Los operarios de la autopartista denuncian que el empresario kirchnerista no pagó los retiros voluntarios y que ahora quiere despedir a 600 trabajadores para que el negocio al que entró hace un año sea “viable”. A partir de mañana bloquearán la autovía “por tiempo indeterminado” y amenazan con extender la medida a la refinería de San Lorenzo y al Casino.
Enojados con Cristóbal López, los trabajadores de Paraná Metal cortarán mañana y “por tiempo indeterminado” la Autopista Buenos Aires-Rosario y amenazan con bloquear la entrada de la refinería que el empresario kirchnerista tiene en San Lorenzo y el Casino que gerencia en Rosario.
La medida de fuerza, que comenzará a las 8, la decidieron los metalúrgicos en asamblea luego de que fracasaran las negociaciones con los representantes de Oil M&S –grupo que pertenece al zar del juego-. Condicionaron su continuidad al frente de la fábrica de Villa Constitución a un drástico ajuste: la reducción del personal a menos de 300 operarios –para lo cual deberán despedir o sumar al retiro voluntario a 600- y el descenso de los salarios en un 30%.
Sin embargo, desde la UOM ven con desconfianza la propuesta. No sólo por el ajuste que les implica sino también porque Cristóbal López viene demorando los pagos y aún no depositó la última quincena de los trabajadores ni saldó la deuda que tiene con los empleados retirados de la planta.
“Desde que desembarcó en la fábrica, intenta imponer una política de ajuste que no estamos dispuestos a aceptar”, dijo tajante el delgado de la UOM, Leandro Greco a La Política Online y recordó las intempestivas palabras de Fabián de Souza, representante de López, quien con la frase “sobran 400 operarios”, les enrostró el plan del empresario. Ofreció desde retiros voluntarios hasta jubilaciones anticipadas. Ofertas que se encontró con un sindicato poco dispuesto a aceptarlas. Unos 300 de los 1.200 tomaron la propuesta. “Hace unos meses pedían reducir la planta a la mitad y ahora quieren quedarse con sólo un tercio”, criticó Del Greco. “Lo que nosotros pedimos desde el principio es que mantengan las fuentes de trabajo”.
Cuesta abajo
Paraná Metal fue una de las primeras empresas que comenzó con los despidos masivos. Por la crisis económica global, el 16 de diciembre de 2008 anunció que despediría a los 1.200 trabajadores y cerraría la planta de autopartes instalada en Villa Constitución.
Por la intervención del Gobierno, lograron acordar que se suspendieran y bajaran los salarios de los operarios a cambio de que mantuvieran las fuentes de trabajo, mientras desde la gestión kirchnerista buscaban un comprador que quisiera hacerse cargo de la empresa.
En ese momento entra en escena el zar del juego, quien –con clara intenciones de comprarla- inyectó $7 millones a los fondos de la fábrica para pagar los salarios atrasados y mantener una producción básica de 1.100 toneladas mensuales.
Pero la buena noticia duró poco. En marzo y abril se presentaron los primeros retrasos de sueldos y en mayo los trabajadores pararon por 15 días la planta ubicada en Villa Constitución porque no la empresa no cumplía con las paritarias. Según los trabajadores, las inversiones en maquinarias y tecnología que prometieron en un principio, nunca se hicieron.
Pero el punto álgido se dio en julio, cuando Ford Brasil les anunció que dejaría de comprarles los blocks de motores durante, por lo menos, 90 días. Esta suspensión afecta al 95% de la producción de Paraná Metal y dejó a la empresa al filo de la quiebra.
M&S no presentó el plan de negocios para salir del concurso preventivo en el que la autopartista de Villa Constitución está sumergida desde diciembre de 2008 y todo volvió a fojas cero. La jueza Agueda Orsaria declaró el crow down, salvataje de empresas incluido en la ley de quiebras, que abre la posibilidad para que en el marco de la convocatoria de acreedores se presenten posibles interesados en invertir y seguir adelante con el funcionamiento de Paraná Metal. Ayer, la UOM pidió una prórroga. Es que, hasta el momento, el único interesado que se presentó es la cooperativa Villa Metal que conformaron los propios operarios de la autopartista.
La apuesta
Los trabajadores apuestan al “plan para aumentar la integración local en el sector automotriz”. Se trata de un programa del Gobierno, que lleva adelante el Ministerio de la Industria de Débora Giorgi, por el que se busca que las terminales “compren argentino”.
Según fuentes del sector, el oficialismo “presiona” a las automotrices para que bajen las importaciones de autopartes provenientes de Brasil y comiencen a proveerse con las locales. Ahí es donde ven el futuro en Paraná Metal. “Nuestro fuerte es el block de motor –explicó Del Greco- Hasta ayer lo fabricábamos para Ford Brasil, pero en otra época lo hicimos para Volkwagen y podríamos hacerlo para Fiat o Chevrolet, pero para eso necesitamos que no saquen a la empresa del concurso de acreedores porque nadie le compra a una fábrica en conflicto”.
El mes pasado los representantes de M&S estuvieron en un showroom que General Motors organizó para mostrar a los autopartistas cómo son las piezas de su nuevo modelo, el Agile, para comenzar a reemplazas las partes brasileñas por argentinas.
Para fabricar un nuevo block de motor, se necesita un trabajo contante de ajustes y mediciones de aproximadamente un año, pero otras piezas como campanas y carcazas, alcanza con unos meses de arduo trabajo. Sin embargo, para Paraná Metal, eso significaría, además, una inyección de $5 millones para poner nuevamente en funcionamiento la fábrica y unos $700 millones mensuales para mantenerla operativa.
“Es una decisión política. Con el plan del Gobierno, Cristóbal López podría buscar proveerle a una automotriz de acá y no de a vaciar de operarios a la planta”, concluyó Del Greco.
Fuente: lapoliticaonline.com