La Presidenta asumió en el G-77 con críticas y reclamos

NUEVA YORK.- La presidenta Cristina Kirchner buscó ayer aquí escenificar el relanzamiento de la agenda internacional. Quería que se difundiera lo que definió ella misma dos días antes como «la frutilla del postre»: la elección de la Argentina como cabeza del G-77 más China, el bloque mayoritario de las Naciones Unidas (ONU) con 132 países miembros, con poder de decisión en el organismo. La mandataria pidió cambiar los organismos internacionales.

En un recinto anexo de la sede de la ONU hizo el mismo discurso de siempre, plagado de reclamos al FMI, la ONU, la OMC, y al Consejo de Seguridad. Además, dio definiciones sobre terrorismo, cambio climático y su apoyo a la constitución del Estado de Palestina.

No se privó de brindar sus recetas económicas ni de reiterar su visión de la crisis global de 2008. Antes de su regreso a Buenos Aires -llega hoy- la Presidenta atacó por twitter a un juez y a Fibertel (Ver Pág. 6).

Durante toda su visita dijo a la prensa que sólo se referiría a su agenda en Nueva York y terminó envuelta en una guerra de tweets con los jueces argentinos, pese a sus intentos por mostrarse en EE.UU. como líder responsable y previsible.

El bloque G-77 será presidido por el embajador ante la ONU, Jorge Argüello, de enero a diciembre de 2011. Arguello negoció la designación. En rigor el logro que el Gobierno intentó mostrar como una renovada inserción en el mundo y una aceptación por unanimidad de 132 países, es sólo una silla rotativa que le toca en 2011 a América latina y el Caribe, que formuló la propuesta mediante la delegada de Perú.

Tras la felicitación del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, desde las primeras dos filas aplaudían el ex presidente Néstor Kirchner, Arguello, y toda la delegación.

«El nuevo escenario mundial coloca al G-77 en la disyuntiva de articular en forma inteligente la modificación de los organismos internacionales», recomendó. No salió de su discurso habitual, como los que pronuncia en la Casa Rosada. Un compendio de reiteraciones, críticas, explicaciones y recetas.

«Hay que construir un sistema racional de contralor de fondos buitre y calificadoras de riesgo», aconsejó. Criticó el «déficit estructural y fiscal de los Estados Unidos» y dijo: «Claro, tiene capacidad de emitir dólares para financiarlo».

Con la idea de equiparar la relación de fuerzas en el FMI, la ONU y la OMC, la Presidenta exhortó «a votar en ellos con posiciones similares para no dividir y utilizar inteligentemente el inmenso poder del G-77 más China».

«Nuestro compromiso debe ser con el multilateralismo», arengó.

Se disculpó al final por su discurso improvisado, no escrito, «un poco desordenado», pero justificó haberlo dicho «desde el corazón». Por la noche, escribió por Twitter que su «corazón también estaba repleto» y se felicitó por el logro.

Tras sus palabras, los miembros de la delegación se peleaban por elogiarla y utilizar la definición más grandilocuente. «El discurso de la Presidenta conmocionó al pleno del G-77», dijo Argüello, eufórico.

Argüello señaló que el G-77 privilegiará en su agenda el cambio climático, la reforma del sistema financiero, el desarrollo, el comercio y la cooperación Sur Sur, la articulación con el G20 y el presupuesto bianual de la ONU.

Al final, la Presidenta dio un breve monólogo televisado a la prensa, sin permitir preguntas, mientras Kirchner, atrás, en premeditado segundo plano, conversaba con Juan Manuel Abal Medina y José María Díaz Bancalari.
Fuente: la nación