libro-entrevista es «la doctrina de siempre de la Iglesia» y, por lo tanto, «no supone una novedad en la doctrina moral». También aseguraba que el preservativo «nunca se puede aconsejar» y, por lo tanto, «su uso siempre sucede en un contexto de inmoralidad».
Un auténtico frontón el de monseñor Martínez Camino con los periodistas. Devolución de la pelota sin explicaciones. Primero, porque, a su juicio, «los católicos no están preocupados por eso». Y los obispos, tampoco. De hecho ni siquiera abordaron el tema en su asamblea plenaria. Aunque la Conferencia episcopal les regaló un ejemplar del libro del Papa a cada uno de los mitrados españoles.
Eso sí, Martínez Camino no sólo se negaba a dar explicaciones a los periodistas sobre lo que se le preguntaba, sino que, además, acusaba a los medios de haber hecho sobre el tema del preservativo y del Papa «titulares inexactos» y haber dicho «auténticas barbaridades». Y como último argumento, a su juicio tumbativo, el secretario de la Conferencia episcopal añadía, tajante: «La doctrina y el mensaje de la Iglesia no se aprende en los titulares de la prensa» y «la formación de la fe católica no se hace con la prensa ni la televisión».
Eso sí, Camino puso el nuevo libro del Papa por las nubes. Y hasta llegó a decir que «quien lo lea con tranquilidad es fácil que si no es creyente se haga católico». Porque el libro explica a fondo la «perfecta compatibilidad de la fe con la cultura moderna» y, además, nos presenta «la mente y el corazón del Papa».
‘Predicar con gestos’
En otro orden de cosas, los obispos se muestran preocupados por la crisis. Como decía el flamante y recién reelegido vicesecretario de Asuntos económicos del episcopado, Fernando Giménez Barriocanal, «la situación económica no es especialmente boyante». Pero Camino ha querido enviar a la sociedad «un mensaje de tranquilidad que no cuesta nada y puede aportar mucho». Al mismo tiempo que hacía un llamamiento «a la solidaridad, a la colaboración de todos, a la honradez, al trabajo bien hecho y a la ayuda a las personas y familias que más sufren la crisis».
Y para predicar con el ejemplo y «hacer un llamamiento verbal y una contribución concreta», los obispos han decidido aumentar la donación que anualmente realizan a Cáritas, que pasa de 2,9 millones en 2009 a los 4 millones de la actualidad. Al tiempo que han congelado sus presupuestos, dado que aún no se han dado ni los pagos a cuenta por parte de la Agencia Tributaria, ni los datos del último ejercicio del IRPF.
Apoyo al Valle de los Caídos
Por otro lado, la Conferencia Episcopal transmitió la «cercanía, el apoyo y la oración» a los monjes del Valle de los Caídos, en un momento en que su situación no es nada fácil. Camino explicó que el episcopado mandató al cardenal Rouco para que les haga llegar a los benedictinos el «apoyo y la oración de los obispos para que la comunidad pueda desarrollar su misión en plena libertad».
‘No se puede matar a nadie por ningún motivo’
Sobre la futura ley de cuidados paliativos, Camino insistió en que «nos pronunciaremos cuando haya proyecto». Sin embargo, aprovechó la ocasión para extenderse sobre el tema. Recordó que «una muerte causada por otro ser humano, es siempre una muerte indigna. No se puede matar a nadie por ningún motivo». Por otro lado, recalcó, «tampoco es ético retrasar la muerte absurdamente a costa de sufrimientos o intervenciones técnicas» .»Cuando es posible que a una persona se le pueda quitar la vida, aunque sea con su consentimiento, todo el sistema de valores se viene abajo», dijo. «Esa barrera no se puede traspasar de ninguna manera» sentenció.
Y para ahondar en el tema aseguró que, en contra de lo que suele decirse, «la Iglesia es experta en el buen morir, en el morir con dignidad y esperanza». Por eso, se opone a que se mate a nadie por «razones económicas o de comodidad». Y concluyó su larga disertación sobre el tema, haciéndose esta pregunta: «¿Qué pensará el anciano del piso de arriba, si al del piso de abajo se le ha administrado un barbitúrico para matarlo?».
La cadena Cope, inversión moral
Preguntado si consideraba ético haber realizado fichajes millonarios para la cadena Cope en tiempos de crisis, Camino replicó que «lo injusto es derrochar; lo bueno es invertir bien y contribuir a la economía», porque, a su juicio, las inversiones de la Cope han sido «justas». O «éticas», como añadió el gerente del dinero de la Iglesia, Fernando Giménez, que, como presidente de la radio de los obispos, fue el artífice del cambio de rumbo de la cadena y de la incorporación de sus nuevas estrellas radiofónicas.
A su juicio, se trata de inversiones «éticas, que producen y generan valor para la propia empresa y para la sociedad en su conjunto», algo que, según Barriocanal, «lo vamos a ver en breve plazo». Lo demás, es «prejuzgar moralmente una inversión justa y ética».
Fuente: El Mundo