Moyano y un acto para mostrar su fuerza política


El titular de la CGT tiene planeado “reventar” hoy la 9 de julio con su acto por el día del Trabajador, como una manera más de presionar por espacios de poder dentro del kirchnerismo. La mala imagen de Moyano ante la sociedad que no ayuda los planes del kirchnerismo, y por qué estas acciones del camionero pueden ser las mismas que lo lleven a su destrucción política.
“Quien todo lo quiere, todo lo pierde”, es uno de los refranes que están incrustados en la sociedad y que sirve como una de las tantas verdades sociales a las que se suelen servir los medios a la hora de hablar de ciertos hechos de la realidad, y que mejor que acudir a una de ellas a la hora de ejemplificar el acto del día de hoy organizado por la CGT que conduce Hugo Moyano en la avenida 9 de julio para celebrar el Día del Trabajador.

El líder camionero está decidido a ir por todo a la hora de pelear por lugares políticos en las listas a diputados nacionales en todo el país, y para ello no escatima recursos a la hora de planear el mayor acto de los trabajadores de los últimos 15 años, donde según los organizadores de la central obrera, esperan juntar entre 500.000 y 700.000 personas.

El acto servirá además como una manera de presionar a la presidenta Cristina Fernández a que se le sigan brindando más beneficios a los gremios ligados al camionero, así como también como una forma de forzar al kirchnerismo a imponer un hombre de su seno como acompañante de la Jefa de Estado en la supuesta reelección de la misma en las elecciones presidenciales del mes de octubre.

Todo esto entra dentro de una estrategia ideada desde la central obrera para ir acorralando al oficialismo a dictar medidas a su favor, y también para acallar las voces K que han salido en las últimas semanas a definir a Moyano como un “piantavotos” y que la alianza con el titular de la CGT más que sumar, lo único que hace es “restar” al proyecto kirchnerista.

La actitud asumida por el líder sindical de querer hacer un paro el pasado mes de marzo por la intención de hacer un paro nacional por el exhorto de la justicia suiza en su contra, abortada a último minuto por la gestión de la Jefa de Estado, sirvió para generar un mayúsculo rechazo de la sociedad hacia las acciones del camionero, que sacando un grupúsculo minúsculo de seguidores, logra tener sobre sí un alto rechazo a su figura en la mayor parte de los argentinos.

A esta amenaza judicial, hay que sumarle la causa abierta en el Juzgado Federal al mando de Norberto Oyarbide, por los medicamentos truchos, y que tiene como una de las líneas de investigación, a la obra social del sindicato de Camioneros por la entrega de troqueles apócrifos, que le hace pasar al líder de la CGT un momento por demás complicado ante la Justicia.

Un estudio realizado por la consultora Opinión Autenticada de Cecilia Valladares, marcó que el 79% de los argentinos consideró negativo el impacto de la medida que casi implementa la CGT para delimitarle el campo de acción al gobierno. El 69,5% de los entrevistados aseveró que el anuncio afectó de manera negativa la imagen de Moyano, a la par que un 37,5% consideró que el principal afectado fue el Gobierno nacional.

La mala imagen ante la sociedad que tiene el líder de la central obrera, es uno de los motivos que lleva a que muchos hombres del oficialismo piensen en que debe dejar de mostrarse tan cercano a la presidenta, ya que eso le puede hacer ganar algunas batallas internas de poder dentro del PJ, pero la más importante de las batallas, como son las elecciones de octubre puede llegar a complicarse para el kirchnerismo si se sigue mostrando con personajes que no caen para nada bien en la sociedad, sobre todo en la clase media y en el electorado independiente.

A todo esto, hay que sumarle las constantes rencillas internas entre la tropa que acompaña al camionero y distintos miembros del oficialismo. Esto también pudo verse en la fuerte repulsa que tiene en la juventud K la figura del titular de la central obrera y las persistentes peleas entre la Juventud Sindical que conduce Facundo Moyano y La Cámpora, agrupación de la cual uno de sus líderes es el hijo presidencial, Máximo Kirchner.

La alianza estratégica que supo mantener el kirchnerismo con Hugo Moyano parece estar quebrándose paso a paso, dejando al descubierto que la misma no era inquebrantable como muchos suponían, y que en caso de seguir por mucho tiempo más los desplantes de uno y otro sector, pueden llevar a que la convivencia política y sindical en la Argentina penda de un hilo fino, donde cualquier hecho puede romperlo, con consecuencias impredecibles para la realidad nacional.

Es así que en las altas esferas K ya han comenzado a bajarle el pulgar cada vez más a Moyano, de ahí la poca preponderancia que haya tenido en muchas de las últimas medidas lanzadas por el Ejecutivo, poniendo cada vez más en un lugar preponderante a otros dirigentes como Julio Piumato y Omar Plaini, que trabajan en forma denodada por el proyecto K.

Más allá que el acto de hoy sea una impresionante manifestación de poder por parte de Moyano, sacando a decenas de miles de personas a la calle a su favor, pareciera que su impronta sobre el discurso oficial va perdiendo adeptos paso a paso, lo que sirve no sólo para desgastar su figura ante la sociedad, sino también ante los jefes gremiales, sumando cada día más jerarcas de la CGT que comienzan a mirar de reojo al camionero por sus actitudes.

Es dable terminar este artículo de la misma manera que se empezó, es decir, con un dicho popular que sirva para graficar la situación que se vive hoy en día entre el kirchnerismo y el titular de la CGT, y que mejor que aquel que dice “quien siembra vientos recoge tempestades”.
Fuente: www.agenciacna.com