Caso Solange: un estudio clave fue contaminado por impericia

Un perito que participó de la autopsia de Solange Grabenheimer, la joven de 21 años que fue asesinada en su casa de Florida, en 2007, reconoció ayer que un estudio clave para precisar la hora del fallecimiento fue contaminado por impericia de quien tomó la muestra en la escena del crimen. También criticó que no se haya tomado la temperatura del cuerpo. La data de muerte es algo clave ya que es uno de los puntos más fuertes en los que se basa la acusación del fiscal a la imputada, Lucila Frend.

El médico legista Ramiro González Oliva declaró en el juicio ante el Tribunal Oral en lo Criminal 2 de San Isidro. En la causa actuó como perito de la familia Grabenheimer. El hombre contó que, durante la autopsia, se le extrajo al cadáver el “humor vítreo”, un líquido que se encuentra en el globo ocular y que es una herramienta muy certera para obtener la data de la muerte, tras el análisis de sus niveles de potasio. “Se contaminó porque dio como resultado que Solange llevaba 77 horas sin vida al momento del hallazgo. Es decir, ella habría estado muerta cuando todavía estaba viva”, dijo el experto. La muestra no serviría porque, al momento de obtenerla, la aguja habría atravesado “otros tejidos”. Cuando el defensor Francisco García Santillán le preguntó si esto podría haber sido causado por la falta de idoneidad de quien practicó el estudio, el perito no dudó: “Sí, por supuesto”.

También criticó al médico que fue a la escena del crimen por no haberle tomado la temperatura al cuerpo. “Hubiera sido oportuno conocerla. Si el doctor Eugenio Aranda lo hubiera hecho tendríamos más precisión”, afirmó. Al parecer, Aranda no habría contado con un “necrotermonetro”, elemento indispensable para tomar la temperatura rectal o del hígado. Así, el perito querellante dejó al descubierto las falencias que tuvo la Policía Científica en este caso.

Fuente: LA Razón