La iniciativa pasa por un proyecto de ley que, si finalmente supera todos los filtros oficiales, sería enviado el Congreso Nacional, donde el oficialismo tiene mayoría. El proyecto incluye la pesificación de todos los contratos comerciales y financieros, y abolir los últimos artículos que subsisten de la ley de convertibilidad (en particular el que prohíbe la indexación).
En los despachos oficiales circula un plan para avanzar en la pesificación de la economía argentina, con una idea que es impulsada por el viceministro de Economía, Axel Kicillof, pero resistida por otros sectores del Gobierno. La iniciativa pasa por un proyecto de ley que, si finalmente supera todos los filtros oficiales, sería enviado el Congreso Nacional, donde el oficialismo tiene mayoría.
Pese al impulso que Kicillof le intenta dar al plan, varios funcionarios de peso en el Gobierno se niegan a convalidarlo. El proyecto llegó a manos de la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, que aún no lo evaluó. De todas formas, avisó que no se hará ningún cambio antes del 3 de agosto, cuando el Gobierno tiene que pagar (y lo hará) u$s 2.300 millones del último tramo del Boden 2012. Para Cristina este vencimiento tiene un alta simbología, porque el Boden 2012 es el título emblemático del «corralito», que surgió tras la crisis de 2001-2002.
El plan que el Gobierno tiene bajo estudio implica seguir una metodología similar a la que se utilizó con YPF: redactar un decreto armado, y luego girar el proyecto cerrado al Congreso. El proyecto incluye la pesificación de todos los contratos comerciales y financieros, y abolir los últimos artículos que subsisten de la ley de convertibilidad (en particular el que prohíbe la indexación).
por Cronista.com