Los argentinos utilizan cada vez más las tarjetas de crédito para financiar sus compras, pero los extensos planes de pago se extinguen porque los bancos y las empresas ya no quieren afrontar el costo de las cuotas congeladas en un marco de inflación en alza.
Los planes de hasta en 50 cuotas sin interés para la compra de electrodomésticos hicieron explotar las ventas durante mayo, junio y julio, pero las empresas se vieron obligadas a eliminarlos en agosto dado que parece no haber planes oficiales para frenar la suba de precios.
Ahora, las casa de bienes durables para el hogar ofrecen planes de financiamiento pero sólo hasta en 12 cuotas, con intereses, mientras que el financiamiento libre de recargo se redujo abruptamente a plazos que van sólo de los tres a los seis meses.
Otros rubros que necesitan impulsar el despegue o al menos sostenerlo, como los del mercado aéreo de pasajeros, hoteles y paquetes turístios ofrecen planes de hasta en 12 cuotas sin interés y son contados aquellos que superan esos plazos, hasta en 18 meses.
De acuerdo con un estudio de la consultora Finsoport, en el país hay 9 millones de personas endeudadas con plásticos, de las cuales 7 millones deben entre 1 y 10.000 pesos y suman
aproximadamente una deuda de 20.300 millones de pesos, o un promedio de 2.900 pesos por cabeza.
Los bancos salieron a apostar fuerte este año a las tarjetas para mejorar sus operaciones y por ello firmaron acuerdos millonarios con las empresas que brindan bienes de consumo, pero hacia el segundo semestre se toparon con que la inflación sigue en ascenso.
En 2010, las entidades ampliaron el límite de compra de sus clientes entre un 40 y un 100 por ciento por lo que el nivel de permiso de gasto promedio se ubicó en los 5.000 pesos, lo que equivale a 1,5 sueldos si se tiene en cuenta que el salario medio de la economía ronda los 3.500 pesos.
El financiamiento del plástico dejó de ser una fuente de ingresos adicional de las entidades para convertirse en la principal puerta de captación de nuevos clientes, que buscan comprar sin contar con el efectivo para hacerlo.
El problema que provocó el fin de los extensos planes de pago, de hasta en 36 o 50 cuotas (más de cuatro años), fue justamente el alza de precios, dado que las cuotas congeladas no permiten a los
bancos y financieras amortizar el crédito con el paso del tiempo.
A pesar de que esos planes se extinguen cada vez son más cortos los plazos para no pagar elevados intereses, los argentinos sostienen la fiebre de comprar con plásticos ahora para no pagar en un año un 25 por ciento más por el mismo bien durable.
Las consultoras privadas estiman que la inflación de 2010 será del 25 por ciento, con picos de 32, y en el Gobierno niegan ese nivel de alza de precios y lo reducen al 10 por ciento, aunque reconocen que una cuota de suba impulsa el consumo y eso es válido para seguir calentando la economía después de la crisis.
Los préstamos con Tarjetas de Crédito se incrementaron un 2,2 por ciento en agosto, respecto de julio, lo cual demostró que los consumidores siguen optando por usar los plásticos a la hora de
adelantar consumo, según un informe de la financiera Deloitte.
El stock promedio de préstamos privados alcanzó los 165.709 millones de pesos al 27 de agosto último, 2,5 por ciento más que el mes anterior y 23,3 por ciento por encima de un año atrás.
La asistencia que más creció en agosto fue la de Otros Préstamos Comerciales, que contiene a los Adelantos en Cuenta Corriente, Documentos a Sola Firma, Documentos Descontados y Otros Préstamos, con un incremento de 3,4 por ciento, seguido por las Tarjetas de Crédito, que lo hicieron en un 2,2.
Fuente: 26noticias