Los autos abandonados, una postal de las calles porteñas

Son coches viejos que la gente los deja porque no los puede arreglar o porque tienen problemas de papeles. La Paternal, Villa Crespo, Palermo y Villa del Parque son los barrios en donde más vehículos se levantan.

La imagen de autos abandonados o destartalados en las calles porteñas no es nueva. Sin embargo, es una postal que pareciera multiplicarse con el paso de los meses. Los datos oficiales le dan fuerza a esta percepción: hoy se retiran entre dos y tres vehículos por día, cifra muy superior a la de años atrás. La Paternal y Villa Crespo son los barrios de donde más autos se sacaron en los últimos meses.

Las autoridades de Seguridad Vial de la Ciudad habilitaron un correo electrónico (vehiculosabandonados@buenosaires.gob.ar) para recibir las denuncias de los vecinos. Allí, durante el año pasado tuvieron casi 1.500 reclamos. En base a esas denuncias levantaron 780 vehículos, mientras que en 2009 lo habían hecho 649 veces. De las estadísticas, además, se desprende que La Paternal, Villa Crespo, Palermo y Villa del Parque fueron los barrios de donde más autos se acarrearon. La pregunta inmediata que surge es por qué se dejan rodados abandonados. Las autoridades dicen que hay varias explicaciones, pero hay dos que se repiten: gente que por problemas económicos no repara su coche ya que en general son unidades muy viejas y lo deja en la puerta de su casa por mucho tiempo; y problemas de documentación, que le impiden a una persona circular con normalidad por la Ciudad. “Un vehículo no se ‘autoabandona’. Siempre hay un responsable. Es lo mismo que con las bolsas de basura que se dejan en cualquier lugar. Sería bueno revisar lo que hacemos cada uno de nosotros como ciudadanos”, le dijo a La Razón Pablo Martínez Carignano, director de Seguridad Vial de la Ciudad .

Ahora bien, ¿cuál es el proceso del acarreo? En primer lugar se coloca un sticker en el auto con la intimación a sacarlo en el lapso de 10 días hábiles; si sigue ahí, se traslada a una playa de Barracas (Herrera y Río Cuarto). Luego se rastrea por cédula al titular y si éste no responde, se lo compacta y la chatarra se manda a fundir.

Fuente: La Razón