Uno de los amigos del gremialista asesinado de un balazo en la cabeza en Bella Vista habría reconocido ante los investigadores a uno de los secuestradores que se lo llevaron del Fénix Club Devoto, el miércoles pasado a la noche. Sin embargo, por ahora no hay ni detenidos y ni sospechosos firmes en el caso.
En tanto, familiares, amigos y vecinos de Roberto Roger Rodríguez despidieron el sábado a la tarde, con indignación y dolor, sus restos en el cementerio privado Parque Colonial de la localidad bonaerense de Ituzaingó.
“¡Ayúdennos, ayúdennos!”, fueron las únicas palabras de dolor que transmitió su mujer cuando el cortejo partió cerca de las 15 de ayer desde la casa velatoria de la avenida La Plata al 900, rumbo al cementerio. Entre coronas, llantos y centenares de personas, tampoco faltaron los cantos emotivos de integrantes del gremio de Maestranza que se hicieron presentes para dar el último adiós al sindicalista.
Los motivos del cruel asesinato de Rodríguez siguen en el misterio. Una hipótesis apunta a una interna sindical: la víctima era presidente de la obra social y manejaba la plata del gremio. Pero luego surgió la teoría de que un ex novio de una de sus hijas lo mandó a matar.
Sobre esto se prepara una investigación. La Justicia le tomaba ayer declaración a la esposa y a la hija de Rodríguez con la esperanza de que sus testimonio pudieran arrojar luz sobre esta línea de la investigación.
Los fiscales del caso creen que el ex novio de una de sus hijas es el autor intelectual del crimen. El sospechosos está preso y habría extorsionado a Rodríguez por problemas de dinero.
Pero también es un hecho que la obra social de Maestranza fue allanada por el juez Oyarbide en el causa de la “mafia de los medicamentos”. Tanto el gremio como el Gobierno negaron que el crimen tenga que ver con un conflicto político y sindical.
A Rodríguez lo fueron a buscar para matarlo a un club de Devoto. Con él estaban varios amigos jugando al truco. Contaron que los sicarios preguntaron: “¿Quién es el dueño de la 4X4?”. Rodríguez contestó y apareció muerto una hora después.
Fuente: La Razón