Los candidatos a la presidencia francesa Nicolas Sarkozy y Francois Hollande, se enfrentarán este miércoles en el único debate televisivo de la campaña electoral para el balotaje, el que será seguido por unos 20 millones de espectadores.
Apenas cuatro día antes de esa segunda vuelta electoral, ambos contendientes se enfrentarán dialécticamente durante dos horas y media, oportunidad en la que presentarán al electorado sus propuestas sobre economía, sociedad, instituciones y política exterior.
Para el presidente y candidato a la reelección, el debate es considerado como la última oportunidad de superar la diferencia de entre seis y ocho puntos que lo separan de Hollande, según coinciden en señalar todas las encuestas.
Sin embargo, desde su primera realización en 1974 el enfrentamiento cara a cara entre los aspirantes nunca logró modificar la intención de votos.
Esta mañana, los dos responsables de comunicación de los candidatos estuvieron presentes en el lugar para verificar que todo está como solicitaron, inclusive el decorado sobrio que representa el patio del presidencial Palacio del Elíseo.
“No tengo nada que decir, todo esta en orden. No hay que dramatizar tanto, no estamos frente al combate Foreman-Ali”, lanzó el socialista Manuel Valls. Varios medios hablaron hoy de que el debate -que comenzará a las 21 (16 de Argentina)- será comparable a una pelea de boxeo.
De su lado, el responsable de la comunicación de Sarkozy, Franck Louvrier, aseguró que todo estaba en orden. «Vine principalmente a verificar la altura de la silla y la temperatura de la calefacción”.
La temperatura fue uno de los problemas en el debate de 2007, por lo que esta vez los candidatos se pusieron de acuerdo en fijarla a 19°.
En el debate, habrá 20 cámaras, será transmitido por cinco canales y una radio y moderado por dos periodistas, Laurence Ferrari, de la cadena privada TF1, y David Pujadas, de la cadena publica France 2.
Las 2.30 horas de debate serán divididas en cuatro bloques de cuatro temas: economía social, sociedad, instituciones y política extranjera.
Hollande, del Partido Socialista, prometió que de llegar al Palacio del Elíseo creará 60 mil puestos de trabajo en educación, impondrá un impuesto del 75 por ciento a las ganancias superiores al millón de euros anuales y suprimirá una parte de las exoneraciones fiscales de muchas grandes corporaciones.
Se propone, además, renegociar el nuevo tratado adoptado en marzo de este año por 25 de los 27 países de la Unión Europea que prioriza la austeridad, la disciplina presupuestaria y las sanciones, en vez del crecimiento.
Por su parte, Sarkozy planteó como su principal objetivo lograr el equilibrio de las cuentas del Estado para 2016 y reducir a la mitad el número de inmigrantes anuales.
«Hay demasiados inmigrantes en Francia», declaró la víspera Sarkozy.
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