Subió el impuesto sobre el crédito extranjero de 5,38% a 6%, extendiendo su cobertura a préstamos que sobrepasen los 90 días, según se informó oficialmente ayer. Con esto, el gobierno de Dilma Rousseff busca proteger a la industria nacional ante el temor de que se produzca una avalancha de importaciones favorecidas por la suba del real frente al dólar.
Brasil decidió subir la alícuota de un impuesto sobre las operaciones financieras, en un intento por reducir la entrada de dólares a corto plazo al país y frenar la revalorización de la moneda de su país.
Con esta medida, el gobierno de Dilma Rousseff busca proteger a la industria nacional ante el temor de que se produzca una avalancha de importaciones favorecidas por la suba del real frente al dólar.
El impuesto sobre el crédito extranjero subió desde 5,38% a 6%, extendiendo su cobertura a préstamos que sobrepasen los 90 días, según se informó oficialmente ayer.
«El volumen de estos préstamos subió mucho, de enero al 25 de marzo alcanzó 26.600 millones de dólares, lo que implica un aumento de 140 por ciento», informó el ministro de Hacienda, Guido Mantega, ayer.
Las razones de esa expansión del crédito externo «son obvias» dijo el ministro: las entidades toman crédito fuera del país a tasas de interés bajas y especulan con el dinero en Brasil, que tiene una de las tasas de interés más altas del mundo.
La medida tiene como principal objetivo «disminuir el ingreso de dólares al país, que está muy fuerte y que tiende a valorizar el real, perjudicando a los exportadores y a la producción de manufacturados», destacó Mantega.
«Otra razón es disminuir o atenuar el endeudamiento de empresas y bancos en el exterior y, a la vez, ayudar a reducir el crédito en el país, para conseguir controlar la inflación», señaló el funcionario.
Sin cambios
A pesar del anuncio, el real cerró ayer en su punto en su punto más alto de las últimas tres semanas, hasta alcanzar una cotización de 1,65 reales por dólar, lo que implica un alza del 0,4%.
Por su parte, los analistas manifestaron sus dudas acerca de los alcances que podría tener la medida. «Debería ayudar a moderar la entrada de flujos extranjeros, pero sólo marginalmente», dijo la analista del HSBC Holdings Marjorie Hernández. «La mayor parte de la entrada de dólares en forma de inversión extranjera directa y la emisión de deuda a largo plazo en el exterior no se ven afectadas, en otras palabras, aún hay un exceso de entrada de dólares», advirtió.
En tanto, Silvio Campos Neto, economista de la consultora Tendências, señaló que «no llega a ser una gran sorpresa porque era algo con lo que se especulaba en las últimas semanas debido a los flujos que venían subiendo bastante este año, fuera a través de préstamos o de la colocación de títulos en el exterior».
Fuente: La Nación