Una larga fila de camiones cargados con suministros para las fuerzas de la OTAN en Afganistán quedó paralizada en el paso fronterizo paquistaní de Torjam, en la región tribal de Khiber, a la espera de que «veamos si somos aliados o enemigos», según palabras del ministro de Interior de Islamabad, Rehman Malik.
El cierre de uno de los dos pasos fronterizos hacia Afganistán, y la principal ruta de abastecimiento para los 152.000 soldados extranjeros en el país asiático, se produjo pocas horas después de que Islamabad acusara a helicópteros de la OTAN de violar su espacio aéreo y matar a tres a tres soldados del cuerpo paquistaní de fronteras. Hasta ahora los ataques con aviones no tripulados eran la forma de operar de Estados Unidos contra los santuarios de Al Qaida en suelo paquistaní —ataques que este mes de septiembre han alcanzado la cifra récord de 21—, pero en la última semana al menos en tres ocasiones, según oficiales paquistaníes, helicópteros de la OTAN habrían cruzado la frontera y disparado contra distintos objetivos, lo que constituye un cambio operativo importante.
Los analistas paquistaníes explican este cambio argumentando que «la comunidad internacional ha perdido la paciencia por la pasividad de las fuerzas de seguridad paquistaníes en la lucha contra Al Qaida», pero los dirigentes de Islamabad, cuyos servicios de inteligencia cooperan con Estados Unidos en los ataques con aviones no tripulados desde 2008, han puesto el grito en el cielo y usado el arma del cierre de la frontera como medida de presión.
Los mandos de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF) en Kabul reconocieron que sus aparatos cruzaron la frontera en la zona de Mand-to-Kandao, situada en la demarcación tribal paquistaní de Kurram, y «en defensa propia» mataron a «varios individuos armados» que trataban de «disparar fuego de mortero contra una base de la coalición». Una versión muy diferente a la del Estado Mayor paquistaní que acusa a los helicópteros de «lanzar dos misiles» contra «un puesto fronterizo».
Conexión internacional
El incremento de ataques con «drones» y el cambio de estrategia con la entrada de helicópteros de ISAF en el norte de Pakistán, principal refugio de Al Qaida, se produce en un momento en el que Alemania, Francia y Reino Unido se encuentran en alerta por el riesgo de una acción yihadista al estilo de la sufrida por Bombay en noviembre de 2008. Los asaltos simultáneos contra dos hoteles de lujo, una estación de trenes y un centro judío causaron en la capital financiera de la India 166 muertos.
Fuente: ABC