La mujer acusada de intentar cremar a su pareja pidió la nulidad de la autopsia

Anagiota AlexopoulosSi el reclamo prospera la causa vuelve a foja cero y Anagiota Alexopoulos quedaría en libertad. El caso ocurrió el 26 de noviembre de 2011, en una casa de Avellaneda.

La defensa de una mujer griega detenida desde hace dos años acusada de haber matado a golpes a su pareja y luego intentar cremarla para simular una muerte natural, pidió la nulidad de la autopsia de la víctima convencida de que el cadáver fue manipulado en el cementerio, que las lesiones son post mortem y que el forense cometió errores.

El pedido fue presentado ante la fiscal de Avellaneda María Coronel por la abogada Patricia Anzoátegui, defensora de Anagiota «Mariana» Alexopoulos (59), y de ser aceptado podría significar que toda la causa vuelva a foja cero y la griega quede libre.

Para la defensa existieron dos factores que judicialmente convirtieron en homicidio lo que en realidad fue una muerte por una hemorragia cerebral: la presunta impericia del forense y la manipulación del cuerpo en el cementerio para quedarse con el cajón y revenderlo.

En diálogo con Télam, la abogada de la griega dijo que el forense que examinó el cuerpo de la víctima, Julio César Caprarulo (58), omitió tomar muestras clave del cuerpo para determinar la causal de la muerte e hizo interpretaciones sin sustento que llevaron a la Justicia de Garantías de Quilmes a dictar la prisión preventiva de la mujer por homicidio agravado por alevosía.

Para Anzoátegui las lesiones sangrantes halladas en el cuerpo de Caprarulo fueron producidas post mortem durante una manipulación indebida del cuerpo en el cementerio de Berazategui con el presunto fin de recuperar ilegalmente el féretro antes de la cremación para poder revenderlo.

Al mismo tiempo, la letrada consideró que el forense omitió tomar muestras de la nuca de la víctima, donde halló las lesiones que consideró vitales y sí lo hizo de otros sitios, donde las heridas, según opinó, no fueron mortales.

De acuerdo a la acusación fiscal, el 26 de noviembre de 2011 Alexopoulos mató a golpes a su pareja, con quien vivía en una casa situada en Dardo Rocha 522, partido de Avellaneda.

Según la pesquisa, «Mariana» asesinó al hombre cuando dormía y luego intentó hacer pasar el crimen como una muerte natural, para lo cual realizó el velatorio en la vivienda, a la que asistieron varios amigos, y contrató un servicio de cremación.

Pero los empleados del cementerio Parque Iraola de Berazategui, al ver que el cadáver presentaba lesiones que no se condecían con el certificado de defunción, llamaron a la policía y al realizarse la autopsia se determinó que había sido asesinado.

No obstante, según testigos que asistieron al velatorio, el cuerpo de Caprarulo sólo presentaba una pequeña lesión tapada con una curita sobre una de las cejas y unas heridas en una oreja, que la griega atribuyó a mordeduras y rasguños del perro de la pareja, en un intento por despertarlo cuando se hallaba inconsciente o fallecido debido a un derrame cerebral.

Para la defensa de «Mariana», la muerte del hombre tiene otra explicación: Caprarulo regresó ese día a su casa mareado, se recostó y sufrió una hemorragia cerebral.

Su mujer, al hallarlo inconsciente en la cama, llamó a una ambulancia y el médico de emergencias constató la muerte, sin advertir ninguna lesión.

La abogada cree que tal vez Caprarulo no estaba todavía muerto -un camillero declaró que el médico sólo le tomó el pulso para decretar la muerte- y que su pequeño perro, en un intento por despertarlo, le produjo las lesiones visibles que presentaba sobre la ceja y las mordeduras en la oreja.

Siempre según la defensa, al llevar el cuerpo al cementerio de Berazategui para cremarlo, los empleados le vendieron a «Mariana» primero un féretro y luego constataron que al no ser ella la esposa legítima, debía contar con una autorización de algún familiar para poder llevar adelante la cremación.

La abogada relató en su escrito de nulidad que se generó una discusión entre su asistida y personal del cementerio, aseguró que intentaron venderle una parcela y, cuando ella se negó, le dijeron que llamarían a la policía porque el cuerpo tenía lesiones.

Al llegar la policía y el forense, detalló la letrada, el cuerpo de Caprarulo estaba boca abajo en una mesa metálica del cementerio, con un profundo corte sobre una ceja -ya no ocultable con una venda- y sangre en la nuca.

El forense estableció que el cadáver había recibido golpes en la nuca aplicados con un objeto contundente a traición, lo que agravó con la alevosía la figura de homicidio atribuida a la griega.

Para el perito, la causal de la muerte fueron los golpes recibidos en la nuca, mientras que para la defensa en realidad los hematomas detectados en esa zona pudieron haber sido livideces cadavéricas, lo que no se certificó porque el forense omitió tomar muestras para estudios histopatológicos, único modo de determinarlo.

Asimismo, la abogada de la griega consideró que el golpe sobre la ceja -que llegó a sacarle un pedazo, hallado en el cementerio- se debió a que los empleados manipularon indebidamente el cuerpo de Caprarulo, colocaron el cadáver en una mesa volcando el cajón -cuando protocolarmente debe tomárselo del cuello y los pies- con el fin de robar el féretro para revenderlo.

Por tal motivo, la defensa pidió que se anule esa autopsia y desde allí todo lo actuado en adelante, ya que no hay elementos para sostener el homicidio y mucho menos agravado por alevosía en contra de su clienta.

Mientras tanto, «Mariana» se encuentra detenida en el penal de Florencio Varela, a la espera de que la Justicia resuelva un pedido de morigeración de la prisión preventiva para poder salir y cuidar a su madre, de 90 años, que no habla castellano y cuya edad es muy avanzada para manejarse sola.

Fuente: Online-911