El Gobierno de Estados Unidos condenó «firmemente» el asalto armado a un templo católico en Bagdad (Irak), perpetrado por un grupo vinculado a Al Qaeda y en el que fallecieron al menos 58 personas, en su mayoría mujeres y niños.
El portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, expresó en un comunicado el pesar del Gobierno estadounidense ante el «acto sin sentido de violencia y toma de rehenes» que se produjo el domingo en la capital iraquí y que dejó también 75 heridos.
«Ofrecemos nuestras condolencias más sinceras a las familias de las víctimas y a todas las personas de Irak que viven amenazadas por estos cobardes actos terroristas», señaló Gibbs.
«Somos conscientes de que la abrumadora mayoría de los iraquíes de todas las comunidades rechazan la violencia, y nos unimos a ellos en nuestros esfuerzos para combatir el terrorismo y proteger a los habitantes de nuestros dos países», añadió.
Las muertes se produjeron durante los enfrentamientos entre agentes de la Policía antiterrorista y los insurgentes, que irrumpieron anoche en la iglesia de Sayida An Nayá (señora del socorro en árabe), según explicaron a Efe fuentes policiales.
Los atacantes pedían la puesta en libertad de algunos encarcelados en Irak y Egipto, según el Gobierno iraquí.
Fuente: EFE