RIO GALLEGOS.- Rodeado de renuncias y con fuertes críticas de la agrupación La Cámpora, el gobernador Daniel Peralta rearma un nuevo gabinete que sería anunciado entre mañana y el miércoles. No se reunió con la presidenta Cristina Kirchner, quien pasó el Año Nuevo en El Calafate, y está dispuesto a dar batalla a los embates que surgieron del interior de su propio partido, según confiaron fuentes de su entorno.
Después de los hechos de violencia desatados el jueves pasado, que bloquearon la aprobación de una ley de emergencia económica que incluía una fuerte reforma de la ley jubilatoria, el gobernador se recluyó en su vivienda particular junto a su familia. Allí recibió las renuncias de ministros y funcionarios de segundas líneas, en su mayoría agrupados en La Cámpora.
A cuatro días de los incidentes que dejaron 21 heridos, impera la calma tras el feriado largo por el fin de año. Sin embargo, se abren muchos interrogantes sobre quiénes serán los futuros ministros del gobernador, quien había renovado gran parte del gabinete al asumir su segundo mandato, el pasado 7 de diciembre.
El último día del año la agrupación La Cámpora publicó un duro documento en el cual confirma su alejamiento del gobernador Peralta y lo acusa de falta de gestión, de evaporar las reservas y de ser responsable de la crisis en el sistema de salud y educativo de la provincia.
El documento comenzó a gestarse la noche anterior, en el local que tiene la agrupación en el barrio Belgrano. Allí revelan sus diferencias con el gobernador, por quien en octubre último hicieron campaña para que triunfase en las elecciones provinciales. Ahora aclaran que lo apoyaron «pese a las diferencias».
Al explicar esas diferencias marcan «falta de gestión y modificación de un modelo de administración que literalmente ha «evaporado» no sólo las reservas acumuladas, sino que además ha destruido el sistema de salud pública y desquiciado la educación pública».
Asimismo, los jóvenes kirchneristas acusaron al gobernador de someter «al conjunto de la sociedad santacruceña a un clima de extorsión y violencia permanente como método para obtener no ya derechos sino verdaderos privilegios como nunca antes se había visto».
Los militantes kirchneristas aseguraron que, pese a sus cuestionamientos, apoyaron a Peralta porque consideraban que el candidato opositor Eduardo Costa (UCR) pertenece a «los grupos que intentaron destituir el gobierno popular en 2008 y, posteriormente desde el Congreso, impedir la gobernabilidad». Esta situación, a su juicio, no daba lugar «para la duda o la vacilación».
Como era de prever, el grupo La Cámpora dejó al gobierno nacional al margen de la crisis santacruceña. «Sin su apoyo, hubiésemos perdido el gobierno de la provincia», aseveraron, e insistieron en que el gobierno provincial y los gremios locales «son los responsables de la crisis de nuestra provincia».
«Ellos deben proponer las soluciones a los problemas que ellos mismos crearon. Salvo que ellos sean en sí mismos el problema», asestaron.
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