Fue a partir de dos notas publicadas en Clarín y El Cronista, que mencionaban un supuesto proyecto de Kicillof para pesificar contratos y transacciones de la economía. Más tarde el jefe de Gabinete salió a negarlo y se sumó el propio viceministro de Economía. De todas formas, los banqueros no creen que sea algo viable.
El retiro de depósitos en dólares recrudeció en la jornada de hoy a partir de notas publicadas en los diarios El Cronista y Clarín, en las que se informaba sobre un supuesto proyecto de Kicillof para pesificar transacciones y contratos en la economía.
Una versión que el Gobierno desmintió explícitamente a través de dos de sus principales funcionarios, que sin embargo no lograron llevar calma al mercado, donde se sigue produciendo una importante fuga de dólares que salen del sistema para ir a cajas de seguridad, al exterior o directamente al colchón, ante el temor que se decida pesificar los depósitos en dólares al cambio oficial.
Desde que la Afip implementó nuevos controles para la compra de dólares, los depósitos en moneda estadounidense volvieron a caer con fuerza. Pero con las versiones de pesificación la situación se agravó y según reconoció a LPO un baquero: «Hoy la corrida fue más intensa».
El baquero agregó que en las últimas semanas, en las que se estima una salida diaria de 150 millones de dólares de los bancos, «los viernes siempre se agrava el retiro, porque la gente tiene el recuerdo que el corralito se definió un viernes y teme que si el gobierno toma una medida drástica lo haga justo antes del fin de semana».
De todas formas, la salida de los depósitos en dólares no es algo que afecte demasiado el funcionamiento de los bancos, ya que se trata de dinero que las entidades tienen prácticamente inmovilizado y que no les deja un rendimiento atractivo. Pero una de las vías de escape por la que la corrida se está haciendo sentir es en la demanda de cajas de seguridad, con la que los bancos no logran dar abasto. “Tenemos cientos de pedidos acumulados”, confiaron a LPO desde otra entidad bancaria.
Por otro lado, en los bancos no ven muy probable la hipótesis de una pesificación de depósitos. Principalmente por los tiempos que implica sacar una ley de ese tipo. “Desde el día en que la anuncien hasta que finalmente salga, no va a quedar ni un dólar”, sostuvieron fuentes del mercado. Y la posibilidad del decreto tampoco cuaja demasiado, porque tendrían que enfrentarse a la resistencia de los ahorristas, que ya pasaron por el traumático corralito hacia el fin de la Convertibilidad y de ninguna manera se quedarían pasivos ante una medida de este tipo.
Además queda un tema por demás complicado que sería la forma en la que se implementaría la pesificación. ¿A cuánto cambiaría el gobierno los ahorros? ¿Lo hará al tipo de cambio oficial?
En definitiva, se trataría de una maniobra muy compleja, sobre todo por el régimen de flotación “sucia” de estos últimos años, en donde el valor del dólar varía en cada jornada y el Bcra interviene en todas las ruedas para mover el precio a su antojo.
Estos son los puntos que no terminan de cerrar en el mercado acerca del supuesto proyecto de Kicillof, que terminan por darle consistencia a su desmentida.
Sin embargo, el gobierno está preocupado por la corrida, a pesar de que los depósitos en dólares no influyen demasiado en el nivel de reservas del Bcra. El malestar pasa porque las personas que retiran sus ahorros no van a venderlos al mercado, sino que o atesoran bajo el colchón o los fugan al exterior, deteriorando así una de las variables que fomentan la corrida y la psicosis por el billete verde.
Al día 24 de mayo, los depósitos en dólares del sector privado llegaban a 11.030 millones. Al iniciar mayo, eran de 11.950 millones. Es decir que en las tres primeras semanas del mes se fueron más de 900 millones de dólares de los bancos. A pesar de ser muy alto y de estar muy por arriba de las pérdidas de los últimos meses, el número está lejos de los más de U$S2.586 que cayeron en noviembre pasado.
Rumores y desmentidas
El primero en salir a cruzar estas versiones fue el jefe de Gabinete Juan Manuel Abal Medina, que dijo que le parecían “un chiste, una ridiculez”. Principalmente porque «en ninguna parte del mundo una medida económica se define en un plenario público, y los que nos conocen el estilo del gobierno, saben que no se ha hecho un gran debate previo de cada cuestión, sino más bien al contrario», sostuvo en una entrevista que le realizaron en Radio Continental.
Luego, durante la conferencia de prensa que dio junto a De Vido para anunciar el fin de la intervención de YPF, el viceministro de Economía Axel Kicillof volvió a reforzar esa posición. Consideró «invento mayúsculo, aberrante y estúpido» al supuesto proyecto. “Yo no tengo ningún proyecto”, aseguró.
Marcelo Bonelli había difundido en su columna de los viernes Panorama Empresarial, que el gobierno estudiaba la pesificación de contratos como los de alquiler y operaciones inmobiliarias, así como la compra de pasajes turísticos. En la nota se detalla que esta semana el drenaje de depósitos llegó a la friolera de 150 millones diarios.
Por su parte, en el Cronista se mencionaba que “pese al impulso que Kicillof le intenta dar al plan, varios funcionarios de peso en el Gobierno se niegan a convalidarlo. El proyecto llegó a manos de la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, que aún no lo evaluó”.
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