Está previsto un déficit de 746 millones, pero el Ejecutivo espera recaudar por las prórrogas petroleras 400 millones de dólares. Manual para entender cómo pasó de las cuentas equilibradas al rojo fiscal. Como a todo el país, la caída de la economía mundial que se profundizó durante 2009 afecta a Santa Cruz desde distintos flancos. Desde el punto de vista macro, hay que diferenciar la situación del Estado de la de la sociedad como tal. En la actualidad, Santa Cruz muestra indicadores que se avizoran superiores al resto del país. El nivel de salario privado es uno de los más altos y los sueldos docentes están en la cima del ranking. La desocupación es, por el contrario, de las más bajas. Solo 2 de cada 100 personas que pueden trabajar no lo hacen. El índice de pobreza, en tanto, implica al 1,3 por ciento de la población (números medidos sólo en Río Gallegos).
Durante 2009, la estrepitosa caída del precio del barril de crudo provocó una parálisis de las inversiones y mandó a la casa a miles de trabajadores, que pasaron a cobrar menos de la mitad de su sueldo, y puso en alerta a las localidades petroleras. Solo las relacionadas con la minería, actividad que crece en forma permanente, actuaron como una suerte de “flotador” permitiendo que el nivel de actividad económica no decaiga en las localidades de la zona de la explotación.
Santa Cruz sigue liderando los rankings de calidad de vida. Ahora, ¿estos indicadores implican que no hay crisis? Para nada. El problema coyuntural está en la situación estatal. Siendo ésta una provincia Estado-dependiente, la asfixia financiera que el mismo sufre, afecta el normal desenvolvimiento de varios sectores, como el de la construcción, el comercial o el de los servicios.
Déficit estatal
¿Qué ocurre con el Estado santacucreño? Durante décadas, el crecimiento de la provincia se basó en el fuerte apoyo del Estado. Hoy, es el primer gran empleador, ocupando a casi el 50 por ciento de la población económicamente activa. Y esa es, justamente, su gran ancla de hierro que provoca que las autoridades deban realizar su mayor esfuerzo imaginativo sobre la estructura financiera para poder atender las demandas que, como Estado, no puede soslayar. La masa salarial de la provincia fue aumentando su impacto sobre los recursos corrientes, al punto de sobrepasarlos por completo, el año pasado. En 2007, el presupuesto general era de 2.846 millones de pesos, mientras que en 2008 subió a 4.441 millones y a 5.677 millones en 2009, llegando a 6.069 millones este año. El presupuesto creció 2.13 veces. La masa salarial también aumentó, pasó de 747 millones a 2.257 millones, creció 3.02 veces, contemplando solo el gasto neto de personal de la administración pública, a nivel presupuestario, masa que ya sufrió una suba promedio del 20 por ciento de acuerdo al resultado de las paritarias realizadas con posterioridad a la sanción de la ley y en la que no se reflejó el posible incremento de salarios. Entonces, si comparamos la suba de la masa real con la de 2007 se observará un incremento de la proporción de 3.62 veces. La masa salarial neta del Estado provincial implicaba un 35,09 por ciento de los recursos corrientes en 2007. Para 2010, se prevé que afecte el 88,43 por ciento de dichos recursos. Esta falta de paridad entre el crecimiento de los recursos y el de la inversión en sueldos, explica el ahogo financiero que hoy presenta Santa Cruz.
Números que cuentan
Además de los sueldos que dependen del Estado provincial, éste realiza aportes en forma mensual y permanente a los municipios, para atender el pago de los salarios, como también gira a la Caja de Previsión Social para el pago de las jubilaciones. Otro punto de fuerte impacto en los números provinciales es la masa de recursos que debe ir a los distintos municipios. No solo a través de la coparticipación que corresponde, sino también a modo de aporte para solventar el pago de salarios, ya que ninguna localidad es superavitaria, incluso El Calafate, la meca de la actividad privada a partir del turismo, exime a la provincia de enviarle fondos todos los meses. Así la provincia diseñó su política salarial, incluyendo a los municipios. En 2006, el impacto de la masa salarial más las transferencias a los municipios y la CPS, sobre “los recursos netos provinciales” era del orden del 58,45 por ciento. Para 2008, el impacto llegaba al 95 por ciento, mientras que en 2009 ese impacto fue calculado en un 102 por ciento. Para este año, el impacto inicial, merced al crecimiento de los ingresos, en la norma presupuestaria era del 88,4 por ciento, algo que, luego de la última suba salarial se estima hoy en un 98 por ciento, del total de recursos corrientes previstos.
¿Cómo se llegó a este punto? Evidentemente parecería que el incremento de la masa salarial se escapó de su cauce.
Luego del conflicto que marcó la relación gremios-Estado, la presión de los sindicatos logró una recomposición en varios sectores, como en el docente, en el que llegó a ser de hasta el 178 por ciento en un año y medio. Tal vez esto no hubiese impactado tanto si la debacle financiera mundial no hubiese metido la cola. La baja abrupta del valor del barril de petróleo, pasando de 145 dólares en julio de 2008 hasta los 40 a fines de ese año, provocó la paralización de nuevos proyectos y profundizó una merma de la producción en los yacimientos. A punto tal que la necesidad de frenar la caída de regalías y garantizar inversiones dio lugar al esquema de “concertación” por parte del gobierno provincial a fines de 2008. Hoy, con el barril promediando los 75 dólares, no se recuperó aún el nivel de producción ni de inversión que existió a principios de 2008.
El freno en la actividad económica general produjo menor recaudación y menor coparticipación, así, en 2008 la provincia terminó con déficit de 133 millones de pesos, mientras que en 2009 quedó en alrededor de mil millones de los 1.844 proyectados en el Presupuesto. Para afrontarlo, la provincia recurrió a los fondos extrapresupuestarios que estuvieron depositados en el exterior, aplicando 710 millones de pesos. Para este año, el déficit proyectado llega a los 746 millones como base. El gobierno asegura que “tiene herramientas” para paliarlo. La sanción del marco regulatorio de las concesiones petroleras y el avance en las prórrogas de los yacimientos ya le permitió hacerse de 100 millones de dólares de los cuales 80 ingresarán en el presente ejercicio, cubriendo un 45 por ciento del déficit total. El registro abierto para que las empresas decidan avanzar en sus prórrogas tiene un plazo que vence a principios de octubre. Solo con YPF y Petrobras, la empresa podría embolsar en efectivo un mínimo de 300 millones de dólares más, lo que permitirá a la provincia terminar 2010 con un presupuesto superavitario.
Fuente: www.agenciacna.com