El otrora poderoso auditor general de la Nación, Javier Fernández, fue hasta ahora el hombre que movía los hilos en la justicia K debido a sus aceitados vínculos con jueces, fiscales y camaristas y su “chapa”. Pero la muerte de Néstor Kirchner parece alterar su poder de fuego. ¿Quién será el operador judicial de la campaña Cristina 2011?.
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Se busca nuevo interlocutor del Gobierno con la Justicia. Quien hasta el momento fue señalado como el operador del Gobierno por excelencia en el Poder Judicial, el auditor general de la Nación, Francisco Javier Fernández, no tiene la efectividad de antaño y el oficialismo ya está pensando en quien será el operador judicial del proyecto Cristina 2011.
Para quien solía entrevistarse con magistrados invocando a Néstor Kirchner, la muerte del expresidente lo dejo trunca su tarjeta de visita.
El hombre cuyo nombre aparece asociado a casi todas las causas políticamente sensibles intenta aferrarse a su función sin poder resolver aún a quien invocar. De Vido, su histórico sostén, era Kirchner y muerto este, solo es una carcasa vacía. La opción Aníbal Fernández directamente no hace mella en el mundo judicial, menos con un Jefe de Gabinete de Ministros de capa caída.
El año electoral, cargado de causas sensibles al gobierno, impone la necesidad de contar con un operador judicial eficiente para asegurar impunidad por el pasado y poder soñar con la campaña Cristina 2011.
El Gobierno viene de un derrotero de 3 Procuradores del Tesoro de la Nación: Osvaldo Guglielmino, Joaquín Pedro da Rocha y la actual becaria Angelina María Esther Abbona que no solo no logran influenciar a los jueces sino que ni siquiera son capaces de defender exitosamente las causas en que la Nación es parte.
El ministro de Justicia Julio Alak no es de la familia judicial y por ende no goza de la confianza de los jueces, menos en la Ciudad de Buenos Aires, prácticamente por no hablar el mismo idioma.
Y el Secretario de Justicia, Alejandro Julián Álvarez, con sus 29 años es simplemente muy joven para ser tomado en serio por los jueces. Su designación incluso provocó sorpresa entre estos. Su única virtud es en realidad ser miembro de la Campora, pero eso no alcanza.
En épocas donde la causa del Narcoavión viene a sumarse a una larga lista de causas de corrupción el Gobierno necesita un nuevo interlocutor ante la Justicia… y la Justicia necesita de un interlocutor válido con el Poder Ejecutivo.
¿Quién es Francisco Javier Fernández?
Javier Fernández es uno de los tantos operadores kirchneristas en las sombras. No suele vérsele en público, no hace actos ni discursos. Su poder radica en la más carnal negociación política con quienes justamente precisan de la política para mantener sus puestos laborales: los jueces, quienes sin embargo deberían ser impermeables a presiones del poder ejecutivo en pos de administrar justicia (por eso del sistema republicano). Si bien “patea” todos los tribunales, sus más estrechos vínculos se encuentran n Comodoro Py y en el fuero contencioso administrativo.
Francisco Javier Fernández es auditor general de la Nación pero no es su cargo lo que alcanza para explicar su poder. Desde hace ya varios años, Fernández es el más influyente representante kirchnerista en la Justicia, con línea directa a De Vido (que era Kirchner) y con relaciones muy fluidas con la mayoría de los jueces federales, lo que le permitió incidir en muchas causas.
Es más temido que respetado. Dicen las malas lenguas que su nombre siempre es pronunciado en voz baja por temor a filtraciones. Tiene aceitados contactos con seis de doce juzgados del Fuero Federal Criminal y Correccional, donde se tramitan graves causas de corrupción contra funcionarios K, como la de enriquecimiento ilícito de De Vido y Moreno; la de aportes ilegales a la campaña K y las que acumula Ricardo Jaime.
Su influencia es todavía más ostensible en el Fuero Contencioso Administrativo, donde se dilucidará entre otras la suerte de la polémica Ley de Medios.
Tanto poder había acumulado Fernández en los últimos años, que hasta el propio Néstor Kirchner consideró necesario marcarle el territorio, ya que algunos escuderos del ex presidente en el Consejo de la Magistratura, como Carlos Kunkel y Diana Conti, se empezaron a quejar por la excesiva autonomía con que se movía en la Justicia. Incluso habían amenazado con renunciar.
El Presidente del CELS, Horacio Verbitsky, denunció el 20/09/2009 en el diario Página/12 que Fernández y sus hermanos son los “principales operadores de la SIDE en el Poder Judicial”.
Javier Fernández llegó a la AGN en 2001 gracias al cuestionado ex ministro menemista Rodolfo Barra, quien presidió ese mismo organismo entre 1999 y 2001. Si bien su nombre es desconocido para la sociedad —ese es uno de sus mayores méritos—, no lo es tanto para los jueces más importantes del fuero Federal.
“Tiene tal poder que en su momento el Senado le brindó un apoyo poco común para renovar su mandato en la Auditoría”, admitió un importante funcionario judicial que camina los pasillos de Comodoro Py 2002, sede de la justicia Federal de la Ciudad de Buenos Aires. El dato no es menor, ya que Fernández fue propuesto por el oficialismo y obtuvo el voto favorable de los 57 senadores, incluido el socialista Rubén Giustiniani.
Su nombre y poder no son recientes, ya en el año 1997 el famosos estudio jurídico Marval, O´Farrell & Mairal, uno de los más importantes del país, denunció que dos “influyentes judiciales” le pidieron a la empresa Central Puerto un millonario soborno a cambio de que la Sala V de la Cámara en lo Contencioso Administrativo dictase una sentencia favorable a sus intereses. El entonces juez Gabriel Cavallo procesó por este hecho al hermano de Javier Fernández, Claudio Fernández, secretario letrado de ese tribunal de apelaciones.
Hoy en día, Fernández es célebre por “frenar” importantes investigaciones que tramitan en la AGN y que salpican a funcionarios del kirchnerismo. Sólo necesita usar su increíble poder de “disuasión”, ahora en baja.
Su gran “socio” es Darío Richarte, funesto número dos de la ex SIDE en épocas de la Alianza y titular del estudio jurídico que defiende a muchos de los funcionarios kirchneristas complicados en graves hechos de corrupción. Como botón de muestra, puede mencionarse que 3 de sus clientes son el ex director del Occovi, Claudio Uberti; el ministro de Planificación Federal, Julio de Vido; y Jorge Matas, el funcionario de la Cancillería desplazado por el caso de los autos con franquicias diplomáticas.
Richarte ha sido quien hizo nombrar al juez de Campana, Faggionato Márquez; Hadad fue quien periodísticamente siguió más de cerca la causa judicial de la efedrina —de la mano del periodista Paulo Kablan, único que pudo ver el expediente de marras—; y Fernández ha sido quien digitó los pasos del magistrado a pedido del kirchnerismo, especialmente en las últimas semanas previas a las elecciones legislativas del 2009, cuando se armó la operación política contra Francisco De Narváez. Terminadas las elecciones, y con la derrota k, Faggionato Márquez fue destituido de su puesto.
Dos fuentes consultadas, que piden no ser identificadas, aseguran que Fernández tuvo una intervención clave en el Senado para que el juez Norberto Oyarbide zafara del juicio político en 2001, el día que se desplomaron las Torres Gemelas. Explican así el inusual avance de la causa de las escuchas ilegales por la que Mauricio Macri fue indagado.
El presidente de la Auditoría, Leandro Despouy, acusa a Fernández de obstaculizar todas las investigaciones que involucran a De Vido y al Gobierno, y Manuel Garrido, el ex fiscal de investigaciones administrativas, lo denunció por retacearle información. Como estrategia de defensa, Fernández presenta denuncias contra él mismo regularmente a raíz de lo que publican los medios, y fiscales y jueces cierran los casos por falta de precisiones. Además, le ganó un juicio a un ex secretario del ex ministro Raúl Granillo Ocampo, que lo señaló como quien pagaba los sobresueldos a jueces.
El poder de Fernández se basa en sus extensos y fluidos contactos en la Justicia. De familia letrada, le dio trabajo en su despacho de la Auditoría a Josefina Ballestero, hija de Jorge, el camarista del fuero. También a Malena Canicoba Corral, hija de Rodolfo, otro juez del fuero. Siguiendo esa línea, cobijó en su planta de empleados al hermano del juez federal Ariel Lijo, Alfredo. Más íntima es su relación con el camarista Eduardo Farah, compadre suyo. “Nos conocemos desde tercer grado. Íbamos a campamentos. Pero no es delito ser compañero de alguien, ¿no?”, dijo en un reportaje a La Nación.
Fernández exhibe su mayor poder en el Fuero Contencioso Administrativo. Su hermano Sergio es camarista de la Sala III. Su otro hermano, Claudio, fue secretario de la Sala V, pero tuvo que renunciar envuelto en un escándalo por un supuesto pedido de coimas, caso por el cual fue procesado bajo la figura de “cohecho”. Para tener dimensión del alcance del poder de Fernández, dos de los cinco preseleccionados para cubrir las vacantes del fuero federal en el polémico concurso 140 -investigado porque varios candidatos habrían accedido previamente al examen- tienen vinculación con él. Uno es Luis Osvaldo Rodríguez, ex compañero de Fernández en el colegio. Otro es Carlos Oscar Ferrari, que trabaja en la AGN como contratado y que, llamativamente, en su examen citó párrafos enteros de jurisprudencia estadounidense. En abril de 2006, el ex secretario del ministro de Justicia Raúl Granillo Ocampo, Wilfen Martínez Medina, declaró que Fernández era el “valijero” que llevaba el dinero a jueces de la Corte. La causa terminó con Medina condenado por calumnias.
Sin embargo, la clave de su poder residía en verdad (y “la única verdad es la realidad”) en la invocación que hacía de De Vido-Kirchner… y en la anuencia que el Gobierno prestaba, con pleno conocimiento, a las gestiones reservadas que este realizaba.
Ahora, frente a la muerte de Néstor Kirchner, los jueces no encuentran en el un interlocutor válido. Es que los operadores judiciales son básicamente personas con capacidad de ser escuchados por camaristas, jueces y fiscales.
Los allegados a Fernández lo señalan como alguien que sólo vincula a conocidos de la Justicia con conocidos del poder político con problemas judiciales. Otras fuentes aseguran que vive del tráfico de influencias y que utiliza métodos de todo tipo para conseguir las resoluciones judiciales que espera el Gobierno.
Pese a lo que se dice de él, Fernández niega trabajar o haber trabajado alguna vez para la SI (ex SIDE), jura que no conoció personalmente a Néstor Kirchner y afirma que sólo vio a la Presidenta una vez, en el despacho de Aníbal Fernández, porque ella irrumpió en una reunión. En cambio, el auditor general con más antigüedad en el cargo admite llevarse muy bien con Julio De Vido (que era Kirchner), el poderoso ministro de Planificación mencionado en las principales causas por presuntos actos de corrupción kirchnerista.
Hoy, sin su padrino protector, habiendo quedado salpicado en la investigación de la mafia de los medicamentos y el financiamiento de la campaña de Cristina Fernández por un mail que le envió un empresario y se conoció públicamente, y cosechando los resultados de las enemistades que se ha generado, las acciones de Fernández están en baja: los jueces lo han dejado de tener como interlocutor válido con el Ejecutivo.
BIO;
> Entró al mundo judicial de la mano de César Arias, operador menemista. Sin embargo, los grandes progresos los hizo junto al ex ministro de Justicia de Carlos Menem, Rodolfo Barra.
> Fue Barra quien, siendo presidente de la Auditoría General de la Nación en 1999, se llevó a Fernández al organismo como jefe de asesores.
> También con Barra conoció a varios jueces del fuero Federal que habían sido nombrados por el menemismo.
> Se desempeñó como secretario de Barra y de Adolfo Vázquez, cuando los 2 eran ministros de la Corte. También fue prosecretario letrado de la Corte.
> Entre 1992 y 1994 fue asesor de la Comisión de Juicio Político en la Cámara de Diputados de la Nación.
> Tiene mandato hasta 2016.
Fuente: «José Mármol»