Hallan un cuerpo y creen que es de un comerciante desaparecido

Desde el 17 de enero no tienen noticias suyas. El cadáver está irreconocible.
Cuando lo vieron por última vez, el 17 de enero pasado, lucía sereno. Damián Canelo, propietario de dos carnicerías en Venado Tuerto, en el sur de Santa Fe, subió a un auto con vidrios polarizados y le prometió a un familiar que volvería “en un rato”. Nunca regresó.

El lunes pasado, 13 días después de aquella despedida sin sobresaltos, un cuerpo con sus características y su ropa , pero en avanzado estado de descomposición, fue encontrado en un campo de la localidad de Santa Isabel, a 40 kilómetros del domicilio del comerciante.

La policía esperaba ayer los estudios para determinar si fue asesinado, además del cotejo de ADN, huellas dactilares y piezas dentales para certificar que se tratara de Canelo . Su ex mujer, sin embargo, parecía intuir que el final ya estaba escrito.

“Todo indicaría que se trata de Damián. Es terrible el dolor que se siente, inexplicable. Por mis hijos, por todo. No tengo más palabras. No me sale nada, sólo tristeza, mucha” , explicó Marcia Felici desde su cuenta en Facebook.

Hoy se hará la autopsia. Aunque una versión indica que al hombre hallado lo mataron de un tiro en la nuca, en las comisarías de Venado Tuerto y Santa Isabel, y en la Policía Científica, dijeron a Clarín que no manejaban ese dato .

Los investigadores intentan determinar qué pudo suceder con el comerciante desaparecido de 39 años, padre de dos hijos de 9 y 7 años. Sus familiares juran que no dio señales de que estuviese siendo amenazado. “Lo vi ese martes al mediodía y estaba bien. No lo noté angustiado y no me habló nunca de algún problema grave ”, reconstruyó ayer Felici, de quien se había separado hace un año y medio, pero que mantenía con Canelo un contacto diario.

Los testimonios que se sumaron en la causa que intenta dilucidar el paradero del comerciante –permanece abierta hasta que no se confirme su hallazgo– revelaban que se trata de un hombre “con vínculos familiares y laborales excelentes” . Los investigadores no descartaban, sin embargo, motivos que Canelo pudiera mantener ocultos para explicar un posible ataque: problemas de dinero o disputas vinculadas con su actividad comercial. Felici cree que no tenía deudas importantes. “Al menos que yo sepa”, le dijo a este diario. Canelo es propietario de Carnes Argentinas, cadena con la que maneja dos locales hace dos años.

El día que desapareció envió un mensaje de texto desde su celular. Le decía a un primo que quizás lo tuviera que ir a buscar.

Luego le dijo que se tomaría un remís.

Nunca le aclaró dónde estaba.

El lunes a la tarde, recorriendo el campo en Santa Isabel en el que tiene una explotación agropecuaria, un hombre advirtió la presencia de un cuerpo.

Tenía zapatillas blancas, un jean oscuro y el torso desnudo. Igual vestimenta llevaba Canelo cuando desapareció.

El cuerpo tiene contextura física similar a la del comerciante. Y está deteriorado por el tiempo que pasó desde la muerte (no menos de diez días). En el lugar no se encontraron armas ni proyectiles . Tampoco el celular de la víctima.

Los rastrillajes para encontrar a Canelo llegaron a ocupar a 90 efectivos.

Pero fueron inútiles. Hasta que anteayer surgió el alerta desde el campo ubicado a metros de la ruta nacional 8, cerca del ingreso a la localidad de Santa Isabel. La ex mujer de Canelo sostuvo desde un primer momento que algo malo había sucedido con él . Creía que era imposible que se fuera tantos días sin avisar a su madre y a sus hijos. Ayer sus peores presagios parecían confirmarse . Sobre el resto, sólo tenía dudas. Las mismas que mantenían los investigadores del caso.
clarin.com