“Fue uno de los factores que permitió el desarrollo” del país, aseguró. Antes, elogió el crecimiento económico de los últimos años y adelantó que hablará de las reservas petroleras, a las que podría declarar de «interés público». La sesión comenzó con un minuto de silencio en memoria de las 51 víctimas de la tragedia de Once.
En el discurso con el que inaugura, por quinta vez desde que llegó a la Rosada y por primera en su segundo mandato, las sesiones ordinarias del Congreso de la Nación, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner elogió la política de subsidios aplicada «desde el 2003 a la fecha», que el Gobierno está revisando desde fines del año pasado.
En un extenso discurso plagado de números, la Presidenta sostuvo que la política de subsidios “fue uno de los factores que permitió el desarrollo” del país. Antes, elogió el crecimiento económico de los últimos años y se encargó de enfatizar que el crecimiento económico del país es, según el FMI, el tercero más alto del planeta, después de China y la India. También sostuvo que «no es solamente viento de cola», ya que, dijo, la mejora de los términos de intercambio (la relación entre los precios de lo que el país importa y exporta) fue menor a la de otras naciones de la región.
Cristina también destacó que unos dos tercios del crecimiento del PIB se dieron gracias al consumo interno, negó que el país haya «reprimarizado» sus exportaciones, recalcó el crecimiento de la inversión externa y dio datos sobre turismo interno. Y aunque elogió que hay «siete millones de trabajadores registrados», reconoció que hay «un 34,6% de trabajadores» en negro.
En medio de la marea de datos económicos, donde destacó la recaudación y las políticas agropecuarias, Cristina recordó a Néstor Kirchner y deslizó: «Tengo dudas si vale la pena seguir adelante». Emocionada, agregó: «No solamente tengo un compromiso con mi carrera y con la persona que más quise en mi vida».
Durante su discurso, la Presidenta elogió la política de subsidios. «Fue uno de los factores que permitió el desarrollo y el crecimiento de los argentinos y de numerosas industrias». Y destacó la necesidad de hacer uso de la «sintonía fina para que los subsidios lleguen a las personas que los necesitan».
Cristina llegó al Congreso a las 12:48, vestida de negro. La recepción, esta vez, estuvo a cargo de Beatriz Liliana Rojkés de Alperovich, Julián Dominguez y el vice Amado Boudou. Se saludaron formalmente y todos sonrieron. Tres minutos después, se anunció el inicio de la cadena nacional. Durante cinco minutos, solo se escucharon los cantitos de los militantes de La Cámpora, que otra vez llenaron los palcos principales
«Cristina, Cristina corazón, acá tenés los pibes para la liberación», se escuchaba de fondo. Hubo tiempo suficiente para todo el repertorio camporista. A las 12,56, una lluvia de papelitos anunció su ingreso al recinto. Y sonó nuevamente de fondo «Cristina, Cristina corazón, acá tenés los pibes para la liberación».
Antes de darle la palabra a la Presidenta, Boudou pidió un minuto de silencio por la tragedia en la estación de Once. Como en otras ocasiones, Cristina arrancó su discurso elogiando el modelo económico y las políticas aplicadas durante la era k. Utilizó innumerables cifras y datos. Y muchos tecnicismos.
Las mayores expectativas están puestas en lo que pueda definir en torno a la situación de YPF, la petrolera hispano argentina con la que el Gobierno entró en abierta confrontación tras un idilio que había comenzado cuando el grupo Eskenazy compró acciones y se asoció a Repsol. En el oficialismo especulan con que podría declarar «de interés público» a las reservas petroleras.
Además de funcionarios nacionales de todos los niveles y gobernadores, entre los invitados se destacó el ex juez español Baltazar Garzón, quien compartió el palco con la titular de las Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, y la de Abuelas de Plaza de Mayo, estela de Carlotto.
En los alrededores del Congreso hay menos gente que en otras sesiones inaugurales, aunque la zona estaba llena de micros escolares. Pasadas las 11, llegó un contingente grande de la JP Evita. También hicieron sentir su presencia la Corriente Peronista y el Movimiento Evita, de Emilio Pérsico y Fernando «Chino» Navarro. En cambio, hubo escasa asistencia de intendentes (entre los que se destaca un cartel de Mario Ishi, de José C. Paz) y casi nula de sindicatos (entre otros, se mostró el SOMU, de los trabajadores marítimos). La Cámpora nuevamente se hizo notar con gran cantidad de banderas.
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