BUENOS AIRES | LA NACIÓN/GDA Y AP
Un grupo de personas protagonizó ayer desmanes en la terminal ferroviaria de Once, en Buenos Aires, siendo reprimidos por la Policía con gases lacrimógenos, tras el hallazgo del cadáver de un joven de 20 años en el tren que chocó el día miércoles.
Manifestantes coparon el patio central de la estación para manifestar su repudio por la muerte de Lucas Menghini Rey, un joven que falleció en el accidente, que recién apareció 57 horas después de la tragedia.
Los violentos -que no tenían relación con la familia y allegados del fallecido- intentaron incendiar el lugar, prendiendo fuego varios tachos de basura, y se enfrentaron con la Policía, minutos después que los Bomberos retiraron el cuerpo de la víctima mortal número 51 del fatal accidente.
La guardia de Infantería de la Policía desalojó la estación mediante el uso de gases lacrimógenos y detuvo a varias personas que se resistían a abandonar el lugar. También formaron un cordón en la avenida Pueyrredón intentando dispersar a los manifestantes.
Los hechos. Pasadas las 19:30 los restos de Lucas fueron retirados de la estación por un grupo de bomberos. Personal de Infantería, con escudos, acompañaba al equipo de rescate, en prevención de posibles incidentes.
Los allegados se manifestaron en forma pacífica y pidieron que no se produzcan desmanes. Aunque gritaron contra la empresa concesionaria que maneja la línea Sarmiento -la que se accidentó- y el gobierno kirchnerista.
«Que se vayan todos», reclamaban los familiares, a los que se sumaron los pasajeros del tren Sarmiento que repudiaron que no se haya revisado todos los vagones para establecer que no había más pasajeros atrapados en la formación siniestrada.
Las personas, visiblemente exaltadas, exigieron también la renuncia del secretario de Transporte, Juan Pablo Schiavi, y cuestionaron a los gritos que las autoridades nacionales «se hayan borrado» ante la tragedia que también dejó 703 heridos.
Los desmanes comenzaron pasadas las 20:30 cuando un grupo de personas comenzó a incendiar los cestos de basura y a destrozar los molinetes.
El cuerpo. Recién después de más de dos días sin rastros de Lucas, este fue hallado sin vida entre el tercer y cuarto vagón.
«El cuerpo estaba en el fuelle que separa el tercer y cuarto vagón», así lo confirmaron fuentes de la investigación. Tras revisar las cámaras de seguridad de la estación de San Antonio de Padua, donde subió el joven, se volvió a buscar en el vagón por donde se sabía había entrado la víctima al tren.
Según confiaron fuentes de la investigación, el cuerpo se encontraba en un espacio de 30 centímetros de espesor. Antes del accidente ese lugar medía alrededor de un metro y medio.
«Estaba aplastado de una manera que no podía ser percibido en una búsqueda del personal. Se enviaron a los canes para un rastreo más profundo», explicaron los miembros del operativo. En el lugar donde fue hallado el cadáver se encontró una mochila que contenía los documentos de Lucas y otras pertenencias de él.
Según Clarín, la Policía justifica su omisión, afirmando que ese vagón era utilizado para depositar el resto de los cadáveres que se retiraban del tren.
La morgue judicial trabajaba ayer para esclarecer como murió Lucas. Incluso se podrá definir si el joven falleció en el acto.
Por otro lado, según informó el canal de televisión Todo Noticias (TN), previamente aparecieron con vida otros dos pasajeros del tren que estaban desaparecidos: Fernando Sánchez, de 22 años, que llegó hasta su casa tras estar dos días perdido en estado shock, y Javier Almaraz, de 41, que se encuentra internado en una clínica privada.
La Búsqueda. «¡Les suplico nos ayuden a buscarlo! Lucas bajó del tren vivo, lastimado, ensangrentado, shockeado, en una camilla y con un cuello ortopédico. Hablé con alguien que lo vio», había relatado a Radio 10 con la voz quebrada su madre, María Luján Rey, en la tarde de ayer, antes de que se hallara el cuerpo.
Incluso cuando la Policía informó que había sido encontrado, ella conservaba las esperanzas de que no fuera su hijo. A pesar de los videos que confirmaban la presencia de Lucas en el lugar, María afirmaba que quizá este había abandonado el tren. Sin embargo, las cámaras de seguridad no registraron que el joven hubiera bajado.
El gobierno, había anunciado más temprano la búsqueda sin éxito de Lucas, incluso en sanatorios privados donde podría estar sin identificación.
¿Culpable? «Es todo falso», dijo una alta fuente judicial ayer al ser consultada por una versión de prensa según la cual el maquinista de la formación, Marcos Córdoba, sobreviviente y aún hospitalizado, había sido acusado por los hechos.
La fuente dijo que «ninguna persona» ha sido imputada y la única novedad judicial por la catástrofe fue el pedido del fiscal Federico Delgado para que el juez Claudio Bonadío investigue los subsidios que recibía la empresa concesionaria Trenes de Buenos Aires (TBA).
«Realizamos un informe en 2008 sobre deficiencias del ferrocarril Sarmiento. La situación era desastrosa y pésimo el sistema de frenos. Nada cambió desde entonces», declaró el jueves Leandro Despouy, titular de la Auditoría General de la Nación. (ver aparte)
En tanto, el guarda del tren definió ayer como «absolutamente normal» el viaje de la formación «hasta el choque», revelaron fuentes judiciales.
Sindicalistas denunciaron problemas en los frenos
Buenos Aires | El tren que chocó contra el paragolpes hidráulico de la estación Once ya había tenido problemas de frenos. La Justicia seguramente deberá investigar si la formación que no logró ser detenida y provocó la tragedia circulaba con la capacidad de frenado disminuida, tal como denunció un grupo de delegados de la Unión Ferroviaria.
Sindicalistas también indicaron que el tren había estado en un taller por problemas de frenos hasta el lunes.
Mientras, en la empresa afirmaron que los trenes funcionaban correctamente y adjudicaron el choque a un error del maquinista, la versión de los gremialistas es que en el convoy siniestrado sólo funcionaban cinco de los ocho compresores que activan el sistema de frenos y de apertura de puertas. El juez federal Claudio Bonadio designó a dos ingenieros de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y a un perito de la Corte Suprema para determinar si la tragedia fue provocada por una falla humana, como dice la empresa; si se produjo por la falta de mantenimiento de los vagones, como denuncian los gremios, o si existió una combinación de ambos factores.
Si bien el gobierno anunció que pedirá ser admitido como querellante en la causa, el magistrado le notificó que puede presentar un perito de parte, lo cual sería un indicio de que el propio Estado sería imputado. La Nación/GDA
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