La probable elección de Pablo Micheli al frente de la central obrera, abre un camino diferente en el sindicalismo nacional, representando una dura derrota para el kirchnerismo. Las lecciones que quedan para la clase dirigente luego de las elecciones en la CTA y el trance complicado para el gobierno de cara al 2011.
La Lista 1, comandada por Pablo Micheli y Víctor de Gennaro, se encamina a ser la triunfadora en las elecciones internas de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), dándole un duro golpe a la Lista 10, que con el filokirchnerista dirigente docente Hugo Yasky, iba por la reelección en el máximo cargo de la central obrera.
Esta elección evidenció el desgaste del modelo político iniciado en mayo del 2003, ya que el apoyo indisimulable del gobierno nacional a la lista 10, encabezada por funcionarios nacionales, intendentes, diputados y gobernadores kirchneristas, muestra cómo el sector de la clase media nacional y de los desocupados que acompañó al oficialismo en sus primeros años de gestión, ya ha comenzado a desecharlo como una opción política de cara al futuro.
Al declararse “ganador” de la contienda interna, Micheli reforzó el carácter opositor que tendrá su gestión al frente de la central obrera, al afirmar que su primera medida será convocar a “un paro nacional y marcha a la Plaza de Mayo para pedir por el 82 por ciento móvil para los jubilados”, en lo que se ve como un claro acto de beligerancia contra el kirchnerismo, que pierde de esta manera un posible aliado de cara al 2011.
Por el otro lado, Yasky se niega a admitir su derrota, y sus críticos dentro de la CTA aseguran que esta actitud se debe a las presiones que recibe de parte de sectores ligados al oficialismo, que buscan romper con la central obrera y formar una nueva formación de neto corte kirchnerista que se sume a la CGT de Hugo Moyano en su cruzada a favor del modelo K.
Después de casi 20 años de convivencia pacífica, la Lista 1 se rompió a finales del año pasado cuando Yasky en forma anticipada decidió ir por la reelección a su cargo en forma inconsulta con el resto de sus compañeros, y formó una lista aparte, basado sobre todo en el poder del gremio docente y en el acompañamiento de las organizaciones sociales que militan dentro de la CTA y que son cercanas al kirchnerismo, como por ejemplo el Frente Transversal Nacional y Popular que conduce el kirchnerista Edgardo Depetris.
Los críticos a Yasky aseveran que su actitud a favor del gobierno en la mayoría de sus políticas, hizo que la central obrera perdiera la autonomía que la caracterizó durante estos años, y que se estaba “cegetizando”, es decir, convirtiendo a los sindicales en “burócratas, cuasi empresarios”, en vez de defensores de los trabajadores como fue el origen de la corriente gremial fundada por Germán Abdala a principios de los ’90 para oponerse al neoliberalismo menemista.
La principal lección sin duda es el ejemplo de libertad que dieron los afiliados de la CTA que concurrieron a votar sin importar las acciones del gobierno kirchnerista para apoyar al sector del dirigente docente, ya que la sumatoria de voluntades del oficialismo estuvieron todas detrás de la Lista 10, apoyando tanto económica como estructuralmente a los candidatos de la misma en todos los rincones del país.
El no querer pertenecer nunca a un partido político o candidato en particular, ha ubicado a la central obrera en un lugar diferente dentro del sindicalismo nacional, un sindicalismo acostumbrado a los negociados y a las actitudes poco claras, y que la CTA vino a desbancar con su actitud democrática de construcción y resolución de problemas a través de asambleas y elecciones internas, algo a lo que la verticalidad de la CGT no acostumbra.
Más allá de la celebración interna de Hugo Moyano, que sabe que ante esta elección en la CTA el gobierno se recostará aún más sobre la CGT y su persona, la noticia es un baldazo de agua fría para las intenciones kirchneristas de permanecer en el poder más allá del 2011, ya que le quita una fuente de militantes muy grande, que ahora con las nuevas autoridades comandadas por Micheli seguramente irán a figurar en las huestes del pensamiento antikirchnerista.
Esta actividad cruzada en parte por sus actitudes frente al oficialismo, sumerge a la CTA en una encrucijada de la cual le costará mucho salir, ya que el no reconocimiento de Yasky de su derrota en las urnas, puede llevar a la central obrera a una dispersión muy grande que pude terminar lisa y llanamente con el quiebre de la misma, donde el único beneficiado sería el kirchnerismo, y los únicos perjudicados sin duda serán los trabajadores.
La lección para el gobierno de esta elección en la central obrera, es que por más que se ponga todo el aparato político del partido gobernante y los medios económicos, la gente no va a votar a los candidatos que le impone el poder; y asimismo, puede representar una lección para los propios sindicalistas, que pueden ver que a pesar de las opiniones divergentes y de los cambios de opinión, se puede mantener la unidad de acción y seguir tirando para adelante en la construcción de un modelo sindical distinto, alejado de la clásica burocracia cegetista.
Sólo el tiempo dirá cuál es el camino y el campo de acción que tomará la CTA , y cómo tomará el gobierno el resultado adverso en la central obrera, si será en forma armoniosa o si suma un nuevo enemigo a vencer en el corto y mediano plazo. Una pregunta que todavía no tiene respuesta, y que el ambiente y la temperatura política irá desentrañando con el correr del tiempo.
Fuente: www.agenciacna.com