El país no está a salvo del default de EE.UU.

Si se concretara la hipótesis de un default en Estados Unidos, la Argentina sería afectada por un escenario de mayor volatilidad financiera y de baja en el nivel de actividad mundial.

Cuando falta muy poco para el Día D (el martes), economistas consultados por LA NACION opinaron que la peor vía de contagio de esta potencial cesación de pagos sería un escenario parecido al de la crisis de 2009, que en la Argentina causó recesión –el Gobierno sólo admitió un estancamiento– y malhumor político. Ese año, el kirchnerismo sufrió una derrota en las urnas . De todos modos, los analistas creen que se llegará a una solución antes del martes.

En su opinión, el problema en Estados Unidos es, claramente, de raíz política , y por lo tanto expresaron que aunque haya un atraso en los pagos por un par de días, existen los recursos para salir rápidamente cuando la oposición republicana acepte levantar el techo de la deuda del gobierno federal.

Daniel Marx, Daniel Artana, Hernán Lacunza, Lisando Barry y funcionarios consultados por LA NACION destacaron que, como el gobierno argentino está al margen de los mercados voluntarios de deuda, el perjuicio local sería menor que en otros países más conectados.

Pese a que el presidente de la Comisión Nacional de Valores (CNV), Alejandro Vanoli, afirmó que «la Argentina esté relativamente inmunizada», los analistas afirmaron que las inconsistencias que exhibe el «modelo» -inflación y debilidad en las cuentas fiscales y externas- se harían más visibles en un contexto crítico global. «En la crisis de 2009 la Argentina sufrió una caída del 3% de su PBI y al gobierno ese efecto le costó una elección», recordó Daniel Artana, de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL).

Al respecto, sostuvo que «ningún país se puede aislar de una crisis en Estados Unidos, ni siquiera las economías latinoamericanas, por más sólidas que se presenten».

El ex secretario de Finanzas y titular de la consultora Quantum, Daniel Marx, afirmó que un default de Estados Unidos «es un evento con consecuencias inimaginables», aunque afirmó que es más posible un atraso que una cesación de pagos efectiva. De inmediato, aclaró, si este episodio afectara la tambaleante recuperación norteamericana, podría haber una baja en el precio de las materias primas que exporta la Argentina.

Estados Unidos sólo concentra un 8% de las exportaciones argentinas, pero la clave es saber el efecto de una nueva crisis internacional sobre dos actores clave para la economía local: China y Brasil, que tienen en sus reservas bonos del Tesoro norteamericano.

La Argentina, tras el default del 2001, abandonó esa inversión hace varios años, por el temor a sufrir embargos de los bonistas que quieren recuperar sus ahorros.

Por esta razón, fuentes oficiales indicaron a LA NACION que no prevén mayores alteraciones financieras por esta volatilidad externa, causada también por la crisis europea.

Ya se nota un impacto claro de este fenómeno sobre la bolsa local (ayer cayó 2,9% el Merval), pero no sobre los bonos soberanos.

La fuentes oficiales también destacaron que, mientras el Gobierno pueda seguir pagando su deuda soberana con reservas del Banco Central, no necesitaría someterse a los vaivenes del mercado, pese a que el ministro de Economía, Amado Boudou, pretendería colocar un bono en 2012. En todo caso, otra fuente admitió que posiblemente el escenario para realizar esta colocación -forzada por menores transferencias del BCRA al Gobierno y una baja en los superávits- sería «más hostil», o sea, a una tasa mayor.

No mover piezas
De todos modos, la orden que tiene el equipo económico es no mover las piezas con el mercado al menos hasta las elecciones de octubre, mientras persiste la intención de llegar a un acuerdo con el Club de París para saldar la deuda de unos US$ 8900 millones acumulada desde 2001.

El panorama aparece más complicado en el corto plazo para las empresas privadas y las provincias que pretendían financiarse en forma voluntaria a tasas que consideraban razonables. «Van a tener que postergar esas emisiones», dijo Hernán Lacunza, jefe de la consultora Empiria y ex gerente general del BCRA.

«El canal financiero está cerrado para la Argentina, así que esto no debería impactarla en ese plano; en el comercial, no debería afectar el precio de las materias primas. Y la fuerte fuga de capitales tiene su propia dinámica», expresó.

Pero el ex secretario de Finanzas Lisandro Barry dijo que «no existen las condiciones externas que imaginaba Boudou hace seis meses para volver al mercado» y opinó que un freno de China «afectará el crecimiento del consumo local».

Esta sería una mala noticia para el Gobierno, que focaliza su energía en potenciar el consumo, a expensas de un alto nivel de inflación y de cierto freno en las inversiones.

Martín Kanenguiser
LA NACION