Un sacerdote dormía por la madrugada en el sector parroquial de una iglesia de Balvanera. Lo primero que vió cuando abrió los ojos fueron las armas de tres delincuentes. Lo maniataron con los cordones de sus zapatos y lo llevaron a recorrer la basílica a punta de pistola. Se llevaron 3.000 euros, una computadora portátil, un equipo de audio, tres cálices y el dinero de la última misa.
El hombre, de 50 años, aseguró que los ladrones entraron a las 3.30 por una ventana trasera de la parroquia Santa Rosa de Lima, ubicada en Belgrano y Pasco. Cuando llegaron a su habitación, lo redujeron y quedó inmovilizado sobre su cama. En ese lugar cometieron la primer parte del asalto, donde se hicieron con los euros y los objetos electrónicos.
Luego lo soltaron pero le dejaron las manos atadas. El cura fue obligado a caminar con ellos por todo el primer piso del lugar, en busca de más objetos de valor. Finalmente lo llevaron hacia la sacristía. Allí tomaron varios copones, que son los vasos sagrados utilizados durante las celebraciones, cálices y otros elementos costosos de uso ritual.
Poco después hallaron una caja en la cual estaban depositadas las ofrendas que los fieles habían dejado tras la misa del fin de semana. Se llevaron todas las donaciones.
Una vez que consiguieron el botín, los tres asaltantes inmovilizaron nuevamente al sacerdote en la sacristía y lo dejaron allí.
Para evitar ser vistos saliendo por la puerta principal, los hombres se dieron a la fuga por una ventana de la iglesia que da a Venezuela.
“Esta zona de noche se convierte en un lugar totalmente marginal. Nos roban de todo: un florerito, las alcancías, un dispenser y hasta los micrófonos. Tenemos que estar muy atentos”, afirmó el cura.
Fuente: La Razón