El presidente Inácio Lula da Silva, dijo en un acto con la candidata del PT, Dilma Rousseff, que hay que «extirpar» al partido Demócratas de la política brasileña, dichos por los cuales la oposición le lanzó duras acusaciones. El Demócratas es considerado hoy un partido de centro derecha refundado en 2007 en sustitución del Partido da Frente Liberal (PFL), que a su vez fue la renovación del Partido Arena, el sustento político más importante de la última dictadura militar. Este partido es el principal aliado del PSDB, que candidatea al tucano José Serra a la presidencia y que lleva como compañero de fórmula al legislador de los Demócratas Indio da Costa. «No quiero creer que este pueblo extraordinario de Santa Catarina va a pensar en colocar en el gobierno a alquien de un partido que alimenta el odio como el DEM», afirmó Lula en referencia a las últimas encuestas que dan ventaja en el distrito al candidato opositor Raimundo Colombo. Lula también cuestionó a la «derecha rabiosa» que «llevó a Getulio Vargas a darse un tiro en el corazón» y también impulsó la dictadura militar en el país. «Esa misma derecha intentó hacer lo mismo conmigo en 2005, y no pudo porque tenía un ingrediente más. Yo los tenía a ustedes y ellos nunca pudieron lidiar con un presidente nacido de la clase obrera de este país», enfatizó el mandatario. Ante el embate presidencial, la oposición brasileña acusó a Lula da Silva de comportarse como un «dictador». Paulo Bornhausen, jefe del bloque de diputados de Demócratas, afirmó que el mandatario es un «prototipo de dictador» que no tolera la existencia de fuerzas opositoras y demostró en esta campaña que se comporta como un «nazi facista». Por su parte, el presidente nacional del DEM, Rodrigo Maia, dijo que las declaraciones de Lula demuestran el «desequilibrio del presidente por los últimos episodios» denunciados por la oposición, y que «se aprovecha de su popularidad para intentar pisar a sus adversarios». La campaña hacia las elecciones del 3 de octubre transcurre en medio de un cruce de imputaciones, a raíz de las denuncias opositoras por hechos de corrupción durante el gobierno de Lula en procura de afectar la imagen de Rousseff, que aparece en todas las encuestas como cómoda favorita a ganar en primera vuelta. Hoy se informó que la Policía Federal brasileña abrirá una investigación sobre el presunto caso de tráfico de influencias y sobornos en el que se menciona como involucrada a la ministra de la Casa Civil, Erenice Guerra, y a su hijo. Guerra -quien fue asesora de Rousseff durante su gestión en la Casa Civil- está acusada de estar vinculada con un grupo que cobró comisiones para facilitar contratos con el gobierno, caso por el cual ayer renunció uno de sus asesores denunciados.
Fuente: Télam