Lo que une y desune a la tropa opositora

El llamado de los máximos referentes de la política nacional a armar un frente conjunto para pelear la presidencia al kirchnerismo, abrió el debate en la oposición. Qué es lo que une y desune a la oposición en la posibilidad de alcanzar acuerdos electorales que sirvan para destronar al oficialismo de lo más alto del poder.

«Hay un anhelo de la población de terminar con la dispersión de las fuerzas opositoras», señaló en el día de ayer el ex presidente Eduardo Duhalde en un acto homenaje a Raúl Alfonsín a dos años de su fallecimiento, lo que despertó inmediatas suspicacias sobre la posibilidad de vislumbrar un acuerdo entre diferentes partidos para enfrentar al kirchnerismo en las elecciones de octubre.

La realidad marca que esta idea de Duhalde tenga poco viso de poder llevarse adelante, más que nada por las fuertes diferencias que hay al interior de las fuerzas que componen la oposición, que hace casi imposible una unidad de acción de las fuerzas anti-K.

Desde el propio Peronismo Federal, el ex presidente brega por una unidad de acción con Macri, el radicalismo y el Socialismo, pero a su vez están los hermanos Rodríguez Saá, que plantean ir solamente con el peronismo, confiando ampliamente en la fuerzas de las ideas del General Perón, no aceptando alianzas con sectores no peronistas; a lo que se suma Mario Das Neves y Felipe Solá, que si bien saben de sus pocas posibilidades de llegar a Balcarce 50, también son conscientes de su poca capacidad para construir acuerdos por fuera del peronismo clásico.

La centroderecha nacional sin dudas está encarnada por el jefe de gobierno porteño Mauricio Macri, quien a la luz de las encuestas que lo muestran como el opositor mejor posicionado ante la sociedad, asume un rol de liderazgo de la oposición que no le calza, ya que su imposibilidad de alcanzar acuerdos programáticos no van más allá del Peronismo Federal, principalmente Eduardo Duhalde y Felipe Solá, más allá de la buena relación que lo une al precandidato radical Ernesto Sanz.

Otro sector de la oposición sumamente dividido es el de la centroizquierda nacional, que con partidos como la Unión Cívica Radical, el Partido Socialista, Proyecto Sur, Generación para un Encuentro Nacional (GEN) y la Coalición Cívica, parece no encontrar el rumbo y sumergirse en discusiones estériles que aleja a su electorado más que acercarlo.

La negativa de Pino Solanas y Proyecto Sur a ser el “furgón de cola del radicalismo”, rompe con cualquier posibilidad de acuerdo con el centenario partido, complicando también las chances de lograr una alianza con el Socialismo y el GEN, consiguiendo sólo un compromiso de ayuda mutua con el Frente Cívico de Luis Juez en Córdoba.

El no querer formar un bloque opositor progresista junto al radicalismo, además de decir públicamente que con Elisa Carrió y Julio Cobos, no puede compartir un proyecto en común, impide la unidad completa del sector e invita a pensar que las divisiones van a seguir latentes sin la posibilidad de alcanzar nada más que acuerdos parciales a nivel parlamentario. El sueño del cineasta, es lograr que Margarita Stolbizer y el Socialismo se sumen a su cruzada anti-bipartidista, armando un fuerte polo progresista que sirva para romper con los clásicos partidos que gobiernan el centro de la escena a nivel nacional desde hace más de medio siglo.

Dentro de la UCR, quien parece contar con mayores posibilidades de lograr mayores acuerdos políticos con las demás fuerzas opositoras, es Ricardo Alfonsín, que con una buena imagen pública logra captar adeptos independientes y hasta del propio peronismo; no pasa lo mismo con los otros referentes del radicalismo, como lo son Ernesto Sanz y Julio Cobos, que tienen menos margen de maniobras para lograr consensos con fuerzas cercanas al radicalismo, más que nada por su visión más ortodoxa de la economía y de la vida social del país, que los llevan a generar reparos en otros sectores de la centroizquierda.

Al hijo del ex presidente le juega en contra de lograr consensos justamente el tener detrás suyo a personas de su partido que poco tienen que ver con un proyecto nacional, y que han estado sumergidos en lo peor de la vieja política a lo largo de las últimas décadas. Además, el recuerdo de la hiperinflación, las leyes de impunidad y del Pacto de Olivos que realizó su padre, le hacen perder votos en un amplio sector del electorado. Su buena relación con Carrió, Stolbizer, Binner y Cobos, le abren un frente de oportunidades de posibles alianzas electorales con otros referentes progresistas, que le puedan abrir la chance de lograr el sueño de llegar a la Casa Rosada.

La Coalición Cívica, principalmente su líder, la diputada nacional Elisa Carrió, le juegan a favor en lograr una alianza que reedite el Acuerdo Cívico y Social del 2009, su profunda ética republicana y la actitud de basar la política en la honestidad, austeridad e integridad de los funcionarios públicos, es el principal punto en común que tiene la chaqueña con todos los demás miembros del espacio. Sus diferencias con Julio Cobos y con Ernesto Sanz, hacen improbable un acuerdo programático con el radicalismo en caso de que ellos ganen la elección interna del centenario partido, aunque si el ganador resultara Ricardo Alfonsín, la posibilidad de un acercamiento con el partido fundado por Leandro N. Alem sería más viable.

La unidad de la oposición para romper con la hegemonía oficial en el Parlamento es algo por lo cual el mandatario santafesino Hermes Binner brega constantemente, para que a partir de ese trabajo conjunto se puedan lograr acuerdos mayores a lo meramente legislativo. Su capacidad de gestión es valorada por el resto de los miembros del progresismo, aunque en los últimos tiempos se ha visto debilitado por no poder contener la interna que sufre hoy en día el Socialismo en su provincia, entre su candidato Antonio Bonfatti y el senador Rubén Giustiniani, que ha dividido al PS en dos, con posiciones muy disímiles una de otra, y que puede significarle un fuerte dolor de cabeza de cara al futuro inmediato.

La buena relación que Margarita Stolbizer mantiene con Alfonsín y Sanz en el radicalismo, sumado a las excelentes relaciones que mantiene con el Socialismo y con Pino Solanas, la lleva a ser una de las personas más codiciada por los otros espacios para que sea cabeza de lista en el mayor distrito electoral del país, debido a los excelentes números que cosecha en todos los sondeos de opinión. La relación ambivalente que mantiene con Elisa Carrió, la enemistad política con su coterráneo Martín Sabbatella, y el poco predicamento que tiene su discurso en el vicepresidente Julio Cobos, invitan a pensar en poco probable algún acercamiento político de su parte hacia estas fuerzas.

En este estado de situación se encuentra la oposición por estas horas, y más allá de los deseos de muchos de sus miembros de lograr grandes acuerdos políticos que sirvan para enfrentar con ánimos de triunfo al kirchnerismo en las elecciones de octubre, la realidad muestra que las divisiones y las diferencias pueden más que lo poco que acerca a cada una de ellas.
Fuente: www.agenciacna.com