El remisero ratificó sus dichos y dijo que puede reconocer al acusado

“Lo tengo grabado en mi mente y es el mismo que aparece en la fotos de todos los diarios”, dijo Marcelo Tagliaferro ante el fiscal. Según las fuentes, la pasajera del remís fue la última en morir porque tenía sangre en la suela de sus zapatos.

El testigo clave del cuádruple homicidio de La Plata ratificó frente al fiscal del caso todo lo que venía repitiendo en los días previos ante los medios: que está en condiciones de reconocer el rostro del hombre que él vio en el PH donde ocurrió la masacre.
“Lo tengo grabado en mi mente y es el mismo que aparece en las fotos de todos los diarios”, sentenció Marcelo Tagliaferro, y para corroborar sus dichos, la justicia reprogramó para el próximo miércoles una rueda de reconocimiento que incluirá en la fila al karateca Osvaldo Martínez, el principal sospechoso, único detenido que tiene la causa y dueño de la cara que el chofer jura recordar.
Frente al fiscal Álvaro Garganta, Tagliaferro insistió en apuntar contra la pareja de Bárbara Santos. Explicó que el sábado a la noche dejó a la pasajera Marisol Pereyra en la puerta del PH ubicado en la calle 28 al 400, en el barrio La Loma de La Plata, y que esperó estacionado para cobrar el viaje. Sin embargo, el que salió fue un hombre, el mismo que es sindicado como el autor de los cuatro homicidios.
Según la reconstrucción de los investigadores, el domingo, unos minutos después de la medianoche, Santos, de 29 años; su madre Susana de Barttole, de 63; su hija Micaela Galle Santos, de 11; y Pereyra, de 30, fueron asesinadas a golpes y puñaladas. Los peritos determinaron que el matador actuó por una “explosión de ira”, de manera secuencial y en no más de seis minutos. En cada una de las ejecuciones hubo saña y el arma homicida alternó entre una cuchilla y un palo de amasar.
“El testimonio fue muy sólido. Detalló el recorrido y tiempo del viaje, algo que puede probar porque su auto tiene GPS, y los cruzamientos de llamadas y mensajes de texto que hizo durante la espera también se pueden contrastar con la empresa de celular. Todo lo que dijo tiene respaldo tecnológico”, reveló una fuente que presenció la declaración del testigo clave.
Tagliaferro volvió a relatar que el sospechoso le pidió que se fuera y aseguró tener estampadas en su Chevrolet Corsa las huellas digitales del presunto criminal, que todavía están siendo cotejadas por los agentes de la Policía Científica (ver recuadro).
En poco más de las dos horas que duró su declaración, el chofer también aprovechó para desmentir las versiones que lo ubicaban en una relación sentimental con Pereyra. Sólo admitió que su ocasional pasajera le venía confesando “sus ganas de salir” pese a la negativa de su pareja y que él aprovechó la oportunidad de “invitarla a tomar un café”.
“El testigo se la jugó porque nadie se quiere meter en el quilombo que significa señalar a un presunto asesino. Pero él está seguro y no es una persona que la llevaron de la mano a declarar”, reflexionó un vocero del caso.
La nueva citación a Tagliaferro se produjo luego de que su testimonio fuera cuestionado por la defensa del único imputado.
Ya en la calle, mientras se retiraba de los tribunales acompañado por el abogado Fernando Burlando –representa a la familia de Marisol Pereyra como particular damnificado–, Tagliaferro fue escueto: “Sólo dije lo que vi y lo que sé.”
A la noche, más tranquilo, el chofer confesó que desde el hecho no pudo volver a trabajar. “Además del shock, estoy perdiendo plata”, admitió.
Después de las dudas que toda instrucción conlleva al comienzo, el fiscal Garganta tuvo ayer una jornada de certezas. Los peritos le informaron que la pasajera de Tagliaferro fue la única víctima con rastros de sangre en las suelas de sus zapatos. El dato confirma que Pereyra llegó a la casa cuando el asesino ya había concretado el homicidio de las otras tres mujeres o que lo interrumpió en plena matanza.
Los investigadores sospechan que al ingresar a la escena del crimen, Pereyra pisó un charco de sangre que había en el living y que no alcanzó a escapar porque el homicida la atacó por sorpresa. De esta manera, la secuencia de las muertes ubica en primer lugar a la familia, y luego a la amiga.
“La chica llegó en el peor momento”, concluyó una fuente de la fiscalía. < Fuente: Tiempo El Argentino