Miguel Ángel Junco, suboficial retirado de la Policía Federal, de 64 años y oriundo de Santa Fe, se suicidó días después de que se librara su orden de captura.
Junco, apodado “Ratón”, fue identificado por algunos sobrevivientes de “Club Atlético”, “El Banco”, y “El Olimpo”, todos dependientes del Primer Cuerpo de Ejército.
El juez federal Daniel Rafecas ordenó su captura el 28 de marzo último, pero cuando fueron a buscarlo a su domicilio, su mujer aseguró que se había ido de viaje al interior de la provincia de Buenos Aires.
Los investigadores desconfiaron de esa versión y afinaron la búsqueda, pero tres días después, Junco se tiró a las vías del tren en la estación de Flores, según informó Dyn.
“Ratón” era buscado para rendir cuentas por alrededor de 300 hechos de secuestros y torturas, en el marco de la denominada “Megacausa I Cuerpo de Ejército”, en la cual ya hay unos 150 ex uniformados condenados y procesados.
El juez Rafecas también había detenido en esos días a dos comisarios retirados que actuaron con Junco: Juan Carlos Chacra, alias “Paco”, que llegó a ser jefe de la División de Inteligencia de Policía Federal durante el menemismo, y de Carlos Lorenzzati, alias “Gato viejo”, que alcanzó la titularidad de la delegación de esa fuerza en la ciudad bonaerense de Mercedes.
En ese capítulo del expediente hay otros dos sospechosos prófugos: Gerardo Arraes, alias “Nito”, y Miguel Ángel Britos, también imputado de haber actuado en el circuito represivo conocido como ABO.
El de Junco no es el primer suicidio de un represor desde que se reiniciaron los juicios por crímenes de lesa humanidad en 2004.
Según el último informe de la Unidad de Juicios por Delitos de Lesa Humanidad de la Procuración General de la Nación, de marzo pasado, hay 281 represores de la dictadura condenados -70 de ellos con condena firme- y 785 que están procesados a la espera del juicio oral.
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