G-20 logró acuerdo para evitar guerra de divisas

Los países del G-20 acordaron el último fin de semana reducir los desequilibrios comerciales y evitar una «guerra de divisas», así como los excesos de volatilidad y flujos de capital desordenados, luego de dos días de debate en Corea del Sur.

Las discusiones desembocaron además en un acuerdo para una reforma histórica del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Países ricos y emergentes decidieron limitar los desequilibrios de sus cuentas corrientes y abstenerse de intervenir para devaluar sus divisas con el fin de sostener el crecimiento mundial, según un comunicado después de dos días de intensos debates en la ciudad de Gyeongju.

«La recuperación económica mundial continúa, pero de forma frágil y desigual», recalcaron los ministros de finanzas y los líderes de los bancos centrales reunidos para preparar la cumbre del G-20 del 11 y 12 de noviembre en Seúl.

Sobre el FMI, el histórico proyecto de reforma, que aún debe ser ratificado por el consejo de administración del organismo, aumenta el capital de la institución, los asientos de los países emergentes en la junta directiva (en este sentido avanzaron en la incorporación de India y China dentro del esquema de poder del Fondo) y amplía sus atribuciones en materia de vigilancia de las políticas económicas de los Estados.

Otro de los consensos alcanzados fue que el G-20 avanzará hacia un sistema bancario que esté definido por las fuerzas del mercado y en el que no se produzcan devaluaciones de divisas para ganar competitividad, junto con el compromiso de evitar todo tipo de proteccionismo.

Esas fueron las conclusiones tras dos días de deliberaciones a las que llegaron los ministros de Economía y Finanzas y directores de los bancos centrales en Corea del Sur, entre ellos el titular de la cartera económica argentina, Amado Boudou.

Según la agencia noticiosa oficial argentina Télam, los temas que llevó Boudou a la reunión previa de la cumbre fueron la necesidad de que haya mayores controles en los mercados financieros, para evitar la volatilidad que generó, entre otras cosas, la crisis de 2008, como así también una supervisación de las calificadoras de riesgo, a las cuales también responsabilizan de la debacle, y modificaciones en el seno del FMI. Esta fue una reunión preparatoria de la cumbre de presidentes del G-20 que se celebrará en noviembre también en Corea del Sur, de la que -según adelantó Télam- también tomará parte la presidenta Cristina Kirchner.

Según dijo la BBC de Londres poco antes de iniciarse las deliberaciones, el G20, el grupo de las 20 principales economías del mundo, estaba dividido como nunca antes: los ministros de Finanzas y presidentes de los bancos centrales del grupo iniciaban los debates con la llamada guerra de divisas en el centro de una polémica en la que Estados Unidos acusa a China de manipular el valor de su moneda, al mantenerla artificialmente baja con periódicas intervenciones del Banco Central, mientras que Pekín acusa a Washington de inundar el mundo con dólares y mantener una bajísima tasa de interés. «Entre estas dos posiciones se sitúa el resto», observó el medio británico.
Fuente: empresasnews