Jubilados, víctimas vulnerables: lo torturaron en un robo y murió de un infarto

De sus 84 años, más de 40 los vivió en el mismo barrio platense, hasta que un grupo de delincuentes le arrebató la vida durante la madrugada de ayer en un violento robo en el interior de su casa, ubicada en las inmediaciones de Plaza España, relataron fuentes policiales.

Luis Horacio Quinteros, jubilado del Poder Judicial, se había levantado en medio de la noche para dirigirse al baño, dejando a su esposa, de 86 años, acostada en la cama. Una rutina de lo más normal en la vida del hombre, pero entonces todo cambió. De la manera más brusca, violenta e impensada.

Terminado de hacer sus necesidades, fue sorprendido por dos sujetos, que lo llevaron a los empujones hacia la habitación. Y ahí, en ese ambiente de la vivienda localizada en 4 entre 68 y 69, se inició la pesadilla.

Con el fin de amedrentarlos para que les revelaran dónde tenían escondidos los ahorros, los cacos se tornaron agresivos en demasía: a ella, exempleada da IOMA, la zamarrearon y la golpearon en los hombros, mientras que a Quinteros lo estrangularon en varias oportunidades.

“Le pusieron las manos en el cuello y apretaron”, le contó a Trama Urbana la enfermera de los ancianos, quien los cuida durante la mañana y la tarde, aunque está “alerta las 24 horas por si me necesitan”. Y agregó que “lo estrangularon muchas veces, le pusieron trapos en la boca y le pegaron. No llegaron a atarlo”. Por su parte, un jefe policial indicó que “lo torturaron: le apretaron el cuello, le taparon la boca, fueron violentos”. La misma fuente aseguró que los maleantes huyeron con “quince mil pesos”, que encontraron tras revolver la finca.

“Dejaron todo tirado, un desastre”, aseveró quien los cuida, pero negó que se hayan llevado electrodomésticos y dijo que “eran jubilados y no tenían joyas”.

Se desmayó y huyeron

Con el dinero en su poder, los ladrones huyeron. “Escaparon saltando la puerta de adelante”, luego de cruzar un pasillo sin techo, tras “poner una escalera”, contó la empleada de los jubilados, mostrando una huella que quedó impresa en la pared. Pero fue lo único que quedó de los cacos, puesto que “llevaban guantes”. Tanto ella como los pesquisas abocados a la investigación sospechan que los malhechores ingresaron a la propiedad por la puerta del fondo y, en ese sentido, la enfermera reveló que “algunas noches la señora sale al patio y, al volver a entrar, no cierra la puerta”, misma versión que maneja la Policía.

Quien encontró a los abuelos fue la empleada. “Tenía que llevarlos al médico a los dos, a las 9. A las 7.30 los llamé por teléfono para que se vayan preparando, pero no me atendieron. Al venir para la casa, toqué el timbre como hago siempre pese a tener llaves, para que no se asusten. Siempre que lo toco, ella me responde a los gritos, pero esta vez no escuché nada. Iba a entrar, pero tuve miedo que hubiera ladrones, y entonces le avisé al vecino y entramos juntos. La encontré ella en el piso de la habitación, y a Luis detrás de la cama, ya muerto”. Estableció que la señora no logró pedir ayuda porque “no puede caminar; lo hace con un andador y los delincuentes la dejaron tirada y a él desmayado”. Tomó intervención la comisaría Novena, al mando de Leandro Garizoaín, y el Gabinete de Homicidios de la DDI. Por su parte, la UFI número 7 de Virginia Bravo calificó la causa como “robo agravado”.

Fuente: Diario Hoy