El Gobierno porteño presentará en la Legislatura un proyecto de ley para prohibir el acampe en espacios públicos y el corte de calles y avenidas por parte de piqueteros o grupos de protesta de cualquier índole. Por otro lado, se busca amparar a quienes se encuentran viviendo en situación de calle en toda la Ciudad. El proyecto para mediar ante la problemática que aqueja a la Ciudad a partir de cortes y acampes en calles y avenidas, así como el dar una solución a quienes están en situación de calle, viviendo y durmiendo en las mismas, partió de un diseño del ministro de Ambiente y Espacio Público, Diego Santilli, quien tomó como base las medidas implementadas, con éxito en la ciudad de Nueva York, a partir del gobierno del alcalde, Michael Bloomberg, y que posteriormente adoptaron las principales capitales europeas.
La situación actual de los «sin techo», a partir de cifras oficiales porteñas, es 1.300 personas que viven de forma permanente en la vía pública. El Gobierno de la Ciudad cuenta con cinco paradores que tienen 1.500 camas y promedian el 80% de ocupación. El proyecto quiere ofrecer a estas personas, como en la actualidad, un espacio «donde dormir, un techo temporario, comida y baño». Y, además, dar una respuesta a las innumerables quejas que reciben a diario los CGP Comunales por parte de los vecinos que ven invadidos las veredas de sus casas o locales por los mismos.
Asimismo, estadísticas provistas por el Gobierno de la Ciudad hablan que entre marchas, manifestaciones y actos políticos, durante el 2010 se realizaron al menos 340 cortes de calle, un promedio de 1,4 por día laborable. Al respecto del 2011, las cifras oficiales revelan, que en el centro de la Ciudad, sólo entre los meses de abril y junio del 2011, hubo cuatro piquetes por día.
El propósito de esta ley, que partirá de la Jefatura de Gabinete porteño, busca contar con una herramienta legal, que en la actualidad no existe, que prohíba la instalación de carpas y cortes en las calles y la permanencia de personas en situación de calle, dado que en muchas ocasiones estos últimos se niegan a recibir asistencia por parte de los operadores del programa «Buenos Aires Presente» (BAP), responsables de trasladarlos a los refugios de la Ciudad.
De prosperar esta legislación, los operadores sociales podrán contar con el apoyo y custodia de la Policía Metropolitana, quien a su vez tendrían autoridad para liberar calles y avenidas cortadas por acampes, que actualmente es de jurisdicción de la Policía Federal.
El legislador del PRO, Patricio Di Stéfano, señaló al respecto de la problemática de las personas que viven en la vía pública: «Dormir en la calle es un tema grave que nos preocupa y queremos dar una solución. Va a ser una de las prioridades del Gobierno para los próximos meses» así como el tener regulado, que «no se va a poder acampar más en el espacio público» señalando «como sucede en todas las ciudades del mundo».
Por su parte el diputado Cristian Ritondo, presidente del bloque PRO, manifestó: «La idea es proteger a los que duermen en la calle y llevarlos a nuestros refugios para que el Estado esté presente. Vamos a trabajar para consensuar este proyecto con las otras fuerzas políticas».
Pareciera quedar demostrado un cambio en la gestión de Macri y que el objetivo del nuevo mandato del PRO, es radicalizar diversas políticas públicas que históricamente aquejan a la Ciudad y que con la revalidación de la gestión luego de las elecciones, se podrían llevar a la práctica. Estando dentro de las medidas a contemplar la de modificar el Código Contravencional, siendo una de ellas la de penar a quienes realicen pintadas en la vía pública.
Desde la Jefatura de Gabinete, son conscientes que una ley que abarque estas temáticas cuenta con el amplio apoyo de los vecinos, pero contemplan que conllevara un costo político. Al respecto de la por hora llamada «Ley Anticampe», se pudo conocer, por fuentes calificadas, que la ley sólo afectaría a aquellos que duermen en posición horizontal, es decir, con colchones en el piso, no a los que descansan en el asiento de una plaza, tal como se procede en Nueva York.
Por el momento se desconoce si se aplicará en forma integral la legislación neoyorquina, que abarca no solo la asistencia de un espacio para dormir, comer e higienizarse, sino que además conlleva un sistema de refugio de una familia por 10 meses aproximadamente, brindando en forma gratuita asistencia médica, asistencia a escuelas de los niños, búsqueda de empleo o de reinserción laboral y social, dado que en muchos de los casos, quienes están en condición de calle no sólo es por pobreza, sino por enfermedades mentales.
El sistema de Michael Bloomberg incluye además pasajes tanto de micros como de avión a los necesitados que tengan familiares dispuestos a ayudarlos. Estos vales se emiten con la condición de que el receptor será transportado a la ciudad donde un miembro de la familia dispuesto está a la espera de ayudarlos.
Quien haya visitado, en la última década New York tanto de día o de noche, no se encuentran personas indigentes por sus calles. No existen, no se ven, los antes llamados por los argentinos «crotos», calificativo que proviene del apellido «Crotto», cuya historia relata que siendo Gobernador de la provincia de Buenos Aires, José Camilo Crotto (1864-1936) decretó una ley que «permitía a los trabajadores rurales, llamados ‘peones golondrinas’, viajar gratis en los vagones de carga vacíos, para trasladarse a las diferentes localidades donde presumían poder hallar trabajo transitorio en el campo.
En un principio se les llamaba «los hombres de Crotto» y luego simplemente «broto». Con el tiempo, se deformó el término haciéndose extensivo a personas menesterosas, o como sinónimo de vago, mal vestido, sucio, sin vivienda y trabajo.
Fuente: http://www.adnciudad.com