Tras la caída ante los All Blacks, el plantel argentino se entrenó ayer en el Pinazo, arrancando así su última semana en el Rugby Championship. Es tiempo de análisis y para ordenar ideas.
Con la idea de dejar atrás lo más rápido posible la derrota ante Nueva Zelanda y enfocarse en lo que será el partido despedida ante Australia, el próximo sábado, el plantel de Los Pumas se entrenó ayer en el Pinazo, arrancando así su última semana en el Rugby Championship.
Estos días serán fundamentales para la recuperación física y anímica del grupo. Es tiempo de análisis y para ordenar ideas.
La caída ante Nueva Zelanda quizás dolió más de la cuenta, porque en el aire se respiraba un positivismo contagioso y adictivo (no sólo en los jugadores sino en todo el ambiente) que puso el ánimo por la nubes. Pero oculta tras varios mantos de orgullo, la derrota (algo que casi nadie mencionaba) estaba allí, latente, vestida de negro. Los All Blacks jugaron un rugby de alta escuela y le bajaron los decibeles a tanto entusiasmo y de yapa se encargaron de ponerles los pies sobre la tierra a todos los argentinos.
Argentina no lució como en los partidos anteriores, sobre todo en defensa, es cierto, pero en líneas generales quedó la sensación de que este equipo está para más. En La Plata, el conjunto argentino hizo cosas interesantes y sobre todo intentó atacar, se animó, algo que figuraba en la columna del debe en el juego. Pero el rival no era el indicado: Nueva Zelanda no es un equipo para «intentar» hacer algo, sino para llevar adelante argumentos sólidos con engranajes bien aceitados, caso contrario pasa lo que pasó. Esto fue ratificado por el propio Phelan cuando dijo tras la derrota que «no fue un problema de planteo, sino de cómo fue ejecutado. Uno tiene que ser agresivo con la pelota. Se complica mantener un ritmo de juego con la pelota atacando y después pasar a defender».
La derrota del sábado fue inapelable. Fue una lección de rugby que Los Pumas sabrán asimilar, pero ya quedó atrás. Ya es historia. Ahora tendrán la revancha en Rosario cuando reciban a Australia en el Gigante de Arroyito, el mismo lugar donde el head coach tuvo su bautismo de fuego en 2008, ante Escocia.
Para la última función los aussies también llegan golpeados psíquica y físicamente, y diezmados por la gran cantidad de lesionados. El partido ante los Springboks en Pretoria (derrota 31-8) dejó un tendal en las huestes australianas, que ya no contarán con Berrick Barnes y Adam Ashley Cooper (se volvieron a su país) y tienen entre algodones a Radike Samo (hombro), Digby Ioane (rodilla), Anthony Fainga’a (contusión) y Tatafu Polota Nau (cuello).
La primera edición del RCH empieza a bajar el telón y Los Pumas querrán despedirse con un triunfo, que por lo demostrado hasta ahora no es una utopía. Quedan pocos días para el encuentro y fiel a su historia Los Pumas levantarán la cabeza y pondrán todo lo mejor de sí para terminar con todo la campaña más difícil y larga que tuvo el rugby argentino.
Revancha. Fernández Lobbe soporta el tackle aussie. A Los Pumas se les escapó la victoria en Gold Coast.
Fuente: La Capital