Desde la consultora Area del Vino alertaron que, en la Argentina, la tasa de mortandad de compañías exportadoras es mayor que la de natalidad. En el marco del VI Foro Internacional Vitivinícola, los expertos aseguraron que “se vienen tiempos duros” para los bodegueros locales. Causas y perspectivas.
El vino argentino experimenta, hoy por hoy, una situación ambivalente si se observa su performance en el contexto mundial.
Así, mientras que en 2003, gracias a las ventajas del tipo de cambio, el número de empresas que pasaron a formar parte del “staff” exportador, se disparó un 55%, el año pasado ese nivel se ubicó en un 14%,
Como contrapartida, la tasa de variación de bodegas que fueron “borradas del mapa” en el mercado internacional, se triplicó en 2009, al pasar de un 6% durante los años 2007 y 2008 a un 18%.
En este contexto, Merino alertó que “está decayendo el incentivo para que aparezcan nuevas empresas y creció fuerte la tasa de mortalidad. Muchas empresas se retiraron del comercio exterior por las complicaciones que están surgiendo”.
El especialista explicó que estas bodegas que abandonaron el negocio exportador “se encuentran en un proceso de alta vulnerabilidad” por un cóctel que incluye cuestiones propias de la economía argentina, como fuertes suba de costos y problemas de financiamiento, hasta debilidades propias, como el plan de negocios, el desenfoque inicial de mercados o una promoción inadecuada.
Acto seguido, aseguró que “las empresas que más están creciendo son las grandes y medianas”, mientras que las denominadas “boutique”, están perdiendo el tren exportador.
“Las bodegas pequeñas están en su peor momento”, disparó Merino.
En este contexto, proyectó que “en el 2010 y en el 2011 el comercio mundial de vinos va a recuperar los niveles previos a la crisis”, pero alertó que “hay una creciente competencia entre empresas a nivel mundial. Por lo tanto, salir a exportar ya no será lo mismo en los próximos años. Ya no se puede hablar del mercado como un todo, son espacios reducidos que exigen una planificación al detalle”.
Acto seguido, pronosticó que “suponer que se van a mantener tasas de crecimiento de las exportaciones del 20% en los próximos años sería muy ambicioso. Yo las situaría en la mitad de esos valores”.
En efecto, las bodegas locales hoy están experimentando en carne propia un cóctel que conjuga luces y sombras.
Esta ecuación es la que explica que, por un lado, la industria exhiba muy sólidas tasas de crecimiento de sus exportaciones. Sin embargo, detrás de esta moneda, también está la otra cara, que muestra un sector con ciertas fisuras, que deberán ser corregidas en el corto plazo para evitar que las mismas impacten negativamente en el negocio.
Estas grietas están explicadas, en parte, por la coyuntura macroeconómica propia del país, de la que no pueden salir indemnes las bodegas nacionales, pero también es el resultado de debilidades propias de la industria.
En el marco del VI Foro Internacional Vitivinícola, organizado en la provincia de Mendoza por la consultora Area del Vino y Bodegas de Argentina, hubo un mensaje que quedó claro y es que las compañías del sector deberán profesionalizarse aún más, aumentar el nivel de productividad al máximo y prepararse para competir con un conjunto de países que, superado lo peor de la crisis, saldrán a pelear cada centímetro de mercado.
No por nada, el encuentro más representativo del sector a nivel nacional -que tuvo lugar el 2 de septiembre y del cual participó este medio- fue bautizado “Tiempos de mercados saturados”.
En este contexto, Javier Merino, director de Area del Vino y uno de los disertantes del seminario, aseguró que, más que nunca, el desafío para las bodegas nacionales es estar preparadas para “los tiempos duros que se vienen durante los próximos años”.
Las luces del presente
Según los expertos, la foto actual es positiva: tal como destacaron, la Argentina se convirtió en la gran estrella del negocio de los últimos años.
En este contexto, 2010 se presenta como el año récord para la industria.
En diálogo con iProfesional.com, Alberto Arizu (h), gerente comercial de la tradicional bodega Luigi Bosca, y actual presidente de Wines of Argentina, entidad privada dedicada a la promoción del vino en el mundo, aseguró que las exportaciones de vino embotellado este año superarán los u$s650 millones, lo que implicará una tasa de crecimiento cercana al 20% respecto al 2009.
Esta tendencia le permitió a la Argentina tener una participación en las importaciones de los principales mercados de exportación del 1,6% en el 2004 a un 5,5% en lo que va de 2010.
Sombras en el horizonte
Sin embargo, más allá de esta foto positiva, si se pudiera realizar un “fast forward”, los expertos alertaron que la situación de bonanza actual podría modificarse sustancialmente y que, si no se introducen cambios en la industria de manera urgente, la competitividad de las bodegas argentinas podría verse seriamente afectada, lo que implicaría menores niveles de rentabilidad y, en definitiva, un adiós a las tasas de crecimiento “chinas”.
El problema, aseguraron desde Area del Vino, es que parte de la industria ya está comenzando a experimentar en carne propia los cambios que se están dando a nivel mundial en el negocio del vino.
En efecto, según la consultora, por primera vez desde la salida de la convertibilidad, en 2009 la tasa de mortalidad de las bodegas exportadoras fue mayor que la de natalidad.
Inflación alta, un “veneno” para el negocio
Uno de los focos en los que centraron su análisis los expertos fue en el problema inflacionario.
“Tenemos la segunda inflación mas alta. Esto es un veneno para la inversión y es una variable que genera que la industria del vino tenga una menor tasa de crecimiento que la que debería tener en una situación normal”, sostuvo Merino.
En la misma línea, Arizu aseguró a este medio que “el hecho de que las proyecciones marquen que debemos convivir con tasas de inflación altas por los próximos años, es muy serio, porque es algo que perjudica mucho al negocio”.
Por su parte, en el plano local, Nelson Pérez Alonso, presidente de la consultora Claves Información Competitiva y expositor del panel “Luces y sombras del mercado argentino de vinos”, aseguró que “la inflación lo que está explicando la caída de la rentabilidad de las bodegas nacionales”.
“El mercado de vinos finos trató de acompañar una tasa de crecimiento menor de la inflación, para sostener el volumen en un contexto de saturación del mercado”, explicó el experto.
Sin embargo, esto derivó en una fuerte pérdida de márgenes.
En efecto, según el directivo de Claves, “la rentabilidad viene cayendo sustancialmente desde 2009 y esto se espera que continúe en 2011 y 2012. De tasas positivas del 5 al 6%, ahora estamos observando que muchas bodegas exhiben tasas negativas”.
¿Y el dólar?
En este contexto, el experto destacó que, de cara al año eleccionario que se viene, “se espera que el tipo de cambio se mueva muy poco. Y es un hecho que un dólar clavado en un contexto de aumento de costos, es la principal problemática que enfrentan las bodegas”.
Por su parte, Merino recalcó que esta ecuación generó que “hayamos perdido competitividad con todos nuestros clientes con los que comercializamos”.
“Nuestra ventaja cambiaria terminó. El destino de la Argentina es tener que exportar sin competitividad vía tipo de cambio por un tiempo. Lo único que queda es crecer por productividad”, alertó.
El director de Area del Vino se lamentó de que el país, según relevamientos privados, “se encuentra en el puesto 85 en el ranking de competitividad global y 126 en calidad institucional. Todo esto nos perjudica, podríamos crecer más que lo que creemos”.
Menos inversiones
En este contexto, Pérez Alonso brindó un dato preocupante: si bien están aumentando las exportaciones y se logrará un récord, las compañías están importando cada vez menos barricas, necesarias para elaborar vinos de calidad.
“La compra de toneles en el exterior cayó un 20% en el primer semestre de 2010 en relación al mismo período del año pasado. Esto se da por la caída de la rentabilidad y demuestra que hay empresas que no están aumentando o sosteniendo las inversiones”, alertó.
La Argentina en el contexto mundial
La incertidumbre se acentúa cuando se analiza a la Argentina en el contexto global.
Kym Anderson, profesor de la Escuela de Economía de la Universidad de Adelaida, a través de una videoconferencia desde Australia, aseguró que su país, el principal exportador de vinos del Nuevo Mundo, está recuperándose de una sequía histórica y está reestructurándose a nivel producción y marketing para dejar atrás años con pobres tasas de crecimiento.
El experto auguró que se viene un escenario “donde los vinos con precios bajos van a poder ser sostenidos por grandes empresas con mucha competitividad y que manejen grandes volúmenes”.
“Las bodegas van a tener que hacerse más fuertes y más grandes para poder sobrevivir”, alertó, al tiempo que recomendó a las boutique “enfocarse más en la categoría súper premium”.
Perspectivas
En este contexto, Merino aseguró que “todos los países exportadores hoy se rearman tras la crisis”.
“No quiero ni pensar cuando la Unión Europea derrame los 800 millones de euros que tiene previstos para la promoción. La situación se va a poner espesa a la hora de competir para nosotros, porque Europa abastece a los más grandes mercados”, disparó.
Acto seguido, llamó a revistar la estrategia de la industria a fondo: “No podemos hacer una planificación cada 10 a 15 años”.
“En los últimos cinco años no hemos pensado en un aumento de las ventajas competitivas, no nos dedicamos a aumentar la productividad, que es lo que está haciendo Chile, Australia o Estados Unidos. Salvo esfuerzos aislados de algunas bodegas o del INTA, sólo nos dedicamos a la promoción comercial”, explicó Merino.
Ante esta compleja situación, convocó al sector a “mejorar, ser más eficientes, desarrollar más capacidades competitivas, desarrollar mejores planes de negocios basados en un buen cálculo del flujo de fondos como para poder penetrar mercados internacionales”. Y, obviamente, pidió especialmente estar alertas ante los cambios de tendencia de la industria a nivel global.
Para concluir, se mostró preocupado por el futuro del Malbec, la variedad responsable del 50% de las exportaciones argentinas: “Las ventas de Malbec al mundo tienen la presión de la escasez relativa de superficie implantada. La superficie creció 5% pero la demanda aumentó 15%. Tarde o temprano se llegará a un techo y esto está dado por la tasa de inversión, que es baja. Por lo tanto, el Malbec tiene una sombra a la vuelta de la esquina”.
Fuente: Juan Diego Wasilevsky
Enviado especial a Mendoza
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