El tribunal de Morón que juzga a un estadounidense por el triple crimen de su esposa embarazada y de sus pequeños hijos, en 2009, realizará hoy una inspección ocular en la vivienda donde se cometió el hecho.
La inspección se iniciará a las 10 en la casa situada en General Juan José Valle 540, de Morón, donde Lilian Fuño Rodríguez (26), y sus hijos Brian (6) y Rocío (4) fueron asesinados.
La diligencia fue requerida por el fiscal del juicio, Hernán Alarcón, y por el abogado de la familia de las víctimas, Miguel Angel Racanelli, durante el juicio a Antonio Orlando Cajal (29) por «triple homicidio agravado por el vínculo».
La solicitud realizada al Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 4, de Morón se fundamentó en las contradicciones evidenciadas entre los dichos de Cajal y algunos testigos sobre el lugar por dónde ingresó a la vivienda y el trayecto que hizo hasta que encontró los cuerpos el 2 de noviembre de 2009.
Además, el acusado había declarado en sede judicial que un vecino había llamado al número de emergencias 911, pero eso quedó descartado cuando declararon los policías que fueron alertados por el mismo Cajal y que pasaban por el lugar del hecho.
En ese sentido, un efectivo de apellido Vázquez relató en el juicio que el ahora imputado estaba «muy tranquilo» y le decía: «Me robaron y me mataron a mi familia».
En tanto, en la audiencia de ayer, la madre de la víctima declaró que el imputado era «agresivo» y que «tenían problemas de pareja».
La mujer también aseguró que no tiene dudas de que Cajal fue quien asesinó a su hija y a sus nietos.
También testificaron vecinos de la cuadra, quienes aportaron detalles sobre la relación de la pareja que mantenían y cómo era el trato con el resto del vecindario, tras lo cual los jueces Carlos Torti, Rodolfo Castañares y Pedro Rodríguez, pasaron a un cuarto intermedio hasta hoy.
En la anterior jornada de juicio declaró el forense Juan José Fenoglio, quien dijo que los homicidios se cometieron alrededor de las 8.30, en base a lo que analizó del informe de autopsia, estudios complementarios y fotos del lugar del hecho.
En tanto, la médica Alejandra Fonseca, que realizó las tres autopsias, ratificó los dichos de Fenoglio y estimó que «la data de muerte era de entre doce y veinticuatro horas» antes del hallazgo de los cuerpos.
Por su parte, el médico Ricardo Lombardo, presente cuando hallaron los cuerpos, sostuvo que «no hubo actos de defensa» ni por parte de la madre ni de los niños, lo que para el abogado de la familia «indica que fueron sorprendidos por alguien de mucha confianza y no hubo un robo».
La masacre se descubrió cuando el propio Cajal le pidió permiso a un vecino para saltar desde su propiedad a su casa porque, según dijo por entonces, volvía de trabajar, no tenía llaves y no lo atendía nadie.
Con el vecino de testigo, levantó dos persianas de su casa hasta que logró ingresar y al instante salió y le dijo: «Llamemos a la policía, que algo malo le pasó a mi familia».
En el hall de la casa estaba el cadáver de su hijo Brian; en la cocina, el de su mujer, Lilian, embarazada de ocho meses y medio, y en una habitación de la planta alta, el de su hija menor, Rocío.
Todas las víctimas presentaban fuertes golpes en la cabeza aplicados con un objeto contundente y los niños habían sido degollados mientras jugaban.
Los investigadores descartaron la pista del robo, al considerar que, en ese caso, la familia hubiera sido reunida en un mismo lugar y no hubiese sido atacada por la espalda, como en este caso.
Cajal estuvo preso en base a distintas pruebas -especialmente evidencia de que se había limpiado sangre en la escena del crimen- hasta septiembre de 2010, cuando la Cámara de Apelaciones de Morón le concedió la libertad, situación en la que llegó a juicio.
Fuente: Diario Hoy