El Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) advirtió que la escalada del impuesto a los bienes personales no se detiene en su alcance, ya que prácticamente alcanza a todos los inmuebles.
“Si bien el impuesto grava la tenencia de diversos tipos de bienes, en el caso de las familias de sectores de clase media son las valuaciones de inmuebles y automotores los que más influyen para quedar alcanzados por el impuesto”, consignó un informe del Instituto que dirige el economista Nadín Argañaraz.
En el escrito se explicó que esta situación ocurre “máxime teniendo en cuenta que los depósitos en plazo fijo, el otro activo que generalmente puede poseer una familia de dicho sector, se encuentran actualmente exentos”.
“En términos generales, los automotores son valuados según una tabla de referencia que publica anualmente la AFIP mientras que la valoración de los inmuebles se establece según su valor de escrituración neto de depreciaciones, o la base imponible del impuesto inmobiliario provincial, el que sea mayor”, se indicó.
El impuesto fue instituido por la Ley 23.966 en agosto del año 1991 con carácter transitorio por nueve años y se prorrogó sucesivamente hasta la actualidad.
“Se puede decir que es un impuesto de tipo familiar ya que el esposo debe declarar sus bienes propios y la totalidad de los bienes gananciales”, indicó el IARAF.
Además señaló que “en el año 1991 la Argentina estaba intentando salir de la hiperinflación y dentro de ese contexto de emergencia se aprobó la aplicación de un impuesto que se justificó como un esfuerzo adicional de los sectores más pudientes de la sociedad (popularmente fue conocido como impuesto a la riqueza)”.
“Este carácter progresivo quedaba claramente de manifiesto porque en la citada ley se establecía un mínimo no imponible de 100.000 pesos, en ese momento equivalentes a 100.000 dólares y que aseguraba que la mayor parte de la clase media quedara excluida del tributo”, se dijo.
Esto ocurría “ya que el mínimo implicaba que quienes poseyeran una propiedad de mediano porte y hasta dos automóviles de los segmentos mediano y chico no lo superaran, y por consiguiente no debieran tributar”.
Desde el momento de su instauración hasta la actualidad el mínimo del impuesto a los bienes personales solamente fue actualizado en el año 2007 “elevándolo a 305.000 pesos, en tanto que el valor de mercado de los bienes alcanzados por el tributo ha ido incrementándose al ritmo del proceso inflacionario”.
Las valuaciones fiscales de automóviles (según la tabla que anualmente publica la AFIP) y de los inmuebles (en base a los datos de los impuestos inmobiliarios provinciales) han acompañado este proceso.
“En 2001 un automóvil mediano tenía una valuación de alrededor de 20.000 pesos, mientras que en la actualidad se encuentra en torno a los 175.000 pesos, en tanto la base imponible del impuesto inmobiliario urbano ha sido fuertemente incrementada en el mismo período por todas las jurisdicciones provinciales”, manifiesta el informe.
La esencia del tributo quedó desvirtuada porque prácticamente en los últimos años la totalidad de los propietarios de inmuebles quedaron alcanzados por la obligación fiscal.
Quiere decir que ya no es un tributo que afecta exclusivamente a los sectores más pudientes de la sociedad, sino que se extiende sobre amplios lugares de la denominada clase media.
El IARAF toma el caso de un contribuyente propietario de un departamento de dos dormitorios cuya base imponible para 2013 ascendía a 340.000 pesos y de dos automóviles, uno mediano cuya valuación según la tabla de AFIP en 2013 era de 130.000 pesos y otro chico con una valuación de 100.000 pesos.
Suponiendo que esos fueran los únicos bienes gravados del contribuyente, el impuesto para 2013 ascendió a 2.992,50 pesos, sostuvo el reporte.
Fuente: NA.