Según Maizar, la intervención oficial hace que el precio sea cada vez más bajo y se siembre menos. De acuerdo con la Asociación de Maíz Argentino (Maizar), mientras que antes de la intervención oficial en el mercado del maíz los productores recibían precios superiores al valor de referencia (FAS teórico), desde que el Gobierno decidió regular las exportaciones de este grano el precio al productor está cada día más alejado del precio de referencia.
Así, según datos de Maizar, mientras que antes de 2007, año en que se empezó a sentir el efecto de la intervención en los precios, los productores llegaban a recibir en promedio hasta 7 dólares más por tonelada de maíz que el precio FAS, a partir de ese año la falta de competencia entre exportadores y mercado interno originada por el cierre de las ventas al exterior hizo que el precio empezara a alejarse cada día más del valor de referencia, hasta llegar a pagarse en promedio hasta 15 dólares menos por tonelada que ese precio.
De acuerdo con datos del Instituto de Estudios Económicos de la Sociedad Rural, en ciertos momentos de 2009 los productores llegaron a recibir hasta 38 dólares menos por tonelada de maíz que el valor internacional.
Actualmente, mientras el FAS teórico se estima en 660 pesos por tonelada, el mercado está pagando 550 pesos.
«Por eso, pedimos al Gobierno que se abran las exportaciones de manera definitiva. Porque si las exportaciones se abren de a cupos, por más grandes que sean, estos terminan con la competencia entre la exportación y el mercado interno y se derrumba el precio al productor», explicó Santiago del Solar, presidente de Maizar. «Cuando las exportaciones estaban abiertas, nunca faltó el maíz y la superficie sembrada venía creciendo de manera sostenida, un fenómeno que se cortó a partir de la intervención oficial», acotó el directivo.
Fruto de esta situación, luego de la campaña 2007/2008, la superficie del maíz comenzó a caer, y de los 4,1 millones de hectáreas sembradas en ese ciclo se pasó a 3,2 millones de hectáreas en 2008/2009 y a 3,3 millones de hectáreas en la última campaña, lo que significa una caída del 21% en el área sembrada. Antes de la intervención, el área de maíz venía creciendo a ritmo lento, pero sostenido.
Según Del Solar, a pocos días del comienzo de la siembra, la caída de la superficie se podría revertir si se diera una señal dirigida hacia la apertura del mercado. «Aunque estimamos que la cosecha que viene va a ser buena, si hay una medida que libere las exportaciones, podemos tener una supercosecha, porque hay perspectivas climáticas favorables y un buen precio internacional», dijo Del Solar.
En lo que va del año, el Ministerio de Agricultura liberó dos tandas de registros de operaciones de exportación (ROE): una en febrero, de 10 millones de toneladas, y otra en junio, por 3 millones de toneladas. Según Maizar, actualmente el país tiene capacidad para exportar 16 millones de toneladas de maíz en total sin afectar el carry over (el saldo que queda de una campaña para la otra). «Pero insistimos en que no hay que abrir las exportaciones por 16 millones de toneladas, porque volveríamos a limitar la competencia. Hay que dejar el mercado abierto», dijo Del Solar.
Distorsión
La situación por la que pasa el maíz guarda algunas similitudes con el mercado del trigo, que desde 2006 es intervenido de manera tal que el precio local nunca refleja el valor internacional. La sola mención de este parecido hace temblar a los productores, ya que la intervención del trigo tuvo un capítulo trágico en la última campaña, porque el cereal no pudo comercializarse con éxito.
De acuerdo con la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap), los efectos de las distorsiones del Gobierno son a veces más perniciosos que las retenciones. «Con este sistema de trabas al comercio, inaugurado por el Gobierno, el productor tiene, además del costo de producción y lo que se le descuenta de retenciones, un costo extra muy alto por distorsión, producto de la incertidumbre. En Carbap calculamos que, en cierto momento, el costo de la distorsión del maíz era del 20% del precio, o sea, lo mismo que las retenciones», señaló Alfredo Rodes, director ejecutivo de Carbap.
En este contexto, coinciden los expertos, ninguna regulación, por más prolija que sea, funciona sin desalentar a los productores, lo que explica que hoy haya una proporción de una hectárea de maíz por cada seis hectáreas de soja, una ecuación que según Maizar no es agronómicamente sustentable.
«Cualquier medida que regula el mercado termina perjudicando la formación transparente del precio y a larga, afecta al volumen de producción. No hay dudas de que el camino a seguir es eliminar las trabas a la exportación y los ROE», señaló Ramiro Costa, economista de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.
QUEJAS DE LA RURAL POR LA GANADERIA
En la inauguración de la Exposición Rural de Mercedes, Corrientes, el presidente de la Sociedad Rural Argentina, Hugo Luis Biolcati, pidió que cesen la intervención y las trabas del Gobierno para la comercialización y la exportación de carnes. «Tenemos 9 millones de cabezas y 11.000 productores menos. El consumo de carne cayó un 20 por ciento y nuestras exportaciones, un 42 por ciento, mientras Uruguay sigue creciendo en ambos rubros. Los productores estamos bien dispuestos, pero el año pasado perdimos 140 millones de dólares porque se nos impidió cumplir con la cuota Hilton», explicó Biolcati. «Es hora de sentarnos a solucionar los verdaderos problemas que nos aquejan: las retenciones, el rol de la Oncca, la infraestructura», reclamó el presidente de la Rural.
DIXIT
«Con este sistema de trabas, el productor tiene un costo extra por las distorsiones»
ALFREDO RODES
Director Ejecutivo de Carbap
«Si hay una medida que libere las exportaciones, podemos tener una supercosecha»
SANTIAGO DEL SOLAR
Presidente de Maizar
Fuente: Mercedes Colombres
LA NACION