Mutilan a un colectivero porque no los llevó gratis

Eran cerca de las once de la noche del lunes cuando el chofer Eduardo Barrios (33) daba la última vuelta en el interno 808 de la línea 505, en San Francisco Solano. Había varios pasajeros que iban sentados, entre ellos, dos jóvenes que habían subido a mitad del trayecto y le pidieron viajar gratis.

Barrios se negó, los muchachos pagaron el boleto y se sentaron en los asientos de atrás .

Cuando casi todos los pasajeros habían bajado y faltaban apenas tres cuadras para llegar al final del recorrido, en Burzaco, los jóvenes se pararon y atacaron al chofer. Y uno de ellos le cortó el dedo índice de la mano derecha con una hachuela (una herramienta que usan los albañiles).

“ A todos ustedes hay que cortarles los dedos porque son ortivas ”, le gritaron a Barrios antes de bajarse y salir corriendo, según relató una fuente policial a Clarín . Como pudo, Barrios manejó hasta la terminal, donde pidió ayuda. Enseguida lo llevaron al hospital zonal y después a un centro médico en Villa Crespo. Sus compañeros, en señal de protesta y para exigir más seguridad, no circularon hasta las 8 de la mañana.

Barrios fue el segundo colectivero atacado en menos de 24 horas en la zona sur del Conurbano . El otro hecho ocurrió el lunes a la madrugada en Florencio Varela, no muy lejos de Burzaco, donde fue agredido el chofer de la 505. Esta última línea va desde San Francisco Solano a Adrogué y Burzaco.

“Esto fue saña, ni siquiera un robo. Fue gente que buscaba agredir al colectivero porque les hizo pagar el boleto. Es una locura. Sufrimos varios robos en la zona pero nunca este tipo de violencia”, dijo a Clarín uno de los delegados de la línea que prefirió no dar su nombre. Según Marcelo Schiebe, director del centro médico, Barrios fue sometido en la madrugada de ayer a una cirugía de reimplante. “El paciente se encuentra fuera de peligro, pero el pronóstico del dedo aún es reservado”, explicó el médico en una rueda de prensa.

Barrios hace tres años que trabaja como colectivero y tiene una hija pequeña. Su esposa Andrea ayer no se despegó de su lado en todo el día. “Alguna vez pensé que algo de esto podía pasarle, porque recorren zonas bastante peligrosas. Por suerte pudo manejar hasta la terminal y pedir ayuda”, dijo la mujer apenas llegó a la clínica acompañada por su suegra.

Fuente: Clarín