El premier sueco, el centroderechista Fredrik Reinfeldt, se perfila como el ganador para las elecciones parlamentarias del próximo domingo, aunque podría perder la mayoría absoluta, según una encuesta publicada ayer por el diario Aftonbladet . Pero un dato saliente del proceso electoral es el auge de la extrema derecha .
El jefe de gobierno, de 45 años, alcanzaría 48% de los votos con sus tres socios de gobierno: los liberales, el partido centrista y los democristianos. La líder de la oposición, la socialdemócrata Mona Sahlin, de 53 años, obtendría junto a los Verdes y el partido de Izquierda el 43,2% de las preferencias. El padrón abarca a unos siete millones de suecos.
Pero el avance de la ultraderecha parece el dato saliente, en un momento en que paradójicamente –en el contexto de la crisis económica europea– Suecia es una suerte de excepción, con crecimiento y la preservación del célebre “modelo sueco” de Estado benefactor , pese a que Reinfeldt es conservador.
Ese sólido balance económico es la principal carta que tiene el gobierno para ser reelecto en el Parlamento, pero tanto su alianza como la encabezada por los socialdemócratas –que gobernaron Suecia por casi 80 años hasta su derrota en 2006– se ven amenazadas por el auge de un partido para muchos “xenófobo y populista”.
El sondeo del instituto United Minds prevé que los Demócratas de Suecia –tal el nombre del partido de ultraderecha– superen la barrera del 4% y logren así por primera vez bancas en el Legislativo .
Reinfeldt ha señalado que quiere seguir gobernando en caso de perder la mayoría absoluta, pero ha descartado cualquier cooperación con los ultraderechistas.
Los Demócratas de Suecia consiguieron apoyos en la campaña electoral con sus exigencias de una política migratoria más estricta , a tono con lo que sucede con otros gobiernos de centroderecha en Europa, como Francia o Italia.
En cambio, los conservadores y socialdemócratas pusieron en el centro de sus programas promesas de rebajas fiscales y la lucha contra el paro juvenil. El desempleo sueco es del 8%, dos puntos por debajo del promedio europeo.
Si la extrema derecha ingresa al Parlamento, podría incluso encontrarse en la posición de árbitro si ninguno de los dos bloques mayotarios obtuviera el domingo la mayoría de los escaños. Una encuesta informa que hasta podría obtener 7,5% de las intenciones de voto, más del doble del resultado logrado en las últimas elecciones: 2,9% en 2006. En su auge interviene el cambio aportado por un joven líder, Jimmie Aakesson, que lo despojó de sus emblemas y fraseología neo–nazis.
Fuente: Clarín