Más de 140 líderes mundiales iniciaron hoy una cumbre sobre combate a la pobreza global con llamados a cumplir metas preacordadas y promesas de aumentar la asistencia a los más necesitados del planeta, en una reunión anticipada de la Asamblea General de la ONU.
El presidente francés, Nicolás Sarkozy -primer jefe de Estado de un país industrializado en hablar en el encuentro-, prometió incrementar la ayuda de su país a los más vulnerables e instó a otras naciones a cumplir las metas de la ONU de reducción de la pobreza para el año 2015.
Antes de Sarkozy, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, inauguró la cumbre en la sede de Naciones Unidas con un llamado a reyes, presidentes y primeros ministros a mantener la promesa hecha hace una década de recortar la pobreza y el hambre o la mortalidad infantil y maternal para dentro de cinco años.
Más de 140 jefes de Estado y de Gobierno tienen previsto hablar durante la cumbre de tres días de revisión y ratificación de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), que fueron convenidos por la ONU en otra cumbre en el año 2000 pero que se vieron seriamente afectados por la recesión global.
En su discurso en la jornada inaugural, Sarkozy urgió a sus pares mundiales a no recaer en los «viejos hábitos» de desatender el problema de la indigencia global, tanto más ahora que la economía del planeta comienza a recuperarse del colapso financiero iniciado a fines de 2008.
Sarkozy reclamó además la creación de un «pequeño impuesto» internacional a las transacciones financieras para recaudar fondos destinados a la ayuda al desarrollo de los países más pobres.
El mandatario francés dijo que su país dona anualmente 10.000 millones de euros, y se comprometió en aumentar su contribución al fondo de la ONU en un 20%, para combatir el SIDA y la malaria, en los próximos tres años.
«No tenemos ningún derecho a refugiarnos detrás de la crisis económica como presuntos fundamentos para hacer menos», dijo Sarkozy, citado por la agencia de noticias Europa Press.
Al abrir la cumbre, el secretario general Ban Ki-moon defendió los logros hasta aquí de los OMD como «innegables», pero advirtió que deben protegerse estos avances.
«No deberíamos ajustar nuestros presupuestos a costa de los pobres», dijo Ban, que pidió a la comunidad internacional que su compromiso «sea verdadero».
Diez años después de que gobernantes de todos los países fijaran las metas más ambiciosas para ayudar a los pobres del mundo, delegaciones de 140 gobiernos revisarán los objetivos de aquí al jueves.
El encuentro se seguirá a partir de ese día con la Asamblea General de la ONU, en la cual los líderes mundiales exponen su opinión no sólo sobre pobreza sino sobre asuntos internacionales y de sus respectivos países o regiones.
«Nos estamos esforzando», dijo en la cumbre por su parte la canciller alemana, Ángela Merkel, cuyo país destina en la actualidad un 0,4 por ciento del producto interior bruto (PIB) a la ayuda al desarrollo.
El presidente del Banco Mundial (BM), Robert Zoellick, aseguró por su parte que la crisis económica mundial hizo retroceder la ayuda al desarrollo.
«Pero es posible alcanzar el éxito. Ya lo hemos visto antes. A pesar del retroceso, el número de personas que viven en la extrema pobreza pudo reducirse el año pasado», señaló.
El presidente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss Khan, apuntó por su parte que no será posible cumplir los ODM sin un crecimiento económico global.
Entre los OMD figuran la reducción drástica del hambre y la pobreza, así como de la mortalidad de mujeres y niños, la mejora de la educación y la protección medioambiental y la lucha contra el sida.
El presidente estadounidense, Barack Obama, tiene previsto hablar ante la cumbre el miércoles.
Sentados entre los asistentes pudo verse hoy a mandatarios como el presidente de Bolivia, Evo Morales, el presidente de Irán, Mahmud Ahmadinejad, y la ex presidenta de Chile, Michelle Bachelet, recientemente designada jefa de la nueva agencia ONU Mujeres.
La presencia de los mandatarios del mundo entero transformó, como cada año, el escenario de la ONU y sus alrededores. Un amplio despliegue de la policía rodeó el edificio, que bloqueó con rampas y otros dispositivos, y las calles más cercanas a la sede del organismo.
Fuente: Telam