Camas separadas, una moda que gana seguidores

Es una tendencia que crece en EE UU pero que aquí también suma adeptos. La opinión de los expertos Se puede compartir el techo pero no la cama. Esa parece ser la premisa de muchas parejas que, en el comienzo de la segunda década del siglo XXI, ven con muy buenos ojos la idea de compartir la vida pero no el sueño.

Si bien es una tendencia con fuerte presencia en países como Estados Unidos o Inglaterra, según varios expertos, los ronquidos, las patadas, el insomnio, el sonambulismo u otras rutinas nocturnas como la lectura y la televisión llevan a que cada vez más mujeres y hombres se decidan dormir separados. Y no se trata necesariamente de la antesala del divorcio, sino de una forma de prevenir discusiones a la hora de querer conciliar el sueño.

«Puede resultar algo snob pero son historias mucho más frecuentes de lo que generalmente se cree», apuntan desde la Asociación Argentina de Medicina del Sueño, cuyas autoridades aseguran que «los trastornos del sueño no sólo perjudican al que lo padece, sino también al acompañante». Si bien no existen estadísticas oficiales, algunas investigaciones en áreas urbanas de Buenos Aires, San Pablo y México demuestran que el 65% de la población experimenta trastornos del sueño. Y, según una encuesta realizada por la Fundación del Sueño de los Estados Unidos, el 23% de las personas en pareja suele dormir separado por estos mismos motivos.

«El dormir separado es una tendencia que tiene fuertes raíces en países como Estados Unidos o Inglaterra -sostiene el psicólogo platense y especialista en parejas Jorge Zanghelini-. En nuestro medio se ve en menor medida, aunque algunos trabajos de este último tiempo demuestran que es una modalidad que, sobre todo, empieza a tener presencia en sectores de clase media alta. La nuestra es una cultura que tiene sus orígenes en el estilo de vida italiano o español, modelos culturales en los que la cama es el lugar por excelencia de la pareja matrimonial. No sucede lo mismo en países como Estados Unidos».

Lo que dice el especialista local es cierto. En el país del norte, de hecho, se vienen publicando en este último tiempo algunos estudios en el que varios especialistas recomiendan el hábito de dormir separados, una sugerencia que, según explican, tiene como único propósito lograr una mejor calidad de vida en las parejas. Lissa Coffey, portavoz del Better Sleep Council y una de las protagonistas de estos estudios, dijo que ella y su marido tienen distintas preferencias en cuanto a temperaturas y horarios de dormir. Ella usa una frazada eléctrica de su lado de la cama, mientras que él casi no se cubre porque prefiere temperaturas bajas. Coffey se levanta más tarde, por lo que su marido usa un reloj despertador relajante, que no hace mucho ruido.

«¿Qué hicimos nosotros? Primero buscamos ayuda en la Clínica de Trastornos del Sueño de la Universidad de Michigan. Los médicos comprobaron que los ronquidos no solo me molestaban a mí, sino que impedían que mi marido durmiese bien. Le recomendaron un aparato para la boca que mantiene abierta su garganta. Mi estudio confirmó que me muevo constantemente, decenas de veces por hora, toda la noche. Me recomendaron una medicina empleada para prevenir convulsiones. Pero dado que mis movimientos no afectaban mi sueño, optamos por una solución que no involucrara medicinas: empezamos a usar dos colchones en una cama grande, levemente separados».

Los expertos en medicina del sueño coinciden en que el ronquido y el insomnio son los principales trastornos. Según estudios, el 60% de los varones mayores de 40 años ronca, y en las mujeres el porcentaje baja al 28 aunque sube luego de la menopausia. «La tendencia de dormir separados -resume Zanghelini-, está en sintonía con la de tomar ciertos recaudos a la hora de asumir una pareja, como ocurre por ejemplo con los contratos prematrimoniales. Son formas de preservar una individualidad, de encarar una pareja pero asegurando primero lo que es de uno».

Fuente: El Día