Repensando las primarias obligatorias


El escenario nacional presenta una fuerte concentración de votos. La Presidencia, la oposición y los movimientos de cada uno, bajo el análisis de la pluma del titular del Centro de Estudios Nueva Mayoría, Rosendo Fraga.
*Por Rosendo Fraga

Que los tres candidatos del PJ sumaran 70% no es nuevo. En 2007 sumaron 72% y en 2003 63%. Cada vez hay menos peronistas, pero cada vez el peronismo saca más votos porque representa a sectores más contradictorios. La crisis está en el no-peronismo y la dificultad del radicalismo de reformularse tras la crisis de credibilidad que le generó el Pacto de Olivos.

Además, la cuestión es que en el corto plazo probablemente Binner sea el segundo, dado el enojo de los votantes opositores con los restantes candidatos. Eso puede llevar a que voten por programas de centro-izquierda el 23 de octubre tres de cada cuatro votantes o más. La cuestión es si un Macri 2015 puede replantear la política sobre ejes más ideológicos de opción. A ello se agrega que la Argentina se ha quedado sin partidos y este es un problema central para la calidad institucional.

Sólo en cuatro distritos Cristina Kirchner no llegó al 40%: San Luis, Ciudad de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba. Estos últimos tres fueron sus peores resultados después de San Luis. Siempre se dijo que así como los distritos chicos crearon un clima favorable al oficialismo, estos tres lo creaban a favor de la oposición. A ello hay que agregar que desde el 3 de julio los resultados no fueron los esperados en general. Que Fabiana Ríos revirtiera en la segunda vuelta los 8 puntos en su contra en la primera no era lo esperado; que en primera vuelta Macri ganara por 10 puntos era lo esperado, pero no por 20; que en Santa Fe Del Sel quedara a 3 puntos del Socialismo no era lo esperado; que en la segunda vuelta Macri ganaba por 20 ó 25 puntos era lo esperado, pero lo hizo por 30; y en Córdoba se esperaba que De la Sota ganara por 5 ó 6 y lo hizo por 15. A nivel nacional se esperaba entre 40 y 45 puntos para el oficialismo y fueron 50. Hay una constante en cuanto a que los resultados suelen superar lo esperado.

Dentro del oficialismo, el triunfo en la preelección con el 50% favorece más a sectores como La Cámpora y la Gran Makro que liderada Amado Boudou. Seguramente ganarán espacio y poder, aunque es discutible si sumaron votos o no. En el corto plazo gobernadores y sindicatos pierden poder, pero siguen siendo esenciales para gobernar.

El dato más sorprendente de la preelección, no es que la candidata oficialista haya obtenido 50%. Ello sucedió también con Alfonsín y con Menem, y Perón e Yrigoyen superaron el 60%. En la región superaron el 50% Evo Morales y Rousseff, y Piñera, Santos y Mujica en segunda vuelta. Lo que nunca sucedió en Argentina y en la región es que el segundo quedara con sólo 12 puntos. Este es el dato más sorprendente y muestra que la oposición no supo articularse. En 2007 entre Lavagna y Carrió sumaron 41%; en cambio ahora, entre Alfonsín y Duhalde sólo 25%. En este marco, Binner es el candidato opositor mejor posicionado, porque obtuvo más de lo esperado y puede ser el segundo el 23 de octubre.

En cuanto a los candidatos frustrados de la oposición no compitieron por diversas causas, pero la común es que las posiblidades de ganar eran muy bajas. Por eso Macri postergó aspiraciones para 2015 y algo similar sucedió con Sanz. Pero hay que tener presente que los tres liderazgos políticos contemporáneos de Argentina, se gestaron a partir de ganar elecciones que estaban perdidas: Alfonsín contra el peronismo, Menem contra Cafiero y Kirchner en 2003. Quien es líder político suele tomar este tipo de riesgos.

La izquierda neta no tuvo una votación importante, porque el centro-izquierda terminó siendo una alternativa relevante tanto a través del kirchnerismo, como mediante el Frente Amplio Progresista. Pero en el caso de Altamira, haber superado el 1,5% de los votos es percibido como un triunfo relativo.

(*): Director del Centro de Estudios Nueva Mayoría