Cristina Fernández anunció ayer la suba del mínimo no imponible en 20% para tributar ganancias. También se anunció la suba de las jubilaciones mínimas en un 15%, hubo críticas a la oposición y llanto con el recuerdo de «Néstor». Los gremios opositores ya mostraron su desacuerdo con los porcentajes de aumento, mientras que también preocupa que no se haya anunciado el ajuste de las escalas sobre las que se aplican las tasas del impuesto a las ganancias.
Ayer, mediante una cadena la presidente anunció la suba de un 20% del mínimo no imponible a partir de marzo, que se mantenía desactualizado desde 2011. Con este anunció apunta directamente a disminuir el tono de la puja salarial que impulsan los gremios CGT (opositora en mayor medida, aunque hay coincidencias con la oficialista) y la CTA y también apunta a aumentar el consumo.
La presidente calificó esta suba como de un “sacrificio fiscal” del Estado, sin establecer relaciones con la inflación en aumento que licua los sueldos mes a mes al tiempo que aumenta la recaudación gracias al impuesto al valor agregado. «Solamente tributarán el impuesto el 17% de los trabajadores, casi un 83% no va a tributar» afirmó y agregó una crítica a Mauricio Macri «un trabajador casado con 2 hijos que pase los $11.563, pagará $3, tampoco le va a alcanzar para el subte».
En cuanto a la “inflación”, sí fue mencionada durante la cadena nacional de ayer y depositó las culpas y responsabilidades de los diferentes actores económicos, “a inflación no es algo de la naturaleza, es algo a lo que contribuyen todos los sectores» y agregó «también los que aumentan Subtes e impuestos». Aunque no se habló de las consecuencias de ninguna de las medidas económicas del «modelo».
También hizo hincapié en las próximas negociaciones salariales y, al respecto, pidió a los trabajadores y empresarios que «hagan una negociación racional» y agregó, en otro golpe a la oposición, «los dirigentes sindicales nunca se quedan sin trabajo, los que se quedan sin trabajo son sus representados».
También aprovechó para pegarle a Moyano afirmando que «los que tengan ambiciones políticas me parece excelente, pero que no utilicen la economía para lograr sus objetivos, que me parece que tampoco lo van a lograr». Además, hizo referencias a las demandas salariales impulsadas por La Bancaria, al que calificó como un sector que hace reclamos desde un lugar seguro y de crecimiento, y volvió a pedir coherencia en los reclamos.
Ahora, por supuesto que los gremios esperaban aumentos mayores, que acompañaran la inflación acumulada en dos años del 55% y que no le ponga tope a las próximas paratirias. Y el tema que preocupa es que no se hayan ajustado las tasas de ganancias de acuerdo a lo que gana cada trabajador, lo que podría traducirse que en algunos tributen más sin percibir aumentos.
En efecto, las escalas de «ganancia neta imponible» se mantienen en vigencia y sin modificaciones desde el año 2000, cuándo aún era ministro de Economía José Luis Machinea, durante el Gobierno de la Alianza. Entonces, desde hace trece años (y desde un punto de partida situado en plena crisis) se mantienen congeladas las mismas siete escalas, con tasas de 9%, 14%, 19%, 23%, 27%, 31% y 35% respectivamente.
De esta forma, con los aumentos de sueldo que se esperan a partir de las paritarias algunos trabajadores pagaran más aunque el aumento no sea tan perceptible o aunque no reciba ninguna suba. Eso sucede porque el mínimo no imponible aumentó solo el 20% y, al no modificarse las escalas, por
ejemplo, un trabajador alcanzado por una tasa del 19% subirá a la del 27%.
«Por ejemplo, un trabajador sin cargas de familia que en 2011 cobraba $ 8.000 mensuales, le descontaron por Ganancias el 3,83% del sueldo: en total $ 3.979 en el año. En 2013, si mantiene el mismo poder adquisitivo, por los aumentos en paritarias para acompañar la inflación, debería cobrar $ 12.500 mensuales. Pero ahora, en ese caso, tendrá una deducción de Ganancias de $ 15.268 anuales, lo que equivale al 9,4% del sueldo. En dos años, el peso de Ganancias en el sueldo de ese trabajador aumentó casi 2,5 veces» según explicó el Diario Clarín.
Por supuesto, a pesar de la desilusión de los sectores sindicales, los aumentos representan un respiro al bolsillo de los trabajadores, aunque el problema central que es la inflación (que fue la razón por la que se puso en tela de juicio el límite de ganancias, desde un principio) todavía no parece ser un problema central admitido por el Estado y asumido como un problema a resolver, sino que continúa siendo esa «cosa dudosa» de la que son culpables los empresarios y gobiernos que suben precios e impuestos.