Lázaro Báez ha quedado formalmente imputado en la causa por lavado de dinero, en la cual ya se estaba investigando a Leonardo Fariña y Federico Elaskar. El fiscal Marijuán hizo lo inevitable, ya que la causa estaba caratulada «Báez Lázaro y otros», pero increíblemente los únicos imputados, eran los otros. Báez fue imputado junto a su hijo, Martín Báez, su contador, Daniel Pérez Gadín, y Fabián Rossi.
Lo primero que hay que entender es que la imputación de Báez es análoga a haber imputado a la propia Cristina Kirchner.
Porque si las cosas en la justicia progresan como se espera, más temprano que tarde aparecerá el quid de la cuestión. ¿Quién es el verdadero dueño de los fondos circulados, cómo los aquilató, dónde estaban y quién ordenó sacarlos hacia paraísos fiscales?
La estrategia de base, para Báez, deberá consistir en intentar demostrar que las operaciones de los otros imputados no se realizaron con fondos suyos. Pero tiene serios problemas a este respecto porque algunas sociedades y cuentas en el exterior están a nombre de su propio hijo.
Si se tiene en cuenta que también está investigando la justicia Suiza, y que cabe la chance de que algún fiscal de New York abra otra investigación, a causa de haber usado esa ciudad como parte de la ruta de los fondos, se desprende que las cosas para Báez y la presidente Kirchner no se ven demasiado halagüeñas.
Porque no lo podrán acotar solamente a la tan manipulable justicia argentina. Este partido lo jugarán otros muchachos a los que no se aprieta con un telefonazo. Especialmente en USA, desde donde hace casi exactamente un año bajó la orden imperial de comenzar a desnudar a Cristina Kirchner, para que llegue a Octubre sin coberturas posibles.
El otro grave problema es que la magnitud de los fondos triangulados es demasiado importante. La constitución de 50 sociedades off-shore, para estos fines, así lo demuestra. No hicieron una ni seis, tuvieron que hacer 50.
Analizando personalidades, no es de extrañar que, tanto Fariña como Elaskar, se conviertan en otros Guido Antonini Wilson. Los muchachos que, hoy, se sienten medianamente cómodos luego de haber recibido el aval de presidencia, conforme avancen las causas probablemente entiendan que quien los avala se va poniendo cada vez más en offside, y acudan, pues, a la búsqueda de un reaseguro más sólido. El que da, por ejemplo, la declaración formal ante tribunales de otro país, y la seguridad de un confinamiento lejano.
Hay una situación demasiado compleja para Báez. No puede mengüar su responsabilidad sin mandar presa a la presidente. No puede decir que los fondos que lavó eran dinero del tesoro de Néstor Kirchner, que estaba acumulado en cash, en la bóveda de Gallegos. No tiene más remedio que intentar responsabilizar a los pibes pero apenas como una mera dilación, porque cualquier investigación, en mediana instancia, lo deja pegado como estampìlla al sobre.
Deberá, finalmente, adjudicarse el total de lo sustraído y, aún así, nada garantiza que se pueda mantener a resguardo su connivencia con Néstor, para encanutarla, y con Cristina, para sacarla. Es casi imposible, en el final de las estrategias, pretender entregar a Lázaro sin que arrastre a Néstor y a Cristina Kirchner.
Néstor Kirchner creó la tormenta perfecta, y su esposa ahora debe afrontar las consecuencias.
La justicia de tres países aparece como un temporal que avanza lento pero seguro sobre lo que queda del kirchnerismo. El vuelo K entra en la zona de las peores turbulencias de la década. Se sacude desde el descontento popular por la pésima gestión, la economía errática, el vacío internacional y las evidencias de su inédita corrupción. Y, como suele suceder en estos casos, lo agarra en tiempos de pérdida de potencia y vientos cruzados, en un contexto global que está haciendo crujir el chaperío.
Todo indica que ha de llover muy fuerte para la presidente. Y da la impresión de que no le alcanzará, siquiera, con un piloto que la ponga a resguardo…
Fabián Ferrante
Aclaración: La carta fue modificada
http://porladignidad.creatuforo.com/aqu-temas2071.html#2071
Cnl (R-PPP) J.C. Alsina.