¿Acaso no tienen alma, colegas?

Este año ya ha tenido cuatro momentos donde los medios de comunicación tradicionales han demostrado ser lo que son: empresas. Empresas que viven por y para el rating, para mostrar números.

He tratado de explicar por qué el periodismo es tan mierda como todos sabemos que es, saturado de errores idiotas y payasos como rostros que aseguran un contrato de verosimilitud que en realidad no existe.

Aunque lo neguemos mil veces, los periodistas escribimos muy mal, abusando de modismos que afean y empobrecen el lenguaje, que es (o debiese ser) nuestra principal herramienta de trabajo, copiando contenidos de manera descarada y teniendo como vil resultado que no importa el diario o noticiero que lean o miren, la noticia siempre parece la misma, idéntica hasta en los errores.

Esos cuatro momentos fueron el terremoto de febrero, el campeonato mundial de fútbol, la celebración del Bicentenario y el rescate de los mineros atrapados. Cada uno de esos eventos tuvo una cobertura periodística completa.

Sin embargo, en este caso la expresión “completa” no significa otra cosa que repleta de información irrelevante.

No me vengan con huevadas, todos sabemos que 60% de la información que aparece en un medio es relleno. Y relleno de mala calidad. Podemos reflexionar acerca de este periodismo basura, o de como este es un país esquizofrénico y demente que reacciona de la manera más idiota posible a cada una de estas estúpidas “noticias”.

En los cuatro episodios nombrados, las “notas humanas” o “pseudo reportajes” llegaban a 90% del total.

La pregunta que muchos se hacen es ¿es necesario estudiar cinco años para hacer ese trabajo tan mal?

Hace muchos, muchos años

Hubo una época feliz en la que yo era un tímido estudiante de Periodismo. Muchos de mis compañeros vivían soñando lo que sueñan todos los pendejos ingenuos, que es básicamente cambiar el mundo, trabajar en un programa de investigación serio y ganarse el Pulitzer (no siempre en ese orden).

Quizás por mi naturaleza cínica o por ser un poco mayor que la mayoría, mi postura fue siempre la de “esta carrera es una mierda, los periodistas valen hongo, vamos a tomar cerveza”.

Me reí mucho de las nobles intenciones de la mayoría de mis compañeros (quienes seguramente van a renegar de haber sido ingenuos y de haber albergado tales pensamientos).

Pasó el tiempo y mientras yo trabajo por mi cuenta en algo no demasiado periodístico (aunque no del todo ajeno), algunos de ellos llegaron a los medios de comunicación, a trabajar como se supone que debemos hacerlo.

Y son esos mismos compañeros los que veo empezando a pudrirse como todo el resto de los periodistas. A hablar y escribir mal, a olvidar la crítica, a publicar artículos callamperos. Y tengo la obligación moral de preguntar ¿por qué? ¿No se supone que eran ustedes los que iban a hacer un trabajo serio? ¿Los que no iban a venderse al sistema?

No crean que el trabajo mediocre de los periodistas sea resultado de una educación igual de mediocre.

Recuerdo a muchos profesores instándonos a criticar, a destruir, a desarticular los discursos de las esferas de poder.

A investigar, a preguntar, a hacer el trabajo como corresponde. Recuerdo (de las pocas veces que entré a clases) cuando veíamos programas de noticias e investigación para despedazarlos, para aprender lo que no hay que hacer, y nos reíamos juntos porque parecía tan fácil hacerlo mejor.

¿Que pasó, amigos míos? ¿El problema es pagar las cuentas a fin de mes? ¿Esa es la excusa -jamás una razón- para transformar 5 años de carrera en nada más que tiempo y plata tirados al papelero?

Si son tan buenos profesionales, si tuvieron tan buenas notas ¿que tan difícil será encontrar otro trabajo? Y aunque no hubiese otro empleo, ¿hasta donde los lleva su falta de amor propio, de dignidad, de respeto hacia los demás y hacia sí mismos? ¿Es que no tienen corazón? ¿No tienen ética? ¿Por qué se prestan para eso? ¿Por qué escriben basura, sabiendo que es basura? ¿Como pueden dormir pensando en todo lo que aprendieron y sabiendo que día a día se limitan a actuar como una modelo que sacó el título en dos años de vespertino?

Se quejan que “está lleno de periodistas pencas”, pero ¿han hecho algo por ustedes mismos para marcar una mínima diferencia del tarado que salió de la Universidad de las Américas?

Porque les aseguro que la calidad del trabajo que están haciendo la puede igualar un mono con una máquina de escribir y dos botellas de aguardiente, cuando la educación que recibieron es mucho mejor que eso, y lo sé porque yo también la recibí.

¿Seguirán culpando a los editores, que culparán a los directores, que culparan a las agencias de publicidad, que culparán al público, que los culpará a ustedes como responsables de la mediocridad de la información y de la estupidización colectiva?

Los veo venir, chicos, llenos de orgullo herido preguntando qué he hecho yo que me siento con derecho a criticar. Y que su trabajo es super profesional, super serio, super digno. Y respondo ¿quien me creo? Pues nada, soy periodista y mi naturaleza es encontrar el error a las cosas y poner el maldito grito en el smog que tenemos por cielo, porque siempre hay algo que corregir.

Ese debería ser nuestro objetivo, y por eso los periodistas somos importantes. Y si su trabajo es serio, yo soy el Pato Donald.

¿Cuantos de ustedes aman su trabajo? ¿Cuantos lo toleran? ¿Y cuantos lo detestan? En este país es un tabú decir que el trabajo que uno hace lo llena de amargura, pero aquí entre nos, ¿no escuchan acaso una vocecita que les susurra antes de dormir, que su vida es mejor que eso? ¿No se prometen a sí mismos que un día de estos van a mandar todo a la mierda y a hacer lo que realmente quieren hacer? ¿No se levantan cada mañana odiando despertar y viajar camino al mismo trabajo apestoso de cada día?

La gente lee sobre el modo en que los medios manipulan la información, y creen que serán capaces de notar la diferencia entre un medio serio y un medio de comunicación de juguete. Pero no lo son. No lo somos. Que curioso, y tristemente irónico que el tipo más despreciable, desalmado y ruin de esa generación de periodistas sea quien les ruega que, si tienen alma, dejen de hacer lo que hacen, por el bien de todos, y empiecen a hacer periodismo de verdad. O tomen una escopeta y vuélense la maldita tapa de los sesos.

«Sufro la ontológica agonía de la inservible existencia en este mundo, la
alienación de los que me rodean, la incomodidad por su mediocre caminar a mi
lado por las calles que transito». Onetti

Si el oro es la primera potencia de este mundo, la se­gunda, sin disputa, es la Prensa. Pero ¿qué puede la segunda sin la primera? Como no podríamos realizar lo que anteriormente dejamos escrito sin la ayuda de la Prensa, es preciso que los nuestros se encarguen de la dirección de los periódicos diarios, en cada país. La posesión del oro, la habilidad en la elección de medios para manejar las capa­cidades fáciles de sobornar, nos convertirán en los arbitros de la opinión pública y nos darán el imperio sobre las masas.

Marchando de este modo paso a paso por este camino y con la perseverancia que es nuestra gran virtud, recha­zaremos a los cristianos y anularemos su influencia. Dicta­remos al mundo aquello en lo que debe tener fe, a lo que debe honrar y aquello que debe maldecir. Quizás algunas individualidades se levantarán contra nosotros y nos lan­zarán injurias y anatemas, pero las masas dóciles e igno­rantes nos escucharán y tomarán nuestro partido.

Una vez dueños absolutos de la Prensa, podremos cambiar las ideas sobre el honor, sobre la virtud, la rec­titud de conciencia y dar así el primer golpe a una insti­tución sacrosanta hasta ahora, la familia, y consumar su disolución.

Podremos extirpar las creencias y la fe en todo aquello que nuestros enemigos los cristianos han venerado hasta este momento y procurando cultivar entre ellos sus pa­siones, declararemos guerra abierta a todo aquello que han respetado y venerado.

Protocolos de los Sabios de Sion – Pag 40 – Editorial Nuevo Orden

Y ahora, sabe Ud en manos de quien esta la prensa Oral, escrita y televisiva???

Fuente. Envíado por «Dante Calori»