Tras gozar de un día libre, Boca volvió a entrenarse y Falcioni se desayunó con una de esas noticias que nadie quiere escuchar: Juan Román Riquelme sufre un desgarro en el isquiotibial izquierdo y se perderá, como mínimo, el clásico del domingo frente a Independiente. “Es mejor parar un partido para recuperarme de la mejor manera. Si juego, la lesión puede ser mayor y perderme 3 o 4 partidos”, manifestó el enganche xeneize.
Riquelme estuvo en duda hasta último momento para enfrentar a San Lorenzo, pero finalmente fue titular. Evidentemente el esfuerzo realizado le pasó factura y ahora deberá descansar para no empeorar el cuadro (desgarro de grado uno). “Sabía que iba a estar como hoy”, reconoció el diez, consciente de la apuesta que hizo al jugar contra el Ciclón.
Por su parte, Falcioni consideró: “Es nuestra referencia, nos da la pausa, lee muy bien el juego y esos jugadores no son reemplazables. Espero que pase rápido”. A pesar de su resignación, el entrenador ya trabaja para definir cómo intentará disimular la ausencia de quien habitualmente maneja los hilos del equipo. Su reemplazante natural, Leandro Gracián, ya se encuentra recuperado de su luxación de codo, pero acumula un mes de inactividad, por lo que no parece una opción factible. Otra variante que maneja Pelusa es que Viatri se retrase unos metros y Mouche ingrese para acompañar a Cvitanich en la delantera. La tercera alternativa consiste en que Walter Erviti asuma el rol de organizador. En ese caso, la incógnita pasaría por ver quién ocupa el sector izquierdo de la mitad de la cancha, ya que Nicolás Colazo aún continúa lesionado.
Para colmo de males, Juan Insaurralde padeció un esguince en la rodilla derecha y Rolando Schiavi, un traumatismo en el muslo izquierdo. La única buena fue la recuperación de Rivero. Toda una enfermería.
Fuente: La Razón