El fuerte incremento de las ventas a Brasil es más consecuencia de la política cambiaria brasilera que de aumentos en la productividad de la industria argentina. Por eso, son claves para la Argentina las definiciones del nuevo gobierno brasileño en relación a la sobrevaluación del Real. Si Brasil rectifica el manejo de su política cambiaria, se debilitará uno de los principales motores del crecimiento argentino y se explicitarán las consecuencias de no haber aprovechado la bonanza internacional para generar aumentos de competitividad genuinos.
Una regularidad que muestra la historia económica argentina es que frente a contextos internacionales favorables la producción interna muestra un fuerte dinamismo y, asociado a ello, se alivian las tensiones sociales. Independientemente de cuáles sean las políticas internas que se tomen, sólo con diferencias de matices se repite el hecho de que a condiciones externas favorables se le asocian ciclos de alza de la economía doméstica. Simétricamente, y con la misma regularidad, las crisis domésticas han tenido como principal acompañante escenarios internacionales adversos.
El crecimiento de los últimos años de la economía argentina no es una excepción. Por el contrario, es fácil identificar que los dos motores básicos del aumento de la actividad económica local son los precios récord de la soja y el fuerte dinamismo de las exportaciones a Brasil. En este segundo factor, el elemento central es la política cambiaria que vino aplicando el gobierno de Lula. En otros términos, el vertiginoso crecimiento de las ventas a Brasil está asociado a la revaluación del Real.
Con datos del Ministerio de Economía de las últimas dos décadas se puede observar esta fuerte vinculación entre el precio de Real brasileño frente al Peso argentino y el comportamiento de la producción interna:
· Entre los años 1992 y 1998, el Real se apreció en un 96% con respecto al Peso y el PBI per capita de Argentina creció un 27%.
· Entre los años 1998 y 2001, el Real se devaluó en un -21% con respecto al Peso y el PBI per capita de Argentina se contrajo un -12%.
· Entre los años 2001 y 2010, el Real se apreció en un 138% con respecto al Peso y el PBI per capita de Argentina creció un 41%.
Los datos muestran una alta asociación entre el tipo de cambio con Brasil (es decir, el precio del Real brasileño respecto al Peso argentino) y el crecimiento del PBI per capita de la Argentina. Obviamente que los factores determinantes de la evolución de la economía argentina son muchos más y posiblemente en un entramado más complejo. Pero resulta muy sugerente que la contracción de la actividad económica a partir del año 1998 se da bajo el contexto de la fuerte devaluación brasilera, y en sentido contrario, los ciclos expansivos que se dieron hasta el año 1998 y el actual coinciden con revaluaciones brasileñas.
Las causas de esta vinculación no son difíciles de detectar. Brasil es el principal comprador de la Argentina. Representa el 21% del total de las exportaciones argentinas, por encima de las ventas a la Unión Europea (15%), China (10%) y a la zona del NAFTA (8%). Cabe considerar que el entramado industrial argentino está tecnológicamente vinculado a la industria brasileña. Al tratarse de productos industriales, no sólo se generan divisas e impactos directos en la producción interna sino también profundos efectos multiplicadores.
El tema que merece especial atención es que el vertiginoso crecimiento de las exportaciones a Brasil tiene como uno de los principales sustentos a la revaluación cambiaria de ese país. Una revaluación del orden del 140% implica que en la actualidad con un Real los brasileros pueden comprar mucho más del doble de lo que podían comprar entre los años 1999 y 2001. Este proceso, originalmente impulsado por la megadevaluación argentina del año 2002, posteriormente se sustentó en decisiones de política económica que vino tomando el gobierno de Lula. Esto explica porqué aun cuando el valor del dólar en Argentina en términos reales es muy similar al que prevalecía en la convertibilidad, con respecto al Real sigue existiendo una paridad muy favorable para la argentina.
Si el próximo gobierno en Brasil aminora la apreciación del Real, la inercia inflacionaria de la Argentina puede llevar a una apreciación del Peso respecto al Real. Esto debilitaría uno de los principales motores del crecimiento y aumentaría la dependencia con el precio de la soja. Así, se explicitará la consecuencia de no haber aprovechado los períodos de bonanza externa para generar ganancias genuinas de competitividad en base a inversión en tecnología, infraestructura, maquinarias y capital humano.