Belgrano, entre la incomodidad y el mal de ausencia

El Pirata cayó 1 a 0 ante Colón en el Mario Kempes, ratificando que no le sienta bien el rol protagónico que se ve obligado a asumir de local. Pero, además, extrañó demasiado a Franco Vázquez. ¿Qué pasará cuando “el Mudo” se vaya?

No hay caso. El Mario Kempes, que volvió a abrir sus puertas a una muchedumbre ansiosa de ver ganar a la “B”, volvió a ser un estigma para Belgrano, que perdió 1 a 0 ante Colón y, no sólo se privó de quedar como escolta de Boca, recordó que en este campeonato está para mantenerse.

La fecha 13ª le valió un trago amargo al Pirata. Pero está claro que la caída ante el Sabalero no se explica desde la numerología y que el estadio tampoco tiene nada que ver. En todo caso, a las razones habrá que buscarlas en las limitaciones que la mayoría de los equipos exhiben cuando rompen ese delicado equilibrio entre lo que se resguarda y lo que se arriesga. Y a Belgrano le tocan las de la ley.

El propio Colón puede dar cuenta de que sumar en casa ya no es lo que era. Si hasta el propio “Cementerio de los Elefantes” dejó de hacerle honor al nombre. El rival que ayer tuvo Belgrano sumó su cuarta vic­toria como visitante, condición en la que está invicto (con una campaña idéntica a la de la “B”), pero también le cuesta una enormidad ganar en su cancha y, en Santa Fe, ya no saben a quién echarle la culpa.

A esta altura del campeonato, ya no es un misterio: en este Apertura, el local tiene las mayores dificultades. Es que también es el que tiene la mayor responsabilidad de asumir el rol protagónico. Entonces, cuando aparece la ambición, también asoman los espacios y los problemas defensivos. Es decir: arriesgar representa acercarse más a la chance de recibir un gol que de marcarlo. Al menos eso es lo que viene mostrando la marcha del torneo.

El juego de anoche fue un ejemplo claro: el equipo de Ricardo Zielinski jugó el primer tiempo como si fuera visitante, esperando una contra que nunca salió. El público se lo recriminó.

Pero en el complemento, cuando envalentonado por su gente se animó a plantear el partido unos metros más adelante y comenzó a inquietar al cuadro santafesino, apareció el eterno “Bichi” Fuertes para aprovechar la falla, filtrarse entre los centrales de la “B”, obligar a la falta de Olave –justo el día que el arquero cumplía 200 partidos defendiendo el arco pirata– y, después, completar el daño con un “fusilamiento” desde el punto penal, a falta de 10 minutos para el final.

Fue una sentencia, más allá del gol que increíblemente se perdió, en tiempo de descuento, “el Picante” Pereyra (llegó a su séptimo juego consecutivo sin convertir, superando su peor racha en Belgrano).

En síntesis: la teoría de la “sábana corta” (si te tapás los pies, la cabeza queda al descubierto) demostró que tiene, en el fútbol doméstico, vigencia absoluta. Aunque el Pirata sufrió, además, un mal de ausencias.

Se quedó “Mudo”

Se sabe que el que mejor se lleva con la pelota en el plantel es Franco Vázquez. Ausente anoche por suspensión (había lle­gado a la quinta amarilla el miércoles, en la victoria ante Tigre), el partido ante Colón aparecía como una prueba de fuego para Belgrano.

Es que “el Mudo” se irá en diciembre para jugar en el Palermo del fútbol italiano y fue imposible no sucumbir ante la expectativa de lo que podía hacer el equipo sin su figura más importante.

A resultado visto, puede decirse que el juego de anoche estuvo lejos de llevar tranquilidad a Alberdi. Por el contrario, Belgrano desnudó la dependencia que ha generado hacia su jugador más talentoso, ante la falta de una alternativa, de alguien que se haga cargo de la pelota.

La situación fue reconocida por propios y extraños. “Ellos no tuvieron a su generador de fútbol y nosotros pudimos manejar la pelota”, dijo Fuertes a la salida del vestuario ganador. “Vázquez es un gran jugador, aunque les faltaría el respeto a mis compañeros si dijera que perdimos porque ‘el Mudo’ no estuvo”, intentó retrucar Federico Mancuello.

Es cierto: es imposible establecer si la ausencia del “Mudo” fue determinante en el resultado, pero Belgrano necesita imperiosamente generar variantes que le permitan suplir esa carencia en el futuro cercano.

Vázquez volverá el viernes en Rafaela, pero dentro de seis fechas su paso por Belgrano sólo será un grato recuerdo. ¿Y entonces? Más importante que buscarle un reemplazo directo (no será nada sencillo) sería lograr que el equipo pueda sorprender con otros recursos, sacando un mejor provecho de los carriles, por ejemplo.

Previsor si los hay, en algo debe estar pensando Zielinski para que el Celeste (que ayer se vistió de blanco) no siga destiñendo.

Fuente: La Voz