La presidenta se recluyó en Río Gallegos con su hijo e hizo saber que la semana próxima, a su regreso de la Cumbre del G-20, elegirá los cargos en juego en las dos Cámaras de Congreso y en el parlamento provincial. La principal incógnita es el lugar que tendrá La Cámpora.
En las 24 horas previas al cierre de listas de junio la presidenta retocó las nóminas con el único asesoramiento de su hijo Máximo, convertido en el principal arquitecto político, por encima incluso de Carlos Zannini, el histórico ordenador de las estrategias del kirchnerismo, ya sea de Néstor o de Cristina.
Por Máximo, en las listas bonaerenses aparecieron una decena de jóvenes de La Cámpora, varios de ellos no previstos, como la juninense Rocío Giuccone (ladera de José Ottavis, también candidato a diputado) o Cecilia Comerio, de San Nicolás, electa senadora provincial.
En las provincias también hubo ruido. Todas las vertientes del peronismo santafesino se madrugaron con que Marcos Cleri, funcionario de la Anses, tendría un lugar de privilegio. El pampeano Carlos Verna se bajó de la candidatura a gobernador por no tolerar que María Luz Alonso, de sólo 25 años, lidere la lista de diputados.
La mendocina Patricia Fadel, fiel secretaria parlamentaria y actual vice de la Cámara, debió ceder su lugar a Anabel Fernández Sagasti, otra veinteañera. Máximo, sin intermediarios, discutió feo con Jorge Capitanich para imponer a los ex diputados José Mongeló y Gladys Soto.
Situaciones similares podrían darse la semana que viene, cuando Cristina regrese de la Cumbre del G-20, esta vez con la definición de las autoridades del Congreso y de la Legislatura bonaerense, los dos terrenos donde más pondrá el foco la Casa Rosada.
En cada recinto hay muchos cargos por determinar. El Sendo nacional tendrá el 10 de diciembre un nuevo presidente provisional, cargo que sigue en la línea de mando a la presidencia, reservada para el vicepresidente electo.
Aníbal Fernández se postula y su mención levantó una alerta en la Cámara alta: por tradición, ese cargo tiene posibilidad de nombrar más personal que el de cualquier senador.
Miguel Pichetto asegura que no tendrá problemas en seguir siendo jefe de bloque, pero remcarcó hace una semana que todo lo decedirá Crístina. Podría ejercer sin el monitoreo al que lo sometía el santacruceño Nicolás Fernández.
Con la ayuda de sus aliados, el kirchnerimo podrá recuperar el control de las comisiones centrales y ya hay varias que ya están en disputa. Las principales son la de Asuntos Constitucionales (que dejará Fernández) y la de Presupuesto, donde ya no estará Eric Calcagno. De las hoy manejadas por la oposición habrá que definir nombres para Trabajo y Previsión Social (está el radical Alfredo Martínez), Justicia y Asuntos Penales (comisión muy activa, a cargo de la salteña Sonia Escudero).
En el Senado no habrá jóvenes K como en Diputados, donde La Cámpora logró reunir 7 escaños puros y varios aliados que le permitirán mostrarse como un sub bloque.
Las principales figuras son Andrés “Cuervo” Larroque y Eduardo “Wado” De Pedro, vicepresidente de Aerolíneas. El primero iría la Comisión de Libertad de Expresión hoy en manos de la radical Silvana Giúdice, donde lideraría la pelea del Gobierno con Clarín.
También con sus aliados los K recuperarían presidencias de comisiones en manos de la oposición, como Asuntos Constitucionales, donde dejaría su lugar Graciela Camaño y podría relevarla Diana Conti, una de las diputadas de mejor llegada a la presidenta.
Relaciones Exteriores también tendrá un presidente K y no elegido al azar. Como en el Senado, debe definirse un nuevo titular de la Comisión de Presupuesto ante la salida de Gustavo Marconato. Los candidatos son Roberto Feletti, Eric Calcagno y el correntino Fabián Ríos.
Feletti es uno de los nombres más escuchados por estos días en Diputados, sobre todo luego del reconocimiento público que le dedicó Cristina en la noche de su victoria, donde prácticamente lo ungió como uno de los próximos referentes K de la Ciudad de Buenos Aires, donde sólo las encuestas motivaron a la presidenta a optar por el resistido Daniel Filmus para las recientes elecciones para jefa de Gobierno. Se habla de que tomaría el control del Partido para la Victoria, el histórico sello kirchnerista.
Por esas cosas, algunos bonaerenses del bloque K creyeron que podía ser el presidente de la Cámara de Diputados, donde en los pasillos todos dan por hecho que estará Julián Domínguez. Tampoco se conoce un posible reemplazante de Agustín Rossi en la jefatura de bloque.
Sólo una acción de Cristina parecería poder frenar la avanzada de este dueto, que hasta comparte actos por el país: una oferta para que continúen en el Ejecutivo. En el caso de Domínguez, no sería otra cosa que seguir en el Ministerio de Agricultura.
La sesión preparatoria de Diputados es el lunes 5 de diciembre y no necesariamente ese día deben definirse los titulares de todas las comisiones. Con su mayoría, el kirchnerismo podría delegar esa acción en el presidente que elija.
La provincia, otra incógnita
La decena de camporistas y los ocho sciolistas que aparecieron en las listas de la provincia de Buenos Aires en la noche del 26 de junio todavía resuenan entre los jefes territoriales, que se vieron sorprendidos por tamaña embestida, peor incluso a la que les deparaba Néstor Kirchner cuando los obligaba a sumar a piqueteros o radicales K.
Algunos kirchneristas aseguran que la refrendada final fue de Máximo, tarea que hasta habría enfadado a Zannini, acostumbrado a no ver intervención entre él y los Kirchner. Sólo así explican como en la cuarta sección los Cámpora tuvieran espacios estelares. En este terreno pesa fuerte Florencio Randazzo, también con influencia en varios diputados; y el ministro Domínguez.
Un dato no menor: de este desorden el sciolismo ganó casi otra decena de bancas. Lo saben los peronistas de la quinta y la séptima sección, que todavía fustigan las inclusiones de Rodolfo Iriart, en el primer caso; y de Ana March y Martín Ferré en el otro.
En este esquema, Scioli espera que Cristina regrese del G-20 para delinear las autoridades, sólo que esta vez no se tratará de imposición. Entre ambos reúnen los senadores suficientes para impedirle al bloque tener la mayoría (reúne 27, sólo 3 más de lo necesario) e impedir en Diputados una de las habituales alianzas con la UCR –habrá un bloque k de 42, a cinco del quórum-. La Cámpora suma 3 y 7 respectivamente y la posibilidad de asociarse a kirchneristas puros, de relación equidistante con los jefes territoriales.
A diferencia de Nación, en provincia todo está juego, desde las presidencias de bloque, donde darían un paso al costado Osvaldo Goicoechea y Raúl Pérez; hasta las autoridades de los cuerpos.
Hábil, Scioli pretende abrir espacios del Gabinete a los camporistas y kirchneristas puros a cambio de apoyos en la Legislatura. Lo insinuó cuando deslizó la posibilidad de armar un Ministerio de la Juventud y lo concretó cuando le dio el Ministerio de Educación a Silvina Gvirtz. Aspira a imponer a Ferré como presidente de la Cámara de Diputados, como no pudo ser en 2007, cuando se impuso Horacio González por un acuerdo interno.
González tendría la venia del kirchnerismo para seguir. Hizo valer en la Casa Rosada su gesto durante la discusión de la reforma política en 2009, cuando respondió a un llamado de Kirchner y cambió el texto que había aprobado el Senado.
Otra moneda de cambio será la vicepresidencia segunda, con firma vinculante en las disposiciones; y la jefatura de bloque, de todos, el cargo más difícil de ejercer y que el sciolismo preferiría delegar.
En esa Cámara alta, donde los K contarán con Gabriel Mariotto como presidente, sí se esperan cambios, justamente por acciones como aquella. Uno de los incorporados a último momento fue Sergio Berni, el funcionario del Ministerio de Desarrollo Social, recordado por acerar los movimientos sociales a la Casa Rosada.
Por su perfil y su historia con los Kirchner –fue Ministro de Salud en Santa Cruz- se perfila como el K mejor posicionado por un cargo, sobre el todo porque el resto llega con poca experiencia (el rector del colegio nacional de La Plata Gustavo Oliva, las camporistas Marina Moretti y Cecilia Comercio; Eduardo Ancona, del Movimiento Evita y el boudouista Jorge Ruesga).
Reelecta, intentará hacerse valer Cristina Fioramonti, esposa de Carlos Kunkel y ya con varios intentos fallidos de sumar poder en el bloque oficial. Y Scioli no querrá dejar relegada a la platense Nora de Lucía. Podría definirlo en su próxima charla con Cristina Kirchner, por estas horas, dedicada a repasar una y otra ves estos nombres.
Fuente: lapoliticaonline.com