MONGOLIA.- Liu Yang (C), la primera astronauta china y Jing Haipeng (i) salen de la cápsula espacial Shenzhou 9 tras retornar a la Tierra.
La nave espacial Shenzhou 9 regresó el viernes a la Tierra, poniendo fin a una misión que llevó al espacio a la primera mujer astronauta de China y que se convierte en una prueba decisiva para el objetivo de este país de construir una estación espacial en el 2020.
La cápsula de la nave descendió con un paracaídas y tocó tierra poco después de las 10:00 local (21:00 del jueves en Ecuador), en la región de Mongolia interior, con sus tres tripulantes a bordo, entre los que estaba la astronauta Liu Yang.
Beijing ha alabado la misión que ha durado casi dos semanas como un hito técnico para su creciente programa espacial.
El lanzamiento, el aterrizaje y el acoplamiento con el módulo de laboratorio experimental Tiangong 1 fueron transmitidos en directo en la televisión estatal y recibidos con una oleada de orgullo nacional.
Poco después de que la cápsula aterrizara el personal de tierra abrió la escotilla rápidamente. Según la agencia oficial de noticias, los astronautas dijeron: «Hemos vuelto y nos sentimos bien».
Una hora después, el comandante de la misión, Jing Haipeng, sonrió y saludó al salir de la cápsula con su traje espacial blanco. Detrás de él salieron sus compañeros Liu Wang y Liu Yang, quienes fueron recibidos con aplausos.
Hito en carrera espacial china
Su misión es la primera en la que China ha transferido astronautas entre dos naves en órbita, un hito en su intento de adquirir la capacidad tecnológica y logística para dirigir una estación completa que pueda albergar astronautas durante grandes períodos de tiempo.
Los tres astronautas fueron llevados a un lado, sentados en unas sillas y entrevistados por medios estatales.
«Estamos orgullosos de la madre patria», dijo Liu Yang.
Casi una hora después del aterrizaje, el comandante de la misión y veterano astronauta Jing Haipeng, de 45 años, salió de la cápsula, seguido de su compañero Liu Wang, de 43 años, y la astronauta Liu, de 33.
Los tres experimentados pilotos de la fuerza aérea china fueron llevados en sillas plegables hasta un lugar cercano, donde posaron y parecían gozar de buen estado de salud. Sonrieron, saludaron y conversaron mientras la televisión estatal transmitía en directo.
«Tiangong 1, nuestra casa en el espacio, era cómoda y placentera», dijo Liu Yang a la televisora nacional CCTV. «Estamos muy orgullosos de nuestra nación».
El comandante del programa espacial, general Chang Wanchuan, declaró que los astronautas tenían buena salud y que la misión fue «totalmente exitosa».
Desde Beijing, el primer ministro, Wen Jiabao, los felicitó y les dio la bienvenida a casa.
«Tiangong 1 y Shenzhou 9, en la tarea de un encuentro y un acoplamiento manual, han logrado el éxito total», afirmó Wen. «Esta es otra sobresaliente contribución del pueblo chino a los esfuerzos de la humanidad por explorar y usar el espacio», agregó.
Se acerca a potencias espaciales
China está a gran distancia de las grandes potencias espaciales, Estados Unidos y Rusia, pero el Shenzhou 9 supone su cuarta misión tripulada desde el 2003, y llega mientras las restricciones presupuestarias y los cambios de prioridades han retenido los lanzamientos tripulados de Estados Unidos.
Washington no probará un nuevo cohete con el que llevar astronautas al espacio hasta el 2017 mientras que Rusia ha dicho que las misiones tripuladas ya no son una prioridad.
La NASA ha comenzado a invertir en firmas estadounidenses privadas que proporcionen vuelos espaciales comerciales y va a destinar 3.000 millones de dólares anuales para un nuevo cohete y cápsula con el que enviar astronautas a la Luna, otros asteroides y eventualmente Marte.
China dice que ha invertido unos 6.000 millones de dólares en su programa espacial tripulado desde 1992. Beijing prevé un aterrizaje lunar sin tripulantes y el despliegue de un vehículo lunar, y sus científicos han hablado de la posibilidad de enviar un hombre a la Luna, aunque no sería antes del 2020.
Las siguientes metas de China incluyen otra misión tripulada hacia el módulo programada originalmente para finales de este año pero que podría sufrir un retraso de acuerdo con la evaluación de la misión Shenzhou-9 y el estado del Tiangong 1.
China ha sido muy cauta y metódica en sus misiones tripuladas, pues entre cada una han pasado más de tres años. Las cuatro han estado relativamente libres de problemas.
REUTERS-AP | BEIJING