Las fiestas por el Bicentenario de la Independencia de México tendrán su punto culminante entre hoy y mañana con un gran despliegue de música, fuegos artificiales y desfile de carros alegóricos, pero la violencia que sacude al país amenaza con eclipsar la celebración.
Más de 80 invitados especiales provenientes de 50 naciones, entre ellos los presidentes de Guatemala, Honduras, El Salvador, Panamá y Colombia, serán testigos de las celebraciones.
El recuerdo del atentado del 15 de septiembre de 2008, cuando dos granadas fueron lanzadas a una multitud que participaba de celebraciones patrias en el centro de la ciudad occidental de Morelia, que causaron 8 muertos y lesionaron a 131 personas, obligó a las autoridades a adoptar previsiones.
Al menos 14 ciudades y localidades decidieron cancelar festejos y otros 14 los modificaron, a raíz de la violencia que desde fines de 2006, cuando el presidente Felipe Calderón proclamó la «guerra» al narcotráfico, causó unos 28.300 muertos, de ellos 8.800 en lo que va de este año.
Se trata, entre otras, de localidades de los estados norteños de Chihuahua, Tamaulipas, Nuevo León y Sinaloa, frontera con Estados Unidos, de Michoacán, en el oeste, y de Guerrero y Morelos, en el sur.
En Morelia, capital de Michoacán, por segundo año consecutivo se canceló la verbena popular que sigue al tradicional «Grito», la noche del 15. En Chihuahua se suspendieron las ceremonias en 5 de los 67 municipios, sobre todo en Ciudad Juárez, la más violenta del país. En Nuevo León y Tamaulipas habrá «vigilancia extrema» en las plazas públicas y zonas estratégicas.
La «zona cero» de los festejos, la avenida Paseo de la Reforma y sus alrededores y el centro histórico de la capital, fue rodeada desde hoy por un cerco de protección con unidades de la policía y el Ejército, perros amaestrados, detectores de metales y francotiradores.
Fuente: Diariohoy